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miércoles, 21 abril, 2021

Bioanalista anzoatiguense muere por COVID-19 en Ecuador

La migrante venezolana Mónica de Jesús Medina Campos trabajaba en un laboratorio clínico en la provincia de Santo Domingo de Tsáchila. Desde hace dos meses se ofreció como voluntaria para tomar muestras para COVID-19 en el hospital San Marcos, donde contrajo el virus y falleció la tarde del miércoles 17 de junio

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El Tigre.- Dispuesta a servir y colaborar, Mónica de Jesús Medina Campos se ofreció como voluntaria en el hospital San Marcos de Santo Domingo de Tsáchila, en Ecuador, para la toma de muestra de COVID-19. La migrante venezolana y bioanalista de profesión ejerció su voluntariado por más de dos meses, hasta que contrajo el virus y el miércoles 17 de junio falleció.

La licenciada en Bioanálisis, egresada de la Universidad de Oriente (UDO), núcleo Bolívar, en enero de 2017, nativa de la ciudad de Cantaura, municipio Freites, zona centro de Anzoátegui, llegó a Ecuador el 20 de agosto de 2018 tras haber vivido un año en Colombia. Su propósito fue labrarse un mejor futuro y brindarle bienestar a su madre, Lidia Campos, quien con sacrificio, amor y su oficio de peluquera le garantizó la educación.

Embargada por el dolor de haber perdido a su única hija, Lidia Campos dejó en la persona de Claudia Morales (amiga, comadre y colega de Mónica) la responsabilidad de dar testimonio sobre lo vivido por la joven.

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El Pitazo contactó vía telefónica a Claudia Morales la tarde del jueves 18 de junio. Desde su casa en el estado Bolívar, contó que Mónica Medina, de 30 años de edad, era una profesional muy entregada y le gustaba lo que hacía. Por estas razones, tras su llegada a Ecuador consiguió empleo en el laboratorio clínico San Marcos en Santo Domingo, a pesar de que no tenía todos sus documentos apostillados. “Era muy trabajadora. Estuvo un año en Colombia, siempre tratando de hacer lo que le gustaba: ejercer su carrera”, relató.

Destacó que la tarde del miércoles, 17 de junio, recibió la aciaga noticia de la muerte de quien era una hermana para ella. “Mónica pasó días muy mal con el virus. Había mejorado, pero sufrió un ataque respiratorio porque era asmática y se complicó”, aseguró.

Hace tres semanas la bioanalista fue diagnóstica con COVID-19 y desde entonces se aisló en su residencia con el tratamiento respectivo. Tuvo días de mejorías, pero en otros recaía. El 17 de junio sufrió varios ataques respiratorios. Sus compañeras de residencia llamaron a una ambulancia para que le prestaran los primeros auxilios, pero Mónica no resistió.

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“Mónica tenía el cuidado necesario y usaba todos los implementos de bioseguridad, pero algo pasó y se contagió. Hace como una semana se empezó a sentir muy mal. Tenía muchos síntomas, hablaba muy poco y se le notaba en su estado de ánimo que no tenía ganas de responder los mensajes porque se le habían bajado las defensas”, expresó Morales.

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La amiga de Mónica Medina afirmó que dentro de sus planes estaba emigrar a Paraguay, país a donde viajaría apenas abrieran la frontera. “Ya había comprado los boletos para irse a Paraguay. Había un colega bioanalista que la iba a apoyar mientras que ella se ubicaba en ese país”, contó.

El área de coordinación de Bionálisis de la UDO-Bolívar lamentó la muerte de Mónica Medina a través de un comunicado, que suscribieron el movimiento estudiantil Adelante UDO y el gremio de profesionales al que pertenecía la joven Medina. “De parte del gremio de bioanalistas, de la Universidad de Oriente, núcleo Bolívar, y del movimiento estudiantil Adelante UDO, nuestras más sinceras condolencias a sus familiares y amigos. Y paz a su alma. Siempre será recordada con cariño, marcó muchas vidas de una manera especial. Fue una heroína anónima. Cuidó de muchos”, se lee en el texto.

Hasta el jueves 18 de junio, según las cifras oficiales, Ecuador registraba 49.097 casos confirmados por COVID-19, y 4.087 muertes. Entre estas se cuenta la de Mónica Medina, quien fue cremada ese mismo jueves, luego de que el laboratorio donde laboraba se hizo responsable de la incineración en la ciudad de Quito.

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