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jueves, 13 agosto, 2020

Tres pacientes con mordeduras de mapanare se agravan en hospital de Acarigua

No hay suero antiofídico en el estado Portuguesa y, a cinco días del ingreso de los pacientes al hospital Jesús María Casal, el Ministerio para la Salud aún guarda silencio, denuncian familiares

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Guanare.- Tres pacientes ingresados por diagnóstico de envenenamiento por mordeduras de serpientes se debaten entre la vida y la muerte en el hospital Jesús María Casal Ramos, de Acarigua Araure, en el estado Portuguesa. No hay suero antiofídico y, a cinco días de su llegada al centro, el Ministerio para la Salud aún guarda silencio, denuncian familiares.

Se trata de Nerio Castillo, de 68 años, mordido por una mapanare en su mano derecha, el pasado 28 de julio en el sector Los Rieles cuando limpiaba el patio de su casa; Ángel Valera, de 66 años, quien también fue atacado por una mapanare en su mano izquierda el pasado 31 de julio cuando limpiaba una siembra de café en Fila Rica, Quebrada Honda de Guache; e Isnal Chueyo, de 16 años, quien presenta dos mordidas de mapanare, en el pie y en el tobillo, cuando el pasado 28 de julio limpiaba una siembra de maíz en el sector La Lucía, también en límites con el estado Lara.

La información fue confirmada este sábado 1° de agosto por el capitán de bomberos zuliano Luis Contreras, experto en mordeduras de víboras y agente voluntario de transporte de antiofídicos.

Contreras se movilizaba este viernes 31 de julio desde Maracaibo para atender la demanda del antídoto por el que claman los familiares de las víctimas. El voluntario relató a El Pitazo que la falta de transporte y combustible ha imposibilitado la recolección de las donaciones del antiofídico.

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Contreras lleva al menos 20 años recorriendo el país para llevar de forma gratuita los sueros antiofídicos a los hospitales cuando el antídoto es solicitado por los médicos a través de la red de emergencia nacional.

Este sábado ha amanecido en el peaje Rafael Urdaneta del puente sobre el Lago de Maracaibo pidiendo una cola para trasladar las dosis al hospital Casal Ramos. Ha sido casi imposible por las restricciones de movilidad de la cuarentena social impuesta por el COVID-19, dijo.

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La escasez de suero antiofídico en Portuguesa, como en el resto del país, es muy grave. Los afectados tienen que recorrer hasta tres estados en busca de la terapia antiofídica o esperar que el capitán Contreras, adscrito al Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias (Inea), se traslade con el antídoto desde Maracaibo hasta los hospitales dónde están recluidos los pacientes.

La falta de recursos físicos y financieros impiden esta labor humanitaria. Contreras advierte que las intensas lluvias caídas en los últimos días en algunas zonas del país han causado numerosos casos de mordeduras de serpiente. «Sí, las lluvias alborotan a las serpientes, y estas salen de sus madrigueras en busca de refugios en lugares seco».

«Las emergencias aumentan en zonas pobladas y residenciales entre mayo y septiembre, época de invierno en Venezuela. También hay una evidente falta de cultura de riesgo por parte de la ciudadanía, que no se concientiza para tomar medidas de prevención», señaló Contreras.

Según Contreras, las mordeduras de serpiente son un problema de salud pública. «El mayor número de los afectados son personas muy humildes, y no tienen acceso al suero antiofídico por los altos costos de este. Una ampolla cuesta en el mercado común unos 150 dólares y para una mordedura grave se utilizan entre 5 y 50 ampollas», destacó.

En Venezuela el suero antiofídico solo se elabora en los laboratorios Biotecfar, de la Universidad Central de Venezuela. En estos momentos, la planta presenta problemas de presupuesto. Su distribución es obligación del Ministerio de Salud.

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