Pozo Azul, un paraíso en los Llanos que merece resguardo

Este atractivo natural está ubicado en los límites de los estados Yaracuy y Cojedes y es más accesible por Tinaquillo. Los senderistas lo usan para practicar el canyoning y los campesinos lo depredan para expandir la siembra. Los ambientalistas advierten que está en peligro la biodiversidad de la zona

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Pozo Azul es uno de los sitios preferidos por los turistas que visitan el estado Cojedes. Foto cortesía: Senderos Cojedes

Cojedes.- Pozo Azul es una cascada que impresiona, un lugar mágico de conexión con la naturaleza. El efecto de la luz solar que se filtra entre la abundante vegetación y las gélidas aguas ofrece un color azul turquesa y verde esmeralda que encanta a cualquier visitante. Se trata de agua cristalina y de un ambiente semi selvático, entre otros atractivos, que se hacen urgentes conservar.

Esta belleza natural está ubicada entre los límites de los estados Yaracuy y Cojedes, con más fácil acceso por Tinaquillo, y se explota sin control como una de las principales fuentes del turismo en la región de los Llanos occidentales venezolanos.

Pozo Azul está ubicada entre los límites de los estados Yaracuy y Cojedes con más fácil acceso por Tinaquillo. Foto cortesía: Senderos Cojedes

Un recorrido de alrededor de dos horas a pie separa a este sitio de la ciudad y se ha convertido en lugar preferido de senderistas y de personas que practican el canyoning (deporte de aventura que consiste en descender barrancos o cañones de un río, a pie o nadando) y el rappel (sistema de descenso por superficies verticales utilizando técnicas de cuerdas).

Llegar a Pozo Azul supone una caminata por sitios boscosos con cruce de cauces de quebradas y ríos, que hacen que el recorrido sea muy atractivo al estar en constante interacción de la naturaleza.

Elisaúl Guédez, director del grupo Senderos Cojedes, un emprendimiento que se dedica a promover los sitios turísticos del estado desde hace aproximadamente cinco años, explicó a El Pitazo, este domingo 11 de julio, que han tenido un crecimiento significativo en los últimos años que los ha llevado a crear nuevas rutas de senderismo. “Pero, sin lugar a dudas, Pozo Azul se ha convertido en el lugar preferido por los senderistas”.

Guédez, quien también es guía de ecoturismo y aventuras, informó que tienen dos modalidades para visitar Pozo Azul, una es el full day que tiene salidas desde Valencia, Caracas y San Carlos, donde el recorrido se hace en un día. Contó que la otra modalidad es la de campamento, denominado tour selvático, con tres días para que las personas tengan una experiencia más gratificante.

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Los integrantes de Senderos de Cojedes comparten la filosofía del turismo sustentable, donde los lugareños también se benefician económicamente de estas excursiones. Como parte de la visita a Pozo Azul, los turistas pueden disfrutar de paseos a caballo y mulas, incluso quienes no deseen o no pueden caminar hacen el paseo montado en estos animales.

El grupo, constituido por seis integrantes, moviliza a turistas desde diferentes ciudades de Venezuela hacia Cojedes. Estas se encargan de promover las excursiones y promover el turismo de aventuras como una tendencia ligada a la naturaleza y al deporte. “Nos enfocamos más en senderismo, rappel, campamentos y deportes extremos”.

El director de Senderos Cojedes afirma que la naturaleza esconde su belleza en los sitios más adentrados, lo que hace que se conserven vírgenes y eso llama mucho la atención del turista. Reveló que el turismo de aventura que ofrecen tiene un gran sentido ecológico. “Se trata de visitar la naturaleza sin crear mayor impacto”.

“Estamos comprometidos con los lugares que visitamos: está prohibido talar, ensuciar el agua, no lanzar basura: todos los desechos que se generen por la visita se recogen y se traen de vuelta a la ciudad. Cuidamos los lugares de los cuales nos servimos”, sostiene Guédez.

Ambientalistas advierten

Alberto Machado, ingeniero civil y magíster en gerencia ambiental, advierte que la zona sufre todos los años los embates de los incendios forestales. Destacó que en las cercanías hay una explotación agrícola que privilegia la tala de árboles para las siembras. “No existe un control ambiental adecuado para el manejo agrícola y pecuario, lo que traerá consecuencias para la biodiversidad”.

El especialista ambiental justifica que es inevitable la presencia de personas en el lugar, pero deben tomar conciencia de cuidar ese espacio. “Las personas deben llevar sus bolsas para recoger todos los desechos que dejan al terminar su actividad; si van a hacer fogatas deben cerciorarse de que las brasas quedaron apagadas. El sitio tiene un potencial turístico increíble, pero hay que disfrutarlo con responsabilidad”.

Machado admite que, aunque la zona forma parte de los límites del Parque Nacional Manuel Manrique, no hay ningún organismo que asuma la administración de Pozo Azul, por lo que recomienda que el personal del Instituto Nacional de Parques (Inparques) asuma su vigilancia y cuidado. Esta información también fue corroborada por un directivo del Instituto Nacional del Turismo (Inatur) en Cojedes, que prefirió mantenerse en el anonimato.

Biodiversidad en peligro

Machado mencionó que en el sitio existe una especie arbórea llamada Palma Real, que es común de los estados Cojedes, Yaracuy y Lara, y que para llegar a la adultez requiere de al menos 90 años de madurez, porque su reproducción es muy lenta. “Esta es talada por campesinos de la zona”.

Dijo que también allí predomina otra especie casi desaparecida, el manirote (annona purpurea, conocida como guanábana silvestre). Igual ocurre con el higuerote -que es cortado para obtener madera-, el jengibre silvestre y la cúrcuma, que están en riesgo porque son extraídos de forma indiscriminada para venderlos.

El cayoning es una de las atracciones turísticas que disfrutan quienes visitan Pozo Azul en Tinaquillo. Foto cortesía: Senderos Cojedes

En la zona de Pozo Azul viven araguatos, lapas, picures y el Venado Matacán, oriundo de las zonas montañosas, que suelen asustarse con la presencia humana, por lo que pueden desplazarse a otros lugares. “Las orquídeas son arrancadas de los árboles y llevadas en sacos para comercializarlas”, precisó.

Visitar Pozo Azul cuesta 10 dólares por persona en la modalidad de un día de ida y regreso, que incluye transporte, guía de senderismo, equipos de rapel, fotos de la actividad, botiquín médico, chaleco salvavidas y estacionamiento.

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