Niños hospitalizados de Guanare reciben música como terapia de sanación

Desde hace tres años, el Programa de Atención Hospitalaria del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela mantiene actividad permanente en el servicio de pediatría del Hospital Miguel Oraa

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La música se ha convertido en un acompañamiento para la sanación de quienes reciben tratamiento . Foto | Jorveis Ortegano

Guanare.- Desde hace tres años, cientos de niños hospitalizados en el centro médico público Miguel Oraa de Guanare han experimentado la música como herramienta terapéutica para su sanación. Ello, gracias al tesón de Jean Carlos Castro, facilitador local del Programa de Atención Hospitalaria del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela .

Maryodi Cabeza, madre de Jaiber Carrillo, quien tiene más de un mes hospitalizado, lo confirma : “la música lo ha ayudado a sanar”.  La recuperación ha sido larga porque el pequeño sufrió un accidente doméstico que le produjo quemaduras en su cuerpo.

Orgulloso de su labor, Castro comenta que con música les logra bajar el estrés o la ansiedad que les provoca la desconexión de sus hábitos diarios. «Es en ese momento cuando la música se convierte en una herramienta de bienestar y motivación para ellos”, aseguró.

Maryodi Cabeza, madre de Jaiber Carrillo, quien tiene más de un mes hospitalizado, lo confirma : “la música lo ha ayudado a sanar”.  La recuperación ha sido larga porque el pequeño sufrió un accidente de doméstico que le produjo quemaduras en su cuerpo.

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Esa larga estancia de Jaiber Carrillo en el hospital ha sido acortada por su cercanía con el cuatro, instrumento que ya ejecuta y con el que canta. Acercarse al cuatro ha hecho que se relaje y se distraiga, lo que su madre considera  «tiene un valor muy grande para la familia”.

Otro niño hospitalizado que se ha conectado con el poder terapéutico de la música es David Azuaje. Durante la recuperación médica, tras la operación de su brazo, ha tenido la oportunidad de familiarizarse con el cuatro. Su madre, Neiva Díaz, relató que al ver el instrumento le pidió que le comprara uno.  Su sonido le ha gustado tanto que sueña con aprender a tocarlo una vez se recupere de la lesión. “Cada vez que el profe viene me dice: mamá yo quiero tener uno».

Me impresiona mucho como logra calmarlo este instrumento.  Es maravilloso ver cómo se tranquiliza  solo con escuchar las melodías . Ha pasado de estar aburrido o triste, a estar mucho más animado; además de que ha despertado su interés por la música estando aquí en el hospital”, expresó Díaz.

Según Castro, el facilitador de este programa, los pacientes atendidos provienen de zonas vulnerables de Guanare y de otros municipios del estado Portuguesa, lo que ha permitido establecer enlaces con los núcleos orquestales y corales que funcionan en la región para que estos niños, una vez dados de alta, puedan continuar con su formación musical”.

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La experiencia Castro con el Programa de Atención Hospitalaria del sistema de orquestas le ha cambiado la vida. “Es un servicio que se hace con mucho amor y vocación, más que un trabajo es un servicio que realizamos con la satisfacción de que estamos brindando bienestar a muchos niños frágiles e indefensos.  «El cariño del paciente y el de sus familiares es lo que más reconforta porque se crean lazos muy bonitos”, opinó.

La labor de Castro en el Hospital Miguel Oraa cuenta con el  respaldo del personal que labora en el aula hospitalaria “El Rincón del Afecto”,  dependiente de la Fundación  Niño Simón. Asimismo, con el apoyo del personal médico, enfermeras, administrativo del servicio de pediatría del Humo de las damas que integran la Acción Voluntaria de Hospitales, quienes complementan esta labor.

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