Docente en Guárico: «Vendo dulces para darle de comer a mis hijos»

Adriana Martínez, una docente activa con 14 años de servicio en San Juan de los Morros, contó a El Pitazo que ante un salario que no supera los $3 al mes; es gracias a la venta de milhojas y chocolates como adquiere los alimentos para su familia

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La maestra Adriana Martínez encontró en la venta de milhojas y chocolates una opción para alimentar a su familia | Foto: Pedro Izzo

San Juan de los Morros.- Rendirse no es una opción, esta es la premisa de algunos docentes, en San Juan de los Morros, capital del estado Guárico, como Adriana Martínez, una educadora de 37 años que se dedica a la venta de dulces para al menos darle de comer a sus hijos y sus padres.

Martínez, maestra activa de la Escuela Pedro Zaraza, contó a El Pitazo que tiene 14 años de servicio y desde el año pasado decidió reinventarse como comerciante para sobrevivir frente la precaria realidad que padecen los docentes venezolanos.

Adriana es un ejemplo optimista del educador guariqueño. Graduada en la Universidad Simón Rodríguez. La joven docente acompañó la jornada conmemorativa del Día del Maestro y la concentración en rechazo a las violaciones de los derechos laborales contra el gremio, organizada por Fetraenseñanza, este viernes 15 de enero, en San Juan de los Morros.

El sueldo de Adriana no supera los $3 al mes. El 10 del último mes cobró Bs. 1.500.000 y en la quincena del 25 recibió Bs. 2.000.000. «Con lo que gano los diez y veinticinco no me alcanza ni para comprar una leche», contó la educadora sanjuanera, con maestría en orientación y madre de dos niños, de tres y nueve años.

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La hiperinflación venezolana y los bajos salarios llevaron a Martínez a buscar otros ingresos como comerciante: «Estoy dedicada a vender dulces, de milhojas, chocolates (…) que por lo menos me da para el desayuno, almuerzo y cena de mis hijos. No me da para comprarme un par de zapatos, pero compro harina, huevos, queso y la comida necesaria para alimentarnos», relató.

Adriana contesta con voz pausada, mientras ajusta ligeramente su tapaboca. La educadora no frustra su mirada, pese a reconocer las carencias de colegas que hoy pasan hambre, como consecuencia del incumplimiento en las cláusulas contractuales del Ministerio de Educación.

«Sabemos que somos mal pagados, pero aquí seguimos luchando por este país y para que el Ministro Aristóbulo (Istúriz) nos escuche, que se ponga en nuestros zapatos y nos reconozca los salarios dignos y los beneficios que hemos perdido», exhortó Martínez.

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