Venezolanos denuncian irregularidades durante cobro de remesas en Western Union de Cúcuta

Los usuarios indicaron que hay quienes hacen la gestoría por 40.000 pesos, y mientras quienes hacen la cola pueden pasar hasta dos días esperando que llegue el sistema, los que pagan salen en 20 minutos

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A la intemperie los venezolanos esperan en las calles hasta que les corresponda pasar a las oficinas de Wester Union | Foto: Mariana Duque

San Cristóbal.- Durante las últimas horas cobrar remesas en Western Union en Cúcuta y Villa del Rosario, departamento Norte de Santander, Colombia, se ha convertido en misión imposible para los venezolanos.  Las colas pueden ser hasta de dos días, durante las cuales los usuarios,
muchos de ellos provenientes de los estados del centro de Venezuela, tienen que esperar en la calle a la intemperie.

En una de las plazas ubicadas a las afueras de un centro comercial reconocido de la ciudad de Cúcuta, los ciudadanos de Venezuela tienen que hacer la cola, para la cual previamente deben anotarse en un listado. Que logren cobrar depende de si hay varios cajeros y si hay línea dentro de la empresa, aunque hay quienes aseguran que todo forma parte de una estrategia para que el usuario se vea obligado a pagar a un gestor.

Y es que mientras el venezolano llega a preguntar cuál es la cola para cobrar y qué debe hacer, de la nada aparece un hombre explicándole que tiene un amigo que hace todo el proceso en pocos minutos, sin necesidad de hacer la cola, si se le paga 40.000 pesos, que al cambio son al menos 90.000 bolívares.

Para hacer el retiro les están solicitando a algunos venezolanos la carta laboral de quien envió las remesas | Foto: Mariana Duque

Todo el proceso lo hacen vía telefónica. El gestor da el número de envío, con una foto de la cédula de quien va a cobrar, y a los 15 o 20 minutos desde el otro lado le transmiten la foto con el recibo de cobro. En ese momento les pagan de manera inmediata a los venezolanos y le dan la mitad del cobro de gestoría, 20.000 pesos, al “arrastrador”, como llaman a los que captan clientes.

El Pitazo pudo observar al menos a diez de ellos trabajando, y en aproximadamente una hora cada uno captó como mínimo seis clientes. Mientras, a pocos metros están quienes no tienen cómo pagar la gestoría o no quieren hacerlo. Muchos han estado esperando desde el día anterior para cobrar lo que sus familiares les envían del exterior para adquirir medicamentos y alimentos.

Los Western se han dado a la tarea de mandar a los venezolanos para acá, para el parque del centro comercial, porque supuestamente no hay sistema, y todo lo volvieron un negocio. Hay unos carajitos por aquí que se la pasan pidiendo 40.000 pesos y de una vez pasa; 30.000 pesos y de una vez pasa. Nosotros, que tenemos cédula colombiana, no tenemos el privilegio de poder pasar y tenemos que calarnos la cola. Cobran por recibir el envío, por retirar el envío y aparte prestan mal servicio. Estamos desde las ocho de la mañana y en pleno sol todo el día. Hay muchas irregularidades que el Gobierno colombiano pasa por alto”, expresó Anderson Flores, habitante de San Cristóbal.

Obstáculos para el cobro

Aparte de las “caídas del sistema”, que pueden ser de más de seis horas o de un día entero, Western Union también ha colocado nuevos obstáculos a la hora de hacer el retiro de las remesas, con requerimientos que no le hacen a quien deposita cuando llega a hacer el trámite.

Yamile Díaz es de Valencia. Llegó a las seis de la mañana a cobrar en Villa del Rosario y de allí se tuvo que mover a Cúcuta, porque después de hacer una cola de más de tres horas le dijeron que no le podían entregar su dinero porque requerían una constancia de trabajo de quien le estaba enviando.

Estoy demasiado molesta con Western Union. Mi prima me envía dinero de Estados Unidos, y ahora me dicen que tengo que traer una carta de trabajo de ella, de quien remite el dinero; sin embargo, ella me dice que es ilegal porque ya pagó el impuesto y yo solo tengo que recibir y ya. Ellos dicen que esas son sus políticas… Estoy desde las seis de la mañana, y a las tres de la tarde no he podido hacer nada. Lo peor es que tengo que regresar porque soy de Valencia”, narró Yamile Díaz.

El dinero que le enviaron era para comprarle un medicamento a su abuela, de 86 años de edad, pero no había podido hacer nada. Destacó que Colombia se beneficia de las remesas de los venezolanos y aun así no los dejan retirar de manera tranquila. Por esta razón su prima formalizó la denuncia en los Estados Unidos y ella también lo hará desde donde pueda.

Otro caso es el de Helen Portillo, quien es de Puerto La Cruz, estado Anzoátegui. Llegó a las seis de la mañana para hacer la cola y retirar sus remesas, pero como el monto era mayor a los 500.000 pesos la dejaron esperando más tiempo. Después le dijeron que se fuera a almorzar y volviera, pero cuando regresó se encontró con que la cola no había avanzado. Tenía que empezar de cero y meterse en una lista.

De Puerto La Cruz son de 19 a 23 horas de viaje y los ciudadanos se encuentran con esto cuando llegan. Uno pierde todo el día aquí”, expresó.

Los usuarios se aglomeran buscando ser anotados en las listas para pasar a cobrar sus remesas | Foto: Mariana Duque

También Mayra Montilla, habitante de San Antonio del Táchira, cuenta su odisea. No la dejaron cobrar porque llevó la cédula de identidad vencida, por lo que se tuvo que devolver a su casa, caminar los puentes y regresar con una actualizada. Al llegar se encontró con que había perdido la cola y además se había caído el sistema.

“Entré pero tenía mi cédula vencida y no pude cobrar. Me tuve que devolver a San Antonio para buscar una cédula que tenía mi hija allá con mi tarjeta para comer. No me quisieron atender y tuve que hacer la cola para poder cobrar. Lo que vine a buscar son 74.000 pesos que me mandó mi cuñado para comprar algo de comida. Estoy aquí desde las seis y media de la mañana. Mi turno era a las once, pero se fue el sistema y no pudieron atender más. Me dijeron que no podían atenderme. Tuve que regresarme, y estoy aquí con hambre y sed porque ni para comprar nada”, añadió.  

A las limitaciones para cobrar se suma el hecho de que el venezolano que llega de distintos estados del país debe enfrentar las dificultades para cruzar la  frontera. Si lleva récipe médico puede pasar por los puentes internacionales, pero de no ser así, las trochas son el camino, unas vías que se han vuelto más peligrosas en las últimas semanas, pues al menos se han dado tres enfrentamientos con disparos entre grupos irregulares por el control del territorio.

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