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martes, 24 noviembre, 2020

Trujillo | Falta de gas ha aumentado la demanda de gasoil para cocinar 

“Si no nos reinventamos, no creamos, nos moriríamos o contribuiríamos a un problema mayor, como es la tala indiscriminada de árboles” dijo un padre de familia que recurre a este combustible para la cocina de su hogar

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Valera.- Las filas en las estaciones de servicio del municipio Boconó, en el estado Trujillo, dejaron de ser exclusivas para conductores. Los ciudadanos de esta localidad, en los últimos seis meses de este año, acuden a estos establecimientos a comprar gasoil para cocinar. 

Arturo Hernández, un mecánico de 28 años de edad, es testigo de esta nueva práctica ocasionada por la escasez de gas licuado en la región y el uso, cada vez más frecuente, de cocinas a base de gasoil, las cuales no se utilizaban en los hogares trujillanos desde el siglo XX. 

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Peor que conseguir gasolina 

A mediados de abril, Arturo elaboró un modelo de cocina a gasoil para su mamá, quien se había quedado con las bombonas vacías al principio de la cuarentena. Según él, el acceso a este servicio en el municipio es peor que conseguir gasolina.

Es fatal el problema del gas en Boconó. Yo creo que es hasta peor que [el de] la misma gasolina. Es engorroso conseguir una bombona, tanto en el privado como en el comunal”, dijo Hernández, quien relató cómo los boconeses esperan más de un mes por el servicio o deben pagar elevados precios en dólares. 

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Esta falta de gas ha sido reconocida por el gobernador, Henry Rangel Silva, quien el pasado 16 de septiembre explicó que no se produce el suficiente producto en el país y la empresa Gas Comunal debe enviar sus cinco camiones hasta Anzoátegui, donde hacen colas hasta por ocho días. Sin embargo, solo pidió paciencia y no brindó una posible solución. 

19 cocinas 

La fabricación de la inusual cocina, hecha a base de cabillas, electrodos y otros materiales metálicos reciclados, contó el mecánico, le tomó dos semanas y coincidió con la detección del primer caso de COVID-19 en el municipio. 

No obstante, esa no sería la única que construiría durante el confinamiento. Hasta la fecha, Hernández ha hecho unas 19 cocinas exclusivamente para sus familiares y amigos cercanos. Podría comercializarlas, pero prefiere hacerlas como favores.

Las cocinas de gasoil más sencillas, en el mercado trujillano, se encuentran valoradas en $30 

No todos piensan como él. En otros talleres mecánicos y de herrería se consiguen ejemplares sencillos desde 30 dólares y sofisticados desde 40 dólares. Algunos incluso parecen cocinas convencionales de gas y han reemplazado en su totalidad a las anteriores. 

Este mercado, comenta Hernández, surgió en respuesta a la necesidad de desprenderse de la implementación de fogones y aparatos eléctricos, que los obligan a buscar leña en zonas boscosas o padecer por los constantes racionamientos de energía. Estos últimos, de acuerdo a los habitantes de distintos puntos del municipio, pueden ser de hasta seis horas diarias, sin contar las variaciones de voltaje, que dañan los equipos, sin que Corpoelec responda por ellos. 

Invención y nuevas restricciones 

Arturo expresó que los venezolanos no deberían buscar alternativas para suplir estas necesidades, pero simplemente no tienen otra elección. 

“Si no nos reinventamos, no creamos, nos moriríamos o contribuiríamos a un problema mayor, como es la tala indiscriminada de árboles” dijo el padre de familia, quien explica últimamente los boconeses hacen colas de hasta 300 personas en las estaciones de servicio.

Los dueños de la mayoría de las gasolineras, para evitar aglomeraciones en el período de confinamiento, prohibieron la venta al detal de gasoil. En consecuencia, deben acudir a revendedores o a amigos con camiones.

“Fui a la estación de servicio Río, que vendía, pero tenía que hacer una cola de trescientas personas y no la hice. Me salvan unos primos que tienen camiones” detalló el mecánico, quien gasta, en promedio, cuatro litros de gasoil a la semana. 

Sobre esta nueva limitante, las autoridades locales o regionales no se han pronunciado, pero la población solicita que la dejen acceder libremente a este combustible. 

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