Táchira | A pacientes con enfermedades crónicas les cuesta conseguir tratamientos

Encontrar medicamentos para la tensión, la epilepsia y demás enfermedades crónicas se ha convertido en un viacrucis en Táchira desde el cierre de la frontera

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Carol Burgos es docente y su sueldo no le alcanza para comprar pastillas para la tensión | Foto: Mariana Duque

San Cristóbal.- La ausencia de medicinas en el estado Táchira se ha profundizado durante la cuarentena por coronavirus, pues con el cierre de frontera con Colombia, los pacientes con enfermedades crónicas no pueden pasar a comprar los tratamientos que requieren.

Es el caso de la hermana y la nieta de Miriam Alvarado, de 74 años de edad, habitante de Pirineos en San Cristóbal y quien contó su historia a El Pitazo. Miriam se encargó de ellas dos y de otra nieta que goza de buen estado de salud, pero sufre para adquirir las medicinas para la tensión y la convulsión, que requieren sus familiares.

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“Mi hermana sufre de hipertensión y no tiene para las pastillas. Tengo también una nieta que sufre de mal de epilepsia, a quien en un día le dieron 10 ataques. En esa oportunidad tuve que acudir a los bomberos, quienes vinieron y me la sacaron para el hospital. Y allá si uno no lleva la medicina, no la atienden”, expresó llorando.

Miriam Alvarado vive con su hermana, que sufre de la tensión, y su nieta, que es epiléptica | Foto: Mariana Duque

Tiene pastillas para su nieta hasta el 15 de mayo, por lo que está solicitando ayuda, pues no cuenta con los recursos necesarios para adquirirla, pero tampoco se consigue fácil en Venezuela. También le preocupa que desde hace siete meses no tienen gas doméstico además sufren apagones de hasta 18 horas diarias. Por tal razón su otra nieta, de 17 años de edad, se complica para comer y hacer sus tareas.

Vive estresada, porque cuando llega la luz a la una o dos de la mañana, se levanta a hacer sus tareas. Está estresada y a mí me estresa ella. Menos mal no sufro de la tensión, porque ya me hubiera dado algo”, acotó.

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Temor por falta del medicamento

Carol Burgos es docente, tiene 47 años de edad y es hipertensa. Con su sueldo no le alcanza para alimentarse y adquirir el tratamiento. Después de varios días sin ingerir la pastilla para la tensión, encontró un blíster de 10 pastillas en 610.000 bolívares, pero su salario es de 490.000 bolívares.

Teme que los días que pasa sin tomarla le ocasione una alta de tensión que le deje secuelas. “Tomo Candesartán de 16 miligramos y me cuesta 2 millones 100.000 bolívares la caja. Soy docente y no puedo cubrir esa necesidad. Tengo una semana con un blíster de 10 pastillas, pero ya le queda la mitad y toca volver a lo mismo: a caminar para ver dónde consigo un blíster a menos precio”, expresó.

Vive con su hija de 22 años de edad. Entre las dos buscan la manera de ahorrar y pedir colaboración para cubrir el tratamiento que van encontrando.

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