Siete intentos para eliminar las colas de gasolina en Táchira han sido fallidos

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San Cristóbal.- Hace siete años iniciaron los intentos por normalizar el abastecimiento de gasolina en el estado fronterizo del Táchira, sin embargo cada uno de ellos ha fracasado y la situación actual es la más caótica registrada en la entidad.

Todas las acciones han sido en vano. La dinámica fronteriza no permite el control que se ha intentado establecer y, además, tampoco se ha establecido un plan de abastecimiento que garantice la llegada de gandolas suficientes para cubrir la demanda del Táchira.

Es así como en julio de 2012, Rafael Ramírez, ministro de Petróleo en aquel entonces, anunció que en Táchira iniciaría la venta de gasolina a través de una Tarjeta de Abastecimiento de Gasolina (TAG) o comúnmente conocido como chip: una calcomanía pegada en el vidrio frontal del carro que activa el dispensador que limita la cantidad de litros para cada vehículo.

No hubo solución con la implementación del chip. El contrabando de gasolina siguió y las largas colas no desaparecieron, tan solo se limitó la cantidad de litros mensuales a los que puede acceder cada persona, pese a que en ese entonces en un comunicado de Petróleos de Venezuela (Pdvsa)  se negada que sería una restricción a la venta.

Tres años después, en julio de 2015, el entonces gobernador del estado táchira, José Gregorio Vielma Mora, anunció la creación de las Estaciones de Servicio de Abastecimiento Fronterizo Especial de Combustible (Safec) donde se realizaría la venta de gasolina a precio internacional para controlar el contrabando y normalizar el abastecimiento en el resto del estado. Este método también falló.

Con la venta de gasolina a precio internacional intentaron disminuir las colas sin éxito. Foto Lorena Bornacelly

Para mayo de 2016, Vielma Mora anunció la creación de Estaciones Exclusivas y Especiales (EEE) en la zona fronteriza, que sustituirían las Safec. Con ellas se buscó nuevamente minimizar la incidencia del contrabando, que según el mandatario era la causa de las largas colas de gasolina.

Bombas internacionales fallidas

Con las bombas EEE el panorama en Táchira no cambió. En octubre de 2016 empezaron a funcionar y, aunque muy pocas personas compraban gasolina allí, en enero de 2017 el gobierno regional de ese entonces dijo que para mejorar el servicio de estas gasolineras se iniciaría la venta en pesos colombianos, sin embargo, nunca inició.

Seis meses después, en agosto de 2017, Vielma Mora notificó que además de las EEE, se empezaría a expandir el negocio de bombas internacionales y que adecuaría cuatro bombas llamadas Estaciones de Servicio Alternativas (ESA).

Según el comunicado oficial de Pdvsa, las ESA se crearon «Para brindar espacios armónicos, con diversidad en tiendas de conveniencia, sanitarios públicos y atención personalizada a un precio diferenciado. Este nuevo modelo está adaptado a las diferentes necesidades de los usuarios, facilitando el pago electrónico a través de puntos de ventas, reduciendo el tiempo de espera y realizando mejoras en el servicio».

Pero aunque eran una opción para quienes pagaban la gasolina más cara que en el resto de las estaciones de servicio, producto de la inflación, con el pasar de los días ya el precio no era elevado y las colas comenzaron a hacerse en las ESA, tal como seguía sucediendo en las bombas tradicionales.

De internacionales al subsidio

Con el fracaso de las bombas Safec, EEE y ESA, la realidad en el Táchira seguía siendo la misma: kilométricas colas por gasolina, limitada a la venta por el chip.

Para septiembre de 2018, Nicolás Maduro anunció el inicio del sistema biométrico para el subsidio del combustible. En Táchira este método falló, principalmente porque se iniciaría en la zona de frontera, donde las fallas en las comunicaciones, el internet y la luz son constantes.

El gobierno de entonces informó que en Táchira se instalarían 300 dispositivos electrónicos para comprar la gasolina a través del denominado carnet de la patria, pero aunque los aparatos llegaron al estado, nunca sirvieron.

Las largas esperas continuaron en todo el estado. Con la salida de Vielma Mora de la Gobernación del Táchira, en diciembre de 2017, las ESA dejaron de trabajar y fueron destinadas para abastecer a funcionarios públicos.

Ninguno de los intentos para eliminar las colas de gasolina ha servido en el estado Táchira. Foto Lorena Bornacelly

Caos actual

En marzo de 2019, a través de redes sociales, Freddy Bernal, enlace de Nicolás Maduro en el Táchira, anunció que se daría inicio a la venta de gasolina a través del pico y placa, es decir, según el terminal de la placa de cada vehículo.

La medida garantizó la normalidad por al menos un mes, pero la inestabilidad en que ingresan las gandolas con combustible al Táchira generó caos. A quienes les tocaba surtir un lunes y no corrían con suerte perdían las horas de espera en las colas.

El colapso comenzó progresivamente. Durante mayo de 2019 ha empeorado. A las estaciones de servicio no llegan las gandolas, las personas pernoctan en sus vehículos hasta por cinco días. Usuarios han denunciado que funcionarios policiales y militares cobran para permitir el ingreso a coleados y hasta que la gasolina llega contaminada.

Ninguno de los seis programas que se han implementado en los últimos siete años han solucionado la crisis de gasolina que se vive en el Táchira y que lleva a los ciudadanos a perder horas en colas para comprar combustible.

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