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martes, 29 septiembre, 2020

Mérida | Empeora bote de aguas negras en Facultad de la ULA

Desde hace más de cuatro años existe un bote de aguas negras en uno de los estacionamientos del Hospital Universitario de Los Andes de Mérida, que afecta principalmente a la Facultad de Farmacia y Bioanálisis de la Universidad de Los Andes. El derrame se incrementa y sus consecuencias empeoran en temporada de lluvias, entre julio y agosto

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Mérida.- Un bote de aguas servidas que afecta desde hace más de cuatro años a la Facultad de Farmacia y Bioanálisis de la Universidad de Los Andes (ULA), en Mérida, empeora y se incrementa cada año en temporada de lluvias, la cual apenas comienza en la entidad. El bote se localiza en uno de los estacionamientos del Instituto Autónomo Hospital Universitario de Los Andes (Iahula), pero afecta principalmente a la Facultad, además de constituir un foco de infecciones sanitarias.

Robert Lobatón, director de la Escuela de Farmacia de la ULA, indicó a El Pitazo este martes, 21 de julio, que la semana pasada él y unos estudiantes acudieron a la Facultad y constataron que el bote de aguas negras ha empeorado como consecuencia de las lluvias, el aumento de sedimentos acumulados, las fallas en las alcantarillas por donde las aguas negras corrían y el crecimiento vegetal que incide en la proliferación de vectores y otros animales causantes de distintas enfermedades.

«El problema cada vez es más grave. Ya la infraestructura del edificio de Microbiología y Parasitología se está viendo afectada. El crecimiento de materia vegetal aumenta y, para completar, una de las alcantarillas para aguas pluviales por donde se iban las aguas negras del bote está dañada. La otra se ha tapado como consecuencia del aumento de las lluvias. Un obrero de la Facultad es quien ha limpiado los sedimentos acumulados que puede, pero ese no es su trabajo y es un riesgo para su salud. Ya se enfermó de dengue una vez», contó Lobatón.

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Solución temporal en 2018

En el año 2018 la dirección del Iahula, en manos de Estrella Uzcátegui, gestionó con una empresa privada el destape de la cañería que genera el bote de aguas servidas haciendo uso de un camión vacuum. La acción solucionó por unos meses el problema, pero al tiempo volvió el derrame de aguas negras que provienen principalmente de la comunidad de Santa Elena.

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«En aquella oportunidad se extrajo buena parte de los sedimentos y objetos que estaban en la cañería. Hasta una braga de obrero salió de allí, pero eso no solucionó el problema por completo. Ya son más de cuatro años con un bote que afecta a estudiantes, profesores, empleados y todas las personas que transitan y hacen vida en la Facultad», precisó Leonel Vivas, representante estudiantil ante el Consejo de la Facultad de Farmacia y Bioanálisis.

Vivas agregó que en varias oportunidades han tenido que suspenderse las clases que se dictan en el edificio de Microbiología y Parasitología a consecuencia de los olores fétidos que genera el bote. «Y no solo son los malos olores. Todas las personas que caminan sobre esas aguas negras se llevan en las suelas de sus zapatos materia fecal y otros sedimentos. Se trata de un problema de salud pública», dijo.

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Aguas de Mérida no puede resolver

Tras un informe emitido en 2019 por el Ministerio del Poder Popular para la Atención de las Aguas, donde confirman que el bote de aguas negras constituye un problema de salud pública, empleados de la empresa hidrológica regional, Aguas de Mérida C.A., acudieron antes de la cuarentena por COVID-19 a evaluar la situación, pero indicaron que no pueden solucionar por sí solos el problema, ya que necesitarían que se eliminen primero árboles y plantas que han crecido en los alrededores.

«Para eso se necesita una máquina retroescavadora. Ayer el gobernador dijo que van a ocuparse del problema. Esperemos que así sea, porque perjudica no solo a quienes hacen vida en la Facultad, sino a pacientes, familiares de pacientes del Iahula y personas que transitan por ese paso por donde corren las aguas negras», detalló Robert Lobatón.

Docentes y estudiantes hacen un llamado a todas las autoridades y organismos estadales y municipales que puedan ayudar a solucionar el problema. Durante más de cuatro años han hecho solicitudes por escrito dirigidas a distintos entes sin recibir solución definitiva.

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