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sábado, 25 junio, 2022

Madre trujillana construyó un horno para hacer pan y mantener a su familia

Verónica Rivas, nacida en Pampán, estado Trujillo, construyó su primer horno para darle calor a su mamá. Luego, movida por su deseo de superación, se le ocurrió la idea de hornear pan artesanal y venderlo a sus vecinos de los páramos merideños

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Valera.- Verónica Rivas, de 40 años de edad, es una comerciante, agricultora, albañil y panadera del estado Trujillo, radicada desde hace tres años en el páramo El Pedregal, estado Mérida. Esto como parte de su sueño de vivir en el campo, rodeada de montañas.

En ese paraje andino ha construido, desde cero, todas las bases de un emprendimiento para salir adelante y brindar un futuro mejor a su tres hijas de 21, 14 y 10 años de edad, sin necesidad de salir del país.

Su motivación, relató la trujillana, vino de su mamá, quien es su ejemplo y su alma gemela. Hace unos años, ambas conversaban dentro de la casa y la mayor dijo sentir mucho frío.

Eso fue suficiente para que Verónica iniciara la construcción de un horno rudimentario para brindar calidez a su hogar.

“Me dijo que la casa se sentía fría y me motivé a construir el primer horno. También se me ocurrió poner piedras en la pared para que ellas absorbieran el sol del día y botaran vapor por la noche”, contó Verónica, vía telefónica a El Pitazo este viernes 7 de mayo.

Verónica elaboró un horno para darle calidez a su hogar y ahora tiene una panadería artesanal en el páramo merideño | Foto: cortesía Fabiola Briceño

La venta de pan

Hasta ese momento, Rivas se dedicaba a sembrar algunos rubros en su terreno, pero se dio cuenta de que también podía sacarle provecho al horno y, de la nada, aprendió a hacer pan artesanal.

Verónica no sabía de panadería. Su vocación estaba en la ingeniería, una carrera que no continuó para dedicarse de lleno a la maternidad. Sin embargo, eso no la limitó, porque su creatividad y empeño, expresó, no necesitaban un título.

Ahora sabe hacer distintos tipos de pan y tiene una fructífera panadería llamada Delicias de Vero (@deliciasdeveroo) en su vivienda. Incluso, durante la pandemia ha sido de gran ayuda para ella y sus vecinos, quienes no tienen que ir muy lejos a buscar este alimento universal.

“Qué cómo sé todo lo que hago. Fácil: De algo me sirvió jugar mucho con barro”, dijo entre risas la madre de Pampán, quien aseguró que su familia es su equipo.

“Mi familia me apoya en todo. Como buen equipo nos dividimos las tareas; y yo cuando puedo les construyo. Siempre me ha gustado echar para adelante. Soy pobre pero me gusta lo bueno, por eso me exijo”, manifestó la dama.

Ella es su motivo

Verónica se encuentra en su tierra natal desde el 15 de abril, cuando le tocó despedir a su ser más preciado.

“Vine a Trujillo porque mi madre falleció el 14 de abril y quise traerla a su tierra natal. Sufría de la tensión, íbamos camino al hospital y solo se durmió. Ella es mi patrón a seguir y mi motivo de superación”, dijo con emotividad.

Pese a su tristeza, esta semana flexible, va a volver a su casa a seguir con su labor. Reconoce que su defecto es ser muy sentimental y explosiva, pero sus deseos de éxito son inagotables.

No obstante, no se cree distinta a las demás mamás venezolanas, a quienes les recomendó seguir sus deseos y ambiciones, sin importar si son grandes o pequeños.

«Luchen por sus sueños, trabajen. Nada es imposible. Si te lo propones lo logras. No es necesario depender de nadie. Como lo hice yo, muchas mujeres pueden», recomendó Verónica con optimismo.

Además, aún no cumple todos sus anhelos. “Siempre mi sueño fue vivir en el páramo andino y tener un jeep, y bueno ya cumplí lo primero. Voy por el segundo”, expresó Rivas.

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