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sábado, 19 septiembre, 2020

Madre de joven asesinado hace 19 meses en una protesta espera justicia

El 23 de enero de 2019, Lugi Guerrero fue asesinado cuando salió a protestar por primera vez en su vida en contra de Nicolás Maduro. Luego de 19 meses, su madre, Julieta Ovalles, espera justicia. Las investigaciones del caso no han comenzado

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Táchira.– Han pasado 19 meses desde que el estudiante de Comunicación Social, Luigi Guerrero, fue asesinado en el centro de San Cristóbal cuando el 23 de enero de 2019 salió a protestar en contra de Nicolás Maduro. Julieta Ovalles, su mamá, espera desde entonces que haya algún responsable por la muerte de su único hijo.

Durante lo meses transcurridos, la Fiscalía no ha investigado sobre lo sucedido con el joven. Ha sido Julieta quién ha dedicado cada día a preguntar, entrevistar y tratar de tener respuesta sobre qué le pasó a su hijo. “Todavía hay muchas inconsistencias. A Luigi le dispararon en el centro y él llegó vivo al Hospital Central, yo lo sé porque yo hablé con quienes lo atendieron, no son chismes ni inventos, yo lo averigüé. Todavía las autoridades no han esclarecido por qué mi hijo entró con un disparo y salió con dos, qué hacían funcionarios del Sebin en la emergencia de un hospital”, relató Ovalles.

De aquel 23 de enero de 2019, Julieta recuerda todo. El presentimiento de que algo le pasó a Luigi cuando a las 2:00 pm no había llegado a casa, pues esa era la hora en que él acordó que llegaría, la cara de un funcionario del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) saliendo de la morgue, la cara golpeada del joven, los gritos desesperados de su mamá, que la acompañó a la morgue. Cada una de esos momentos la acompañan y los mantiene intactos, fue el último día que vio al que llama, su niño.

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Médicos, enfermeros, personal del área de emergencia, trabajadores de la morgue y manifestantes fueron entrevistados por Julieta Ovalles ante la inacción de los entes encargados. “Yo hice la investigación para saber qué sucedió, mi corazón se partió ese 23 de enero cuando en la morgue supe que Luigi había sido asesinado. Aquí estamos ante un crimen de lesa humanidad, se rompieron tratados internacionales y se violaron derechos humanos al asesinar a una persona malherida dentro de un hospital, porque a él lo terminaron de matar en el hospital”, afirmó la mujer.

Para Julieta y su mamá la vida cambió radicalmente, se mudaron de la casa donde vivieron los tres durante tantos años. “La alegría de nuestra casa era Luigi, era él quién le daba ruido, color y sentido a todo, sin él esas paredes eran muy dolorosas. Yo volví a esa casa pocas veces. Mi mamá tuvo una crisis nerviosa y su vida quedó vacía, ella se mudó para Colombia de la tristeza y yo también me mudé, no soporto estar en esa casa sin mi niño, mi vida se paralizó, me arruinaron la vida, me dejaron sin descendencia porque él era mi único hijo” relató Julieta Ovalles a El Pitazo.

Luigi Guerrero, de 23 años, era estudiante de la Universidad de Los Andes (ULA) y salió a marchar por primera vez en su vida el 23 de enero de 2019. “Salió porque vio a los vecinos con tanta emoción y en familia ir a marchar, no llevó nada más que agua y una mandarina, fue la última vez que le di la bendición”, recuerda su mamá.

Cuando el joven fue asesinado, en la ULA le rindieron homenaje sus profesores y amigos, ninguno podía creer que el joven tranquilo, estudioso y de buenos sentimientos, ya no estuviese entre ellos. Un pasillo de la universidad fue bautizado con el nombre de Luigi Guerrero.

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