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lunes, 16 mayo, 2022

Jóvenes asesinados el #23Ene en Táchira tuvieron funeral y entierro

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San Cristóbal.- Ambos asesinatos se registraron al término de la marcha realizada el 23 de enero. Los jóvenes caídos provenían de familias de bajos recursos, que no sabían qué harían para darle cristiana sepultura a sus seres queridos, sin embargo; la solidaridad de venezolanos dentro y fuera de Venezuela, ayudó en ambos casos.

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Luigi Guerrero, de 24 años, trabajaba por internet para ayudar a su mamá, empleada en una biblioteca y su abuela jubilada. Su muerte además de ser sorpresiva y dolorosa, representó la angustia de la pequeña familia por no saber cómo harían para cubrir los gastos que eso representaba.

Pero los compañeros de la carrera de Comunicación Social, no dudaron en iniciar una campaña de recolección de dinero. Jóvenes dentro y fuera de Venezuela, ayudaron a la familia del estudiante de la Universidad de Los Andes. También sus profesores, el alcalde de San Cristóbal, Gustavo Delgado, políticos y diputados en el exilio, aportaron para garantizar su velorio en un buen sitio y su entierro.

La historia de Edward Marrero fue más compleja. El joven oriundo del estado Anzoátegui, tenía tan solo un primo en San Cristóbal y su familia estaba toda en Clarines, donde estaba su hogar. El asesinato del joven de 21 años, colapsó a su familia por no saber qué hacer en esa circunstancia.

Los compañeros de trabajo del joven lo llevaron al mercado para despedirlo y que el cuerpo fuese trasladado hasta Clarines / Foto: Lorena Bornacelly

Su madre, sufrió una crisis nerviosa y su novia, por quien trabajaba para comprarle medicinas que le ayudaran a controlar las convulsiones, también tuvo un episodio grave. Además de los episodios de salud, a ello se sumó que durante los días posteriores al 23 de enero, hubo manifestaciones en los estados que unen al Táchira con Anzoátegui y ningún transporte quería arriesgarse, en más de 20 horas de recorrido.

Edward Marrero, “Cigarrito”, era vendedor de frutas, verduras y cigarrillos en el mercado Los Pequeños Comerciantes en San Cristóbal y su muerte unió a todos sus compañeros de trabajo, quienes hicieron colectas y potazos en el terminal de pasajeros y el mismo mercado popular, donde trabajan para tener dinero y ayudar a la familia del joven alegre y cariñoso, que conocieron por cuatro meses.

Desde Clarines la familia logró un convenio entre funerarias y garantizaron el traslado del cuerpo, para que sus seres amados le dieran el último adiós. Los amigos tachirenses le transfirieron a la familia lo recolectado para colaborar, con el entierro de “Cigarrito”.

El cuerpo de Edward llegó a Clarines tres días después y su familia pudo iniciar los actos fúnebres.

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