En tres años, 832 alumnos pueden quedarse sin liceo en Trujillo

Al Liceo Bolivariano Ignacio Carrasquero, del municipio Escuque, lo atraviesa una falla en el terreno que lo hunde todos los días desde hace 10 años. La directiva observa con impotencia, pese a que han solicitado apoyo gubernamental desde 2015. Hasta la fecha no han tenido respuestas

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En la parte exterior, el terreno sedió y acabó con lo que era un estacionamiento cerca de la cancha. Foto: María Danieri

Valera.- Los alumnos de séptimo año escuchan atentos a su profesora, quien les imparte una clase de castellano en un salón descolorido. Detrás de ellos, en la esquina superior del salón, una grieta de un metro de largo se abre paso todos los días hasta el suelo.

Todo los días aparecen nuevas grietas en el suelo y las paredes del Liceo Ignacio Carrasquero, en Escuque. | Foto: María Gabriela Danieri

La directiva cuenta que toda la institución se encuentra en esas condiciones. Se mueve, se agrieta, se hunde y podría desaparecer totalmente en un lapso no mayor a tres años.

El Liceo Bolivariano Ignacio Carrasquero está ubicado al final de la calle Mismote, en la urbanización Limoncitos del municipio Escuque, en el estado Trujillo, a 998 metros sobre el nivel del mar. 

En la localidad hay tres colegios que imparten bachillerato, pero este tiene una matrícula de 832 alumnos, la más numerosa de la Tierra de Nubes y del Niño Jesús.

Los estudiantes ven clases en la biblioteca, el comedor y el auditorio, debido a la inhabilitación de tres salones por PC. | Foto: María Danieri

Karina Rosales y Varimnia Uzcátegui, directora y subdirectora desde el período 2016-2017, explicaron que el problema comenzó a notarse hace 10 años, con las fisuras en las aulas. La causa radica en una falla de la meseta en la cual se ubica la escuela. Protección Civil lo colocó en un primer informe, del 2016, cuando realizaron una inspección y lo llamaron “socavación del terreno”.

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En palabras simples, la infraestructura cede debido a un hueco en el terreno, lo que provoca la sensación de movimientos telúricos permanentes. Unos son imperceptibles y otros similares a los temblores propios de la región andina, propensa a sismos. 

Deben estar atentos, nos dijeron los funcionarios, pues puede que ustedes sientan temblores que solo sean aquí” relató la profesora.

El liceo no es el único afectado. La comunidad de El Tendal, cercana a la institución, tiene viviendas en riesgo y una escuela básica se derrumbó por completo hace unos años. Los niños fueron cambiados y los docentes reubicados. En el lugar permanecen las ruinas, como un mal presagio.

Promesas incumplidas

Los profesores recuerdan que en junio de 2018 el gobernador de Trujillo, Henry Rangel Silva, tuvo su programa radial en la Plaza Bolívar de Escuque. Aunque no estaba planificado, ellos elaboraron un resumen de necesidades y se lo facilitaron. 

Estaba en vivo y ni siquiera lo leyó; solamente vociferó haber aprobado recursos para arreglar la institución y darles solución habitacional a los residentes de la comunidad. 

El Carrasquero, como le llaman sus estudiantes, tiene 53 años de fundado, y recibe al menos cuatro solicitudes de inscripción diariamente. Karina Rosales manifiesta que les aconseja a los representantes llevarlos a otra institución del pueblo o a Valera.

Los padres se han molestado y denunciado ante el Consejo de Defensa de Niños, Niñas y adolescentes del municipio. Unas cuatro veces ha venido el abogado y ha tenido que decirles que no se puede poner en riesgo la vida de los jóvenes. El verdadero responsable, les comenta, es el Estado por no atender las necesidades de la institución pertinentemente.

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La gestión anterior había introducido un proyecto en el Gobierno de Calle, en octubre de 2015. No hubo respuesta. En junio de 2016, Protección Civil elaboró el primer informe con un llamado de atención y recomendaciones. Una de ellas era la gestión para la canalización de las aguas y una cerca perimetral.

Luego, en noviembre de 2017, recibieron la visita de funcionarios del Despacho del Viceministro de Educación Media, quienes se comprometieron a elaborar la cerca y otros trabajos. La acción quedó en palabras.

En abril del 2018, Protección Civil evaluó nuevamente la estructura, visiblemente afectada. En esa oportunidad, de 22 salones, en uso para 31 secciones, el organismo inhabilitó tres y avizoró el mismo destino para otros dos en los próximos meses. 

Diariamente se sienten temblores y una salida de emergencia está obstruida con pupitres dañados. | Foto: María Danieri

Además recomendaron construir un muro de contención, con el cual pueda retrasarse la desaparición de la escuela unos 15 años.

Hacinamiento

La clausura de salones generó el hacinamiento de la población estudiantil y llevó a la administración a reorganizar los horarios y a habilitar espacios como el comedor, la biblioteca y el auditorio para dar clases. La cancha, ubicada en una pendiente, se usa para impartir educación física a tres secciones en simultáneo. 

La gestión más reciente de las autoridades llegó un día después del programa del gobernador. El mandatario envió unos inspectores de la Fundación de Edificación y Dotación Educativa (Fede), quienes quisieron revertir las medidas de Protección Civil, pero la directiva no acató la recomendación.

“Se comprometieron a realizar una segunda inspección, hacer una zanja y hasta hablaron de traer obreros para construir” expresó la subdirectora Uzcategui.


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Hasta la fecha, no han vuelto y, para hacerlo, piden que les sea facilitado el transporte desde Valera hasta la puerta de la institución, una condición que le parece absurda a la directiva, debido a la circunstancia y al movimiento de vehículos que evidentemente sí puede movilizar el gobierno local cuando hay actividades políticas.

Futuro incierto

Unas estudiantes disfrutan del recreo sentadas en uno de los muros de la estructura. A pocos centímetros de ellas, una abertura en el pavimento, de un metro de profundidad, es todo lo que queda de un antiguo estacionamiento, contiguo a la cancha deportiva.

Las educadoras explican que, más que la institución o su posible reubicación como docentes, les preocupan los jóvenes, su seguridad y la educación de las generaciones futuras de la población de Escuque. 

El proyecto no solo debe contemplar un plan de contingencia (la construcción del muro de contención) sino la ubicación de un terreno para un nuevo liceo. 

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