En Táchira reparten una cisterna de gasolina en dos estaciones de servicio

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San Cristóbal.- Tres noches y cuatro días estuvo Adrián Sayago en cola por gasolina en la capital tachirense. Cuando finalmente empezó a correr el rumor de la llegada de la cisterna, el alivio fue inmediato. Su carro estaba marcado con el número 270 en una cola que llegó a ver que era de más de 1.300 carros, según los números en las ventanas y vidrios frontales. “Será rápido”, pensó. Cuando llegó el vehículo, tan solo debía esperar una hora más a que trasegara y se iniciaría el proceso de surtido a los carros.

La descarga de combustible en la bomba fue muy rápida, lo que les hizo intuir que había corte de luz, pero no era así. Nuevamente el rumor comenzó a ser la comunicación oficial. Todos comentaban que no había descargado por completo la gandola, porque el conductor les indicó que la orden era que debía dejar solo la mitad y llevar el resto a otra estación de servicio. Ciertamente fue así. La rapidez se debió a que los 38.000 litros de gasolina no fueron depositados por completo sino, según la información de un bombero, tan solo eran 12.000 litros.

“Cuando empezó a correr la cola yo estaba tranquilo, porque creí que 12.000 litros eran suficientes para que yo pasara, pero luego comenzaron a colear a personas que no estaban en las listas. Tres horas después comenzaron a decir que se había acabado la gasolina y se paró la cola. Como yo ya estaba más cerca de la bomba, me bajé a ver qué pasaba y nos dijeron que el combustible se acabó, que iban a remarcar los carros para seguir en cola. El primero que estaba tenía el número 238, es decir, yo quedé a 32 carros de la entrada y no pude echar”, narró Sayago.


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Nuevamente empezaron a enumerar los carros y tal como calculó, le colocaron el número 35. “Yo no aguantaba más. Gasté dinero en pan, agua, mandarinas y hasta tres cervezas para pasar la rabia en uno de esos días, pero ya no podía quedarme cuatro días más. Me fui a mi casa y no tengo idea de qué haré, pero eso fue muy injusto, porque nos hicieron perder el tiempo y no es justo que una gandola sea repartida para dos o tres bombas; es un pañito de agua caliente que no resuelve la crisis”, dijo.

La cantidad de cisternas que entran al Táchira resulta insuficiente para cubrir la demanda de quienes a través de todo el estado pernoctan en sus vehículos por días y esperan. La práctica de compartir el hidrocarburo de una gandola en dos o hasta tres bombas se ha repetido muchas veces y miles de tachirenses quedan sin poder abastecer sus vehículos.

“La probabilidad de que llegaran dos medias gandolas dos días seguidos es nula, por eso me fui. Prefiero caminar, prefiero esperar, pero no seguir perdiendo mi tiempo”, terminó Adrián Sayago.

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