Eloy Rojas cruzó por trocha para poder hacerse su quimioterapia en Cúcuta

Los caminos verdes fueron la única opción de este hombre de 70 años, que debía cumplir con su tratamiento oncológico, luego de una recaída por la escasez de medicamentos en Venezuela, de donde es oriundo

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El hombre de 70 años caminó por trocha ayudado con su bastón para no perder su quimioterapia en Cúcuta / Foto: Andreína Rojas

San Cristóbal.- El calor, el sol, las piedras del río Táchira, la zona boscosa y los civiles encapuchados que controlan las trochas fue en lo que menos pensó Eloy Rojas, cuando decidió que debía ir a Cúcuta a cumplir con su quimioterapia número 17, tan solo seguir viviendo era lo que le importaba e impulsó a cruzar sin miedo y con fuerzas.

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Cada 21 días debe ir desde San Antonio del Táchira hasta Cúcuta, para poder tener su tratamiento oncológico porque el Seguro Social venezolano dejó de entregárselo y ello lo llevó a tener una recaída.

El cáncer de próstata que se extendió a los huesos no puede esperar, la única alternativa que tuvo Eloy fue acudir a una trocha. Ayudado con su bastón cruzó el río Táchira, que separa a Venezuela con Colombia, sus dos hijas, aunque asustadas, le acompañaron y se llenaron de fortaleza al ver que fue hasta Cúcuta caminando, convencido en que recibiría el tratamiento y su vida podría seguir para disfrutar de sus cuatro hijas, su esposa y su nieta.

Normalmente Eloy cruza la frontera por el Puente Internacional Simón Bolívar. Camina lentamente pese al sol y la cantidad de personas pero aunque lo hace con una fuerza que ni sus hijas saben de dónde sale, el agotamiento es inevitable, muchas veces debe regresar en una silla de rueda, que alquila a los trabajadores informales del paso fronterizo porque no puede caminar tanto.

Por trocha la situación fue similar, yendo a su tratamiento caminó con entusiasmo y paciencia pero de regreso fue distinto. Ya los efectos de la quimioterapia le habían hecho efecto, por lo que los “trocheros” como les llaman, le ayudaron a cruzar alzado ante su falta de energía para volver a su hogar.

Gratis para los enfermos

Andreína Rojas, una de las dos hijas de Eloy que lo acompañaron, caminó con su padre y de regreso lo resguardó mientras iba alzado. No pensó en cuánto gastaría por los tres. La fuerza de su padre de 70 años la contagió pese a la indignación que sentía.

“No nos cobraron nada, entiendo que a los enfermos de cualquier patología los dejan pasar gratis. Se que hay quienes deben pagar entre 5 o hasta 50 mil pesos pero con papá, no nos pidieron nada. De regreso a mi hermana le revisaron el bolso donde llevaba una toalla, cobijas y medicinas de mi papá pero explicó que estaba con él y no pagó”, contó Andreína Rojas, mujer de 36 años que publicó a través de Twitter la foto de su padre, como un llamado de atención a lo que sucede en la frontera.

La tristeza fue inevitable para la familia Rojas al verse en dicha circunstancia. No solo se trataba de un paciente oncológico sino de un señor de 70 años, de su papá, del ejemplo de su vida. “Yo no podía creer lo que veía, había una señora acostada en un colchón y se me salieron las lágrimas pensando que así podría estar mi padre, que esa señora podría ser mi mamá o mi abuela, es muy triste y deprimente lo que pasa en la frontera”, indicó Andreína.

La difícil circunstancia que debieron vivir como familia los unió, explicó Andreína que son retos que afrontan unidos pese al miedo y la desesperanza sobre todo porque Eloy Rojas les transmite la energía y el amor para que lo acompañen en su lucha contra el cáncer, pues por muchos años vivió estable cuando el Estado venezolano le entregaba a tiempo los tratamientos pero al momento en que empezaron a escasear, se negó a morir o a seguir enfermo y buscó junto a sus seres amados una solución en Cúcuta.

Del vecino país, que le queda a pocos metros de distancia, no solo obtienen sus medicamentos y quimioterapias sino que la familia compra todo tipo de alimentos, productos de higiene personal y medicinas complementarias porque en territorio venezolano no existe.

Desde el 22 de febrero están cerrados los pasos oficiales por los puentes internacionales y no hay certeza de si serán abiertos o no próximamente. Al ser consultada Andreína por la periodista sobre qué pasará si en 21 días sigue esta situación respondió sin dudar, “cruzamos por trocha de nuevo si mi papá así lo pide, lo que sea por él, con la salud no se juega”.

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