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domingo, 14 julio, 2024

Días difíciles pasa una familia tachirense que vio irse a 21 miembros por la selva del Darién

La familia que se quedó en Capacho Viejo, Táchira, tiene días complicados. Ella es docente y piensa emigrar en 2024 a Alemania con sus 4 hijos. Para los 21 miembros del grupo familiar que se fueron por la selva del Darién hace un año, la situación es también difícil en Estados Unidos

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Por Daniela Chacón (*)

Capacho Viejo.– Hace un año, precisamente en el mes de agosto, 21 miembros de una familia de Capacho Viejo, en el estado Táchira, se fueron a Estados Unidos por la selva del Darién, que comparten Colombia y Panamá. Fue un viaje que no planificaron mucho, pero que se vieron forzados a realizar.

Para los familiares que se quedaron en Venezuela, avanzar ha sido complicado. Cuentan que casi no reciben dinero de ellos. Por tanto, les resulta más difícil continuar su vida en el país.

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Nohedry Machado tiene 33 años. Es oriunda de Capacho Viejo y fue parte de su grupo familiar el que decidió marcharse del país. Cinco de sus seis hermanos se fueron y, con ellos, varios sobrinos, cuñadas, algunos tíos y las suegras de sus hermanos. Un grupo numeroso que no necesitó buscar más acompañantes para atravesar el Tapón del Darién. En Venezuela, solo quedaron su padre y una hermana, que trabaja en un ente del gobierno.

“Todos se fueron por la selva. Duraron 11 días dentro de la selva del Darién. Nosotros no supimos de ellos durante ese tiempo. Estaba la suegra de mi hermano, que es una persona mayor y seis niños pequeñitos; por tanto, el camino fue más largo”, contó.

Sorteando dificultades en Capacho Viejo

Aunque es docente de Geografía e Historia, Nohedry Machado no ejerce su profesión en Capacho Viejo. Refiere que el salario es muy bajo y realizando otras actividades puede conseguir mejores ingresos para sobrevivir.

En Puente Unión Parte Baja vive alquilada con su esposo y cuatro hijos, todos menores de 14 años. En la vivienda aprovecha para vender artículos al detal y al mayor y ofrecer servicios estéticos a mujeres.

Su esposo es mototaxista. Aunque no quiere irse del país porque tiene un familiar enfermo, hay días en los que no le ingresa dinero. “Él no quiere irse, pero hay que pensar en los días en que no hace ni una carrera; y no es solamente uno, son los niños que requieren cosas”, se lamentó Machado.

La difícil vida en EE. UU. de migrantes sin papeles

De la selva del Darién salieron con malestar muchos de sus familiares, pero esto no les impidió seguir el camino. De las 21 personas solo 1 se quedó en México, ya que consiguió trabajo. El resto siguió a Estados Unidos.

La gran mayoría está en New York y Washington. Allá viven en refugios para migrantes. Les dan la comida, pero no pueden recibir visitas. Su obligación es trabajar y lograr establecerse, pero es difícil cuando no tienen los documentos necesarios.

“Ellos han tenido que cambiar de trabajo muchas veces, porque no tienen los permisos necesarios, el seguro o porque de repente los despiden sin justificación alguna. Ya han pasado por restaurantes, tiendas de ropa y calzado; varias cosas”, expresó Machado.

Contó, además, que según el trabajo que realicen les pagan por horas o semanalmente. A su cuñada, que hace labores de limpieza en un hotel, le pagan 16 dólares, mientras que su hermano ha llegado a obtener 460 dólares a la semana como obrero de construcción.

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“A mi papá lo ayudan, no con dinero, sino con la compra de productos de un mercado o artículos personales. Yo no los molesto ni les pido nada, ellos tampoco lo hacen. Les digo que les pediré cuando me tenga que ir del país”, expresó la joven.

Para los niños la situación es diferente. Apenas llegaron, comenzaron a estudiar y ya hablan inglés fluido. Para Machado es satisfactorio que sus sobrinos tengan la oportunidad de formarse.

Alemania, la opción para emigrar

Nohedry Machado piensa irse de Venezuela en 2024. “Yo tengo niños pequeños y no me imagino con ellos en la selva (del Darién). Eso tiene que ser muy duro. Que me digan ¡Mamá, tengo sed! Y yo no pueda hacer nada, es duro”, afirmó la mujer.

Comentó a El Pitazo que tiene conocidos en Alemania. Una amiga le aseguró que los trámites y la forma de ingresar a este país son más fáciles y menos costosos que Estados Unidos.

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Indicó que está sacando su pasaporte y el de los niños. No piensa dejarlos solos en Venezuela, porque están pequeños y aún necesitan de sus cuidados. Exponerlos a la peligrosa ruta de la selva del Darién no es opción para ella.

“Mis hermanos están bravos, porque yo me voy para Alemania, pero no entienden que no voy a pasar con mis hijos por la selva. De repente, si yo tomo esa decisión y les pasa algo en el camino, ¿cómo quedo yo?”, explica la madre de los cuatro niños.

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