Alimentos suben de precio semanalmente en Trujillo durante la cuarentena

Comerciantes atribuyen el alza de los precios a la falta de gasolina y las restricciones de movilización, lo que les hace depender de los distribuidores para reponer mercancía

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Los alimentos incrementan en los pequeños comercios por la falta de combustible y los usuarios restringen su alimentación. Foto: María Gabriela Danieri

Valera.- Los habitantes de los municipios aledaños a Valera, en el estado Trujillo, han percibido un aumento en los precios de los alimentos durante el período de cuarentena por el COVID-19. 

En el municipio San Rafael de Carvajal, ubicado a 45 minutos de Valera, los ciudadanos acuden a las bodegas más cercanas, debido la falta de transporte público. Expresaron que los precios en estos pequeños locales, varían semanalmente.

Este lunes, 30 de marzo, un kilo de queso pasó de 250.000 a 350.000 bolívares, en menos de 10 días.

“Los pocos alimentos que hay, en los establecimientos cercanos, los pusieron súper caros. El queso, que estaba en menos de trescientos mil, ahorita está casi en cuatrocientos. Las caraotas estaban en noventa mil bolívares el kilo, ahorita están en noventa el medio kilo. Cada día que pasa los aumentan más”, dijo Yanira Venegas, usuaria de un abasto.

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Además del queso, los granos y las harinas, las carnes y otras proteínas de origen animal han pasado a ser un lujo. Muchos prefieren prescindir de ellos o sustituirlos con huevos, cuyo costo es de 160.000 bolívares el medio cartón.

“Las carnes que estaban en 160 mil el kilo, ahorita están en 270 mil. Todo aumentó”, comentó Yorman Durán, quien viajó en su moto desde el municipio Motatán para abastecerse de comida.

“No tengo gasolina, me ha costado mucho conseguirla. Lo que hago es manejar y apagar la moto en las bajadas” 

Comerciantes dependen de distribuidores 

Los comerciantes achacan el incremento de precios a la falta de combustible y a las restricciones para poder movilizarse de un municipio a otro. Los locales dependen de las empresas distribuidoras, que se han mantenido activas pese a la cuarentena. 

“La falta de combustible nos ha afectado mucho. Nosotros bajábamos a Valera todos los días a buscar alimentos. Ahora dependemos de las empresas que nos traen productos. Eran varias empresas y nos quedan unas dos o tres«, declaró Magaly Hernández, encargada de un comercio en Carvajal. 

Otros abastos, sin embargo, se han quedado sin productos, pues no tienen socios comerciales (comercios no registrados o dentro de casas). 

En cuanto a la clientela, Hernández explicó que el número no ha disminuido, por lo cual han acatado el uso de tapabocas y guantes, de manera obligatoria. Los productos más comprados son las harinas, huevos, caraotas y mantequilla.

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