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miércoles, 25 noviembre, 2020

A pie y en bicicleta se movilizan merideños por aumento del pasaje

El alto costo del pasaje urbano y suburbano, comparado con el salario mínimo nacional, ha obligado a los habitantes de Mérida a caminar o usar bicicletas para trasladarse. La escasez de unidades de transporte público también afecta a los usuarios y aumenta el hacinamiento dentro de los autobuses

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Mérida.- En las calles de Mérida es cada vez más común ver personas caminar largos trechos y otras que se trasladan en bicicletas. El encarecimiento del pasaje, que está en 30.000 bolívares el trayecto corto, la escasez de unidades de transporte y el incumplimiento de medidas preventivas ante el COVID-19 son los principales motivos que los merideños tienen para prescindir de este servicio público.

«No uso el transporte público. Me parece que no cumple con la bioseguridad suficiente. Además, es costoso. En mi caso optó por trasladarme en bicicleta o caminando», comentó a El Pitazo Omairo Alvarado, habitante del municipio Libertador.

Una persona que utilice el transporte público para un solo trayecto de ida y vuelta de lunes a viernes, en el casco urbano de Mérida, gasta 300.000 bolívares a la semana; el salario mínimo en Venezuela se mantiene en 400.000 bolívares mensuales.

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Ha disminuido el transporte

La escasez de combustible, de repuestos y las restricciones de movilidad durante la cuarentena por COVID-19 han incidido en la disminución de unidades de transporte público en circulación. Esto también influye en el hacinamiento dentro de los autobuses y en que los usuarios opten por caminar.

«En El Moral no hay casi transporte. La gente se traslada a pie hasta Ejido y sectores aledaños solo utilizan el trolebús y no se da abasto», indicó Candelaria Sosa, residente del municipio Campo Elías.

El trolebús, si bien es mucho más económico, no cubre la demanda de los habitantes de los dos municipios por los que transitan las unidades de este servicio.

«Montarse ahí (en el trolebús) es arriesgarse a que le peguen a uno el COVID. La gente va unos encima de otros y de paso hay que esperar mucho para poderse montar en un trole. Yo prefiero caminar, y a veces llego hasta más rápido. En buseta no me volví a montar porque se me iría todo lo que gano en pasaje», manifestó Zulimar Dugarte, quien es trabajadora doméstica.

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