En dos semanas se duplicaron los casos de coronavirus en el país. Según los reportes diarios ofrecidos por el Gobierno, la mayoría de los casos son de personas que han retornado al país. Sin embargo, expertos señalan que las condiciones en las que están los puestos de control donde son atendidos los migrantes posibilita el aumento de contagios. Asimismo, las pruebas aplicadas se realizan en su mayoría a las personas que están retornando, por esta razón no hay tantos casos comunitarios reportados. A pesar de este repunte, el Gobierno quiere flexibilizar la cuarentena. Los especialistas indican que es un grave error teniendo en cuenta que los casos van en aumento

El 13 de marzo se reportaron los primeros dos casos de COVID-19 en Venezuela. Entre los primeros cinco días del primer reporte se confirmaron entre cinco y 16 casos por día, el pico más alto fue el 20 de marzo con 27 casos. En los días posteriores las cifras descendieron, la cantidad de casos por día variaban entre cero y 17. El segundo pico más alto se registró el 19 y 20 de abril con 29 casos.

Sin embargo, casi un mes después de ese segundo salto en las cifras, el 16 de mayo, la cantidad de confirmaciones aumentó significativamente. El reporte del oficialismo pasó de informar sobre cuatro casos el día anterior, a registrar 45 nuevos contagios, con un total de 504 casos.

“La mayoría de los casos son importados, de los 45, 34 vienen de afuera: 11 procedentes de Colombia, uno es procedente de Ecuador y otro de Brasil. Hay uno que es por contacto con viajero internacional y 10 son de transmisión comunitaria”, indicó Delcy Rodríguez, vicepresidenta de la República en el reporte de ese día.

El 2 de mayo el Gobierno anunció la realización de un operativo especial para facilitar el retorno de los ciudadanos venezolanos que quedaron varados en otros países como consecuencia del COVID-19.

“A partir de la semana entrante organizaremos operativos especiales del Plan Vuelta a la Patria a través de la aerolínea estatal Conviasa y vías terrestres, para facilitar el retorno de miles de compatriotas desde países de América del Sur”, afirmó el canciller Jorge Arreaza a través de Twitter.

Sin embargo, desde mediados de abril miles de venezolanos migrantes, quienes decidieron irse del país por la situación económica, social y política que se vive, regresaron por la crisis desatada por el coronavirus, ya que las medidas de cuarentena adoptadas han paralizado la economía de los países de acogida, donde muchos se han quedado sin sus empleos. Para esas fechas también retornaron venezolanos a través de vuelos humanitarios, después de quedarse varados en el exterior por la suspensión de las actividades de las aerolíneas privadas en el territorio nacional.

El repunte

Según estimaciones del Gobierno colombiano, más de 33.000 migrantes venezolanos en Colombia regresaron a Venezuela como consecuencia de la crisis causada por el COVID-19. El 22 de mayo, Rodríguez indicó que 45.905 personas habían retornado y 510 dieron positivo. Esta cifra representa más de la mitad de los casos totales reportados para ese día: 944.

Según el informe de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales publicado el 12 de mayo, una de sus premisas para indicar el bajo número de infectados inicialmente son las restricciones en el tráfico aéreo.


Si se analiza el número de casos confirmados durante el mes de mayo, eso representa 62% – 65% del total de los casos desde marzo, y los últimos siete días representan 33% de todos los casos solo en esos siete días, es decir, en un décimo del tiempo tenemos 33% de los acumalados

José Félix Oletta, ex ministro de Salud y miembro de la Red Defendamos la Epidemiología Nacional

No obstante, con la llegada de venezolanos a través de vuelos humanitarios y fronteras, este número bajo de contagios por día cambia. “Hay varias cosas que se unen para que haya un repunte, primero era una tendencia esperada porque no hay inmunidad en la población, es decir, todos somos propensos a que nos dé coronavirus. Segundo, en este momento está llegando la migración y algunos regresan, sin saberlo, siendo portadores del virus, eso es básicamente lo que está sucediendo. Si se escuchan los anuncios oficiales hay poca transmisión comunitaria, por ejemplo, el 25 de mayo se anunciaron 56 casos y 42 eran repatriados y el resto comunitarios”, explicó Mariano Fernández, médico epidemiólogo.

Para el ex ministro de Salud y miembro de la Red Defendamos la Epidemiología Nacional, José Félix Oletta, el país está en la fase inicial de la epidemia. “En este periodo pueden haber pequeñas oscilaciones, de hecho ha habido varias reconocidas hasta ahora: la primera que correspondió a la importación de casos, sobre todo de Europa, en marzo. Después a mediados de abril los picos que correspondieron a los casos de Nueva Esparta y ahora estamos viendo los picos de la migración masiva que está retornando de Colombia, Brasil, Ecuador, Perú.

Oletta señaló que el repunte se está viendo ahorita porque las personas que regresaron a mediados de abril, de los países de donde venían la onda epidémica no estaba en expansión, por eso los bajos casos. “Es la evolución de la epidemia, si el número de contagiados era menor en esos países, se supone que los que entraron en abril tenían menos riesgo y fueron menos las víctimas de la enfermedad. Ahora la epidemia es muchísimo mayor y las personas que regresan son más vulnerables”.

“Si se analiza el número de casos confirmados durante el mes de mayo, eso representa 62% – 65% del total de los casos desde marzo, y los últimos siete días representan 33% de todos los casos solo en esos siete días, es decir, en un décimo del tiempo tenemos 33% de los acumalados”, indicó Oletta.

En las últimas dos semanas, según los reportes diarios que hace el Gobierno, el país ha pasado de tener 459 casos el 15 de mayo, a duplicar la cifra en solo dos semanas, ubicando la totalidad de contagios para el 29 de mayo en 1370.

A pesar de la data arrojada por el Gobierno, donde por día se observa que la mayoría de los casos anunciados pertenecen a personas que han retornado al país, la realidad es que desde el principio de la cuarentena las autoridades oficiales cambian constantemente la narrativa sobre de dónde son los casos, y desde un principio han querido sembrar en el imaginario colectivo que todos o la mayoría de los casos de COVID-19 en el país pertenecen a los migrantes que han regresado, o los viajeros que se quedaron varados en otro país y pudieron regresar al territorio.

En un trabajo publicado por El Pitazo el 27 de marzo, Oletta señala que el Gobierno mantiene la tesis de que todos los casos vienen del exterior para dar la imagen de que logró contener la epidemia a tiempo y evitó la propagación dentro del país.


Hay varias cosas que se unen para que haya un repunte de casos, primero era una tendencia esperada porque no hay inmunidad en la población, es decir, todos somos propensos a que nos dé coronavirus. Segundo, en este momento está llegando la migración y algunos regresan, sin saberlo, siendo portadores del virus

Mariano Fernández, epidemiólogo

Por su parte, Andrés Barreto, epidemiólogo, declaró para ese mismo trabajo: “Si aceptan la transmisión local tendrían que decir que hay más casos en el país –un enfermo puede infectar hasta tres personas– y anunciar que están en la fase dos de la epidemia y la cuarentena no dio resultado”.

Expertos aseguran que a pesar de que en las cifras que da el Gobierno, se observa que el repunte ocurre por el regreso de los migrantes, la realidad es que no hay tantos casos comunitarios porque en el país no se hacen suficientes pruebas diagnósticas y las que se realizan se aplican solo a la población sospechosa. Asimismo, señalan que las precarias condiciones en las que los migrantes son atendidos aumentan las probabilidades de que se contagien entre sí. El incumplimiento de la cuarentena por distintas razones también influye en que los casos aumenten; sin embargo, no son reportados porque no se hacen pruebas diagnósticas a toda la población. Expertos atribuyen la baja cantidad de pruebas realizadas a la centralización y a la poca capacidad que tiene el Instituto Nacional de Higiene para procesar los test.

Puestos de control

Para llevar el control de las personas que están retornando al país, el epidemiólogo, profesor y jefe del departamento de Medicina Preventiva y Social de la Facultad de Medicina, Escuela Luis Razetti de la UCV, Alejandro Rísquez, expresó que el Estado ha creado cordones sanitarios en las zonas fronterizas.

“Se estima que ingresan unas 1000 personas diarias por las fronteras, las cuales son aisladas o están en cuarentena. Las personas que llegan en vuelos humanitarios son puestos en cuarentena en hoteles. Es muy posible que de los 500 casos positivos que indicó el Gobierno que habían hayan algunos más”.

A las personas que están llegando, en los Puestos de Atención Social Integral (Pasi) ubicados en los estados fronterizos, se les hace una prueba rápida. “Si da positivo se aísla y si no se les deja en cuarentena. El hecho es que las personas deben permanecer 14 días en el paso fronterizo donde están los puestos de atención para poder descartar los contagios”, explicó Fernández.


SEGÚN EL ÚLTIMO INFORME DE LA OCHA, HASTA EL 21 DE MAYO EL 97,7% DE LOS TEST QUE EL GOBIERNO DE NICOLÁS MADURO APLICÓ FUERON LAS PRUEBAS RÁPIDAS


A pesar de que el Gobierno estableció estos puestos de control para garantizar la atención de los venezolanos que llegan por la frontera, el protocolo ha tenido varias denuncias relacionadas con las condiciones en las que están los albergues temporales donde las personas cumplen con la cuarentena, así se señala en un trabajo publicado por El Pitazo el 15 de mayo.

Según el reportaje se ha evidenciado que los recintos educativos y deportivos seleccionados para atender a los venezolanos que arriban por la frontera, no cuentan con condiciones de salubridad ni alimentación adecuada para los niños y adultos.

“Primero se deben tener unas reglas de gestión de personas que vienen de países donde existe una circulación masiva del virus, no se pueden tener a las personas recluidas como si fuesen reos. No se pueden tener sin insumos y agua porque se les está privando de derechos fundamentales. Segundo, tener a las personas que están retornando al país en espacios inadecuados donde posiblemente no se cumple el distanciamiento social lo que ocasiona es que aumenten los casos de COVID-19”, expresó Oletta.

Para Oletta existe otro problema y es que muchas de las personas que están regresando evitan estos puestos de control y se van por los caminos verdes. “Esto incrementa el riesgo de transmisión. Estimulas el paso por caminos irregulares y el efecto es contrario a lo que se busca, simplemente porque hay una mala gestión de ingreso en la frontera”.

Por su parte, Rísquez no atribuye el aumento de casos solo a los venezolanos que están regresando al país, sino también al personal sanitario que se ha contagiado por falta de insumos. “Bastante personal de salud ha dado positivo y esto se debe a que las condiciones higiénicas y sanitarias de los hospitales son muy pobres. No se cuentan con los equipos mínimos necesarios de protección: tapaboca, sombrero, gafas. Para hacer la higiene mínima no se cuenta con agua, jabón, toallas desechables, geles alcoholados. Estos recursos son de suma importancia para poder lavarse las manos cuando se va a examinar a un paciente”.

Las pruebas

La prueba de reacción en cadena de la polimerasa con transcriptasa inversa (PCR-RT por sus siglas en inglés) es la prueba recomendada por la OMS para detectar si una persona está contagiada con el virus o no.

Sin embargo, la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales en su informe indicó para el momento de su publicación -12 de mayo-, que en Venezuela se aplican unas 150 pruebas de PCR-RT por día. “Una forma de evaluar la cobertura diagnóstica de cada país (proporción de la población diagnosticada) es a través del número de pruebas por habitante. A la fecha de este reporte Venezuela ha mostrado una cobertura diagnóstica por habitante basada en PCR-RT más de cinco veces menor que la de Colombia, Ecuador o Perú”. Estos países según los datos aportados en el informe aplican entre 900 y 7000 pruebas al día.

Las pruebas que el Gobierno ha aplicado en masa son las pruebas rápidas, según la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (Ocha, por sus siglas en inglés) en su último informe indicó que hasta el 21 de mayo el 97,7% de los test que el Gobierno de Nicolás Maduro aplicó fueron las pruebas rápidas. En un reportaje publicado por El Pitazo el 17 de abril, Alejandro Crespo, médico pediatra especializado en gerencia de Salud Pública, señala que estos test están diseñados para identificar anticuerpos que el organismo desarrolla después que identifica el virus, pero esos anticuerpos se producen entre siete o 10 días.

“Si a una persona se le realiza una prueba rápida antes de esos días, el resultado saldrá negativo así tenga la presencia del virus porque aún no ha desarrollado anticuerpos y, mientras ese tiempo transcurre, el contagiado puede estar en contacto con otras personas; pero si se le hace una PCR se sabrá en el momento que la persona está infectada así no presente síntomas de la enfermedad”.


Primero se deben tener unas reglas de gestión de personas que vienen de países donde existe una circulación masiva del virus, no se pueden tener a las personas recluidas como si fuesen reos, no se pueden tener sin insumos y agua porque se les está privando de derechos fundamentales

José Félix Oletta, ex ministro de Salud y miembro de la Red Defendamos la Epidemiología Nacional

Sin embargo, la cantidad de pruebas de PCR-RT aplicadas en el país cambió. Según el doctor Gerardio de Cosio, representante de la OPS y la OMS en Venezuela, en una entrevista realizada el 22 de mayo por la periodista Luz Mely Reyes en el portal informativo Efecto Cocuyo, en el país se están realizando entre 600 y 700 pruebas de PCR-RT diarias.

De Cosio indicó que cuatro o cinco semanas antes en el país se aplicaban solo unas 100 pruebas diarias. Según las declaraciones del representante, el aumento de las pruebas se dio porque las ONU reforzó la capacidad del Estado para procesar los test, ya que en el país el único centro en el que se pueden hacer las PCR es el Instituto Nacional de Higiene Rafael Rangel.

“Se están haciendo más pruebas y eso ayuda a tener más diagnósticos. A los migrantes que están llegando, por ejemplo, se les están aplicando las pruebas rápidas y las PCR”, indicó Rísquez.

Según la normativa de los Pasi, a todas las personas se les hacen pruebas rápidas al llegar y PCR-RT a partir del día 10 antes de culminar la cuarentena en los puestos de control. Sin embargo, en un trabajo publicado por este portal el 15 de mayo, se detallaron denuncias por parte de algunas autoridades regionales donde indicaron que algunas personas que dieron negativo en las pruebas rápidas fueron trasladados a sus estados de origen y, posteriormente, cuando se les hizo la prueba PCR-RT dieron positivo.

Un ejemplo de esto fue el caso detectado el 3 de mayo en la Ciudad Vacacional de Los Caracas, Vargas. La mujer de 27 años había ingresado por el estado Táchira desde Colombia, comenzó la cuarentena en el albergue de San Antonio en Táchira. Estando ahí se le realizó una prueba rápida y dio negativo. Posteriormente fue trasladada a la Ciudad Vacacional, y allí se le realizó una prueba PCR-RT, en la cual dio positivo.

Con la oleada de migrantes que está regresando al país, representantes del gobierno de Maduro se han referido a ellos de manera despectiva. Oletta indicó que llamar a los migrantes armas biológicas o que vienen hiper contaminados es inaceptable porque genera rechazo, discriminación y estigmatización de las personas enfermas. “Nadie puede referirse a una persona enferma que es víctima de una enfermedad de esa manera, y mucho menos públicamente”. El doctor también explicó la razón por la cual en los últimos días la cantidad de casos de COVID-19 reportados en su mayoría son de las personas que han retornado.


SEGÚN EL INFORME DE LA ACADEMIA DE CIENCIAS FÍSICAS, MATEMÁTICAS Y NATURALES PUBLICADO EL 12 DE MAYO, UNA DE SUS PREMISAS PARA INDICAR EL BAJO NÚMERO DE INFECTADOS SON LAS RESTRICCIONES EN EL TRÁFICO AÉREO


“No hay casos autóctonos porque no están haciendo el muestreo adecuado, se está haciendo un muestreo sesgado. No se hace un diagnóstico a toda la población, sino que se hace solamente a aquellos grupos de alta sospecha, que en este caso son las personas que están retornando y las personas que presentan síntomas con contacto, pero no se hace en la población con riesgo y a los asintomáticos”.

Oletta continúo explicando que esto se debe a la centralización y a la poca capacidad para procesar las pruebas. “El Instituto Nacional de Higiene es el único que puede procesar pruebas y la poca capacidad que tiene para procesarlas hace que los diagnósticos se den tarde porque además están saturados. En la práctica estamos retrasados con la información epidemiológica no menos de dos semanas. Cuando nos están reportando estos casos han pasado 10-15 días desde que ese paciente está dando vueltas para que le confirmen la enfermedad. No se registran los casos en el momento sino cuando el Instituto libera la información”.

Escenario

“El escenario es que si se mantienen las normas de distanciamiento social y cuarentena, con la limitante del combustible, va a tardar unos días el aumento de casos. Seguirá aumentando, pero no será tanto como para que colapse la red hospitalaria. Es probable que se vayan enfermando los más jóvenes que son los más atrevidos y salen a la calle”, indicó Rísquez.

El epidemiólogo continúo diciendo que el país está lejos de alcanzar el pico de la epidemia. “El crecimiento no es exponencial, los casos tardan mucho en duplicar sus cifras, por lo tanto pueden pasar dos o tres meses sin que pase nada. Ahora, si esa cifra en los próximos días aumenta de manera importante y pasan de 300, 500, 1000 casos al día, ahí sí se puede complicar la situación y es uno de los pronósticos que hace la Academia de Ciencias. Si se descuidan las medidas, el virus se diseminará más rápido y tendremos un colapso en el sistema”.

“Que no aumenten significtivamente los casos también dependerá del control que el Gobierno tenga en las fronteras”, acotó

Sin embargo, la realidad es que el 26 de mayo, Maduro anunció una flexibilización de la cuarentena que comenzará el 1 de junio. No obstante según estadísticas de Oletta, actualmente solo entre el 45% y 50% de las personas están cumpliendo la cuarentena. “Las personas rompen la cuarentena primero por necesidad, deben salir a buscar el sustento y, segundo, porque el Gobierno ha fallado en la parte de educar a las personas, de enseñarles para que se adapten a una serie de medidas que naturalmente limitan su movilización. Si no educas y concientizas la gente fácilmente puede romper esas reglas”.

“Este rompimiento de la cuarentena que hace la gente desde hace un tiempo, y sin tomar las medidas de precaución necesarias puede significar un aumento de contagios, pero no se sabe porque el Gobierno no busca los casos, no hace las pruebas suficientes y lo que se crea es un subregistro”, explicó Oletta.

Para el médico, aplicar medidas de flexibilización cuando se registran más casos es un error. “Relajar la cuarentena posibilita el aumento en la cantidad de contagios. Además, primero hay que establecer unas reglas que deben ser en consenso, hay que abrir una consulta con la sociedad y con la academia. Hay que tomarse un tiempo para tomar esta decisión, no simplemente decidir por 30 millones de personas”.

Asimismo, Oletta concluyó diciendo que la flexibilización no se puede aplicar a todos por igual porque la epidemia no es igual en todas partes y no todas las personas en riesgo están en el mismo lugar. “Hay que tener en cuenta distintos indicadores para saber cómo deber ser la flexibilización, y el plan que se aplique debe estar focalizado tomando en cuenta la cantidad de población, la cantidad de personas de la tercera edad, lugares donde hay más riesgos, situación económica, zonas donde hay más contagios, etc”.


No hay casos autóctonos porque no están haciendo el muestreo adecuado, se está haciendo un muestreo sesgado. No se hace un diagnóstico a toda la población, sino que se hace solamente a aquellos grupos de alta sospecha, que en este caso son las personas que están retornando y las personas que presentan síntomas

José Félix Oletta, exministro de Salud y miembro de la Red Defendamos la Epidemiología Nacional

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