Antes de emprender la carrera para buscar una alternativa terapéutica  para el COVID-19, el ingeniero químico,  Raúl Antonio Ojeda Rondón, trabajó entre 2008 y 2017 en Petróleos de Venezuela. Denunció que fue salpicado por las sanciones de Estados Unidos contra funcionarios e instituciones del gobierno de Maduro. En 2018 fue detenido por el Sebin por presuntos delitos de corrupción. Ahora, tras el anuncio oficial de las gotas para frenar el nuevo coronavirus, enfrenta a las críticas de expertos que dudan sobre el rigor científico de la medicina

Nicolás Maduro apeló a la intriga desde el principio para adelantar otro avance farmacológico de sello nacional para enfrentar el COVID-19. Desde el pasado mes de octubre, el gobernante reelegido en elecciones cuestionadas anunció la elaboración de un antiviral que tildó de “milagroso” y bautizó con el nombre del médico venezolano José Gregorio Hernández. “Las gotitas milagrosas van directo para que te las tomes con fe. El cuerpo te queda fino, te elimina la COVID-19”, soltó Maduro el 14 de octubre de 2020,  durante una alocución televisada, donde aseguró que el producto, en fase de pruebas, había salvado a 100% de los pacientes con la enfermedad a quienes se les administró. 

El 24 de enero de 2021, tres meses después, Maduro presentó formalmente, con emoción visible, el nuevo medicamento. El antiviral que el mandatario calificó también de “poderoso” se llama Carvativir. Es un producto que se toma por gotas y que, según las pocas informaciones disponibles, está elaborado con un componente derivado de la planta llamada tomillo, conocido como carvacrol. En cadena nacional de radio y televisión, Maduro celebró el ingenio del creador del producto a quien no quiso nombrar para protegerlo, aunque al día siguiente su nombre se coló en las noticias.

El investigador principal detrás del Carvativir es un venezolano que no solo está dedicado a la ciencia, sino  también a la escritura de libros. Es además conocido por su afiliación con el chavismo gobernante. En algunos de sus textos escritos ha defendido el proyecto de la revolución bolivariana que ha seguido desde que su impulsor, el fallecido presidente Hugo Chávez, ocupaba la presidencia. Se trata de Raúl Antonio Ojeda Rondón.  

En su perfil en la plataforma Scribd, sitio empleado para compartir documentos en formato iPaper, señala que es un ingeniero químico, especialista en Planificación Estratégica y Táctica que cuenta con una Maestría en Caracterización y Explotación de Yacimientos y tiene  experiencia en investigación en las áreas de  bioquímica, química cinética y biotecnología. Se considera un hombre altruista y defensor de derechos humanos.

La reproducción de un perfil que estaba en el portal Wikipedia, borrado en el año 2018, y recuperado en la página Fandom, ofrece más datos sobre Ojeda Rondón. Indica que nació el 25 de abril de 1987 en la población de San José de Guanipa, en el estado Anzoátegui, y reseña que ha escrito libros sobre poesía, política y geopolítica. Se destaca una saga de textos titulados La cara oculta que comprendió dos ediciones que están disponibles en la tienda electrónica Amazon.

Ojeda Rondón cursó sus estudios de ingeniería química en la Universidad de Oriente (UDO) y el grado de Magíster Scientiarum en caracterización y explotación de yacimientos lo obtuvo al aprobar la maestría que abrió la Universidad Venezolana de los Hidrocarburos, adscrita la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa), compañía en la que el ingeniero químico laboró entre 2008 y 2017, según consta en su ficha del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (Ivss). Se desempeñó, además, como presidente de la Comisión de Intelectuales y Diplomáticos de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), creada por Nicolás Maduro.

Polémica

Ojeda Rondón denunció en 2017 que resultó salpicado por las sanciones administrativas que la Oficina de Control de Bienes Extranjeros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos aprobó en contra del gobierno de Maduro. 

El efecto de las medidas, según dijo, provocó que la instancia emitiera una orden a la compañía de comercio electrónico Amazon y a su filial Kindle Corporation para suspendiera los acuerdos que alcanzó Ojeda Rondón en 2016 con estas empresas debido a su vinculación con funcionarios chavistas sancionados por el gobierno norteamericano. Por eso habrían quedado congeladas las regalías obtenidas por las ventas de sus libros en formato digital.

En la tienda de Amazon, Ojeda Rondón comercializaba sus libros. En una entrevista concedida al canal de Estado, Venezolana de Televisión, en septiembre de 2017, indicó que el libro titulado La cara oculta de la geopolítica mundial habría motivado la decisión de la Ofac. El texto, según señaló, reseña el ataque de «poderes económicos» en contra de Nicolás Maduro. 

Versiones periodísticas vinculan a Ojeda Rondón con el actual ministro de Petróleo, Tarek El Aissami. Cuando comenzó a ocupar un puesto de mayor envergadura en Pdvsa, enfrentó una situación imprevista: fue detenido el 18 de febrero de 2018 por funcionarios del Servicio de Inteligencia Nacional (Sebin), a poco tiempo de haber sido designado  como vicepresidente de la Corporación Venezolana de Petróleo, nombramiento que no apareció publicado en Gaceta Oficial. Su arresto obedeció a acusaciones por presuntos delitos de corrupción. Sobre este caso no se supo más detalles. 

El equipo reporteril de El Pitazo envió este 27 de enero una solicitud de entrevista al correo electrónico de Ojeda Rondón, que aparece en uno de los documentos del estudio de Carvativir subidos por el ingeniero químico a Scribd, para conocer más detalles de estudio y su trayectoria, pero, hasta el momento de la publicación de este reportaje, no se recibió respuesta.

Contra el COVID-19 

Con la propagación de la pandemia del COVID-19 en Venezuela, Ojeda Rondón indicó, en una entrevista que ofreció el el 27 de enero a El Nacional, que emprendió el proyecto farmacológico en marzo de 2020, justo cuando el gabinete de Nicolás Maduro anunció la detección de los primeros dos casos de coronavirus en el país. Él se centró en evaluar la actividad antiviral e inmunomoduladora del isotimol, sustancia natural presente en el tomillo y el orégano, contra el virus SARS-CoV2 en pacientes asintomáticos y con síntoma, según describe en los documentos preliminares del estudio científico.

Nicolás Maduro describió el Carvativir como 100% eficaz y seguro, incluso, asomó que no había generado ningún efecto adverso en los pacientes con COVID-19 en los que se probó la medicina, quienes estaban recluidos en el hospital Periférico de Coche y el Poliedro de Caracas. Incluso el primer vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela, Diosdado Cabello, aseguró haber ingerido las gotas como tratamiento cuando sufrió la enfermedad.

El anuncio no fue bien recibido por una parte de la comunidad científica que, anteriormente, ha cuestionado las iniciativas terapéuticas presentadas por el gobierno chavista para atender el COVID-19 por carecer de evidencia científica y, además, contrariar a la Organización Mundial de Salud con respecto a la existencia de una cura eficaz frente al nuevo coronavirus, que en 10 meses han contraído 125.364 venezolanos, de los cuales 1.171 han fallecido por sus complicaciones, según el último reporte oficial informado el 28 de enero de 2021.

Médicos y académicos dudan de la rigurosidad científica de los estudios  del Carvativir, pues cuestionan que los resultados de los ensayos clínicos no estén aún publicados. Los integrantes de la Academia Nacional de la Medicina señalan que las gotas requieren de la aprobación como candidato a medicamento para el COVID-19 por el Instituto Nacional de Higiene Rafael Rangel, tras pasar con éxito pruebas preclínicas y clínicas y análisis bioquímicos que garanticen su seguridad y eficacia. Incluso, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) instó el 28 de enero a los investigadores venezolanos a publicar los hallazgos para evitar sesgos.

Contrario a las reservas de la institución médica, Ojeda Rondón, en las declaraciones ofrecidas a El Nacional, dijo que el estudio de las gotas había cumplido las tres fases experimentales que exige la normativa internacional y que el proceso fue acompañado por Instituto Nacional de Higiene Rafael Rangel y un comité de bioética.

Enfatizó que el Estado traza esta línea de investigación con el Ministerio de Ciencia y Tecnología, de la mano de otras instituciones como el Ministerio de Salud, el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (Ivic), el Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses. También asomó que presentarán los ensayos clínicos del producto a la OPS. «El Carvativir presenta científicamente, con evidencias, una acción terapéutica», remarcó el ingeniero químico.

Ojeda Rondón forma parte de un equipo de investigación de la empresa Laboratorio Farmacológico de Venezuela, C.A. (Labfarven), una compañía de la cual no se consiguen detalles en internet, ni página web, ni dirección física. Tampoco aparece en la base de datos nacional del Registro Mercantil, según constató El Pitazo.

En los estudios disponibles sobre el Carvativir, cargados por Ojeda Rondón en septiembre de 2020 en Scribd, se mencionan a siete investigadores principales con sus apellidos e iniciales de sus nombres. Dos de ellos, de apellidos Sánchez y Alvarado, forman parte de Labfarven. Tres laboran en un centro de investigación adscrito a la Droguería J&R, de la cual tampoco se consigue información en la web.

Una nota de El Nacional, publicada un día después del anuncio de Maduro, especificó que detrás del Carvativir, además de Ojeda Rondón, estaban Jheam Campos, Vannesa Martínez, Ángel López,  Orlando Salgado y Yanuacelis Cruz. Los apellidos de Salgado y López no aparecen en el documento preliminar de la investigación subido por Ojeda Rondón en septiembre de 2020. 

Martínez labora en el Hospital Domingo Luciani, según el documento de la investigación. Campos está en la Droguería J&R. Cruz trabaja en el Servicio Nacional de Medicina y Ciencia Forenses y, según un nota publicada en el portal Runrunes, fue la encargada de practicar la autopsia de Fernando Albán, dirigente del partido opositor Primero Justicia, quien falleció tras caer de la edificación de la sede de Sebin de Plaza Venezuela, donde había sido recluido; y dirigió el proceso de exhumación de los restos de Simón Bolívar en 2012, ordenado por Hugo Chávez.

El  nombre de ingeniero químico ahora reviste de notoriedad en el área farmacológica, campo en el cual no se ha desempeñado tanto. El producto natural que elaboró con su equipo de investigación será administrado en hospitales a pacientes con COVID-19 por orden de Maduro, pero bajo el reclamo de los médicos por más evidencia científica. El anuncio de las «gotas milagrosas» lo toman algunos expertos como parte de un discurso propagandístico y populista de Maduro, pero su creador no escatimó, en sus primeras declaraciones a un medio de comunicación, en reforzar que esta terapia solo busca el bienestar de los venezolanos. «Esta es una investigación científica, no política», sentenció.

Esta nota fue publicada originalmente en El Pitazo el 30 de enero de 2021

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