43 % de las cabillas y vigas que se usaban en el país se producían en el Complejo Siderúrgico Nacional (CSN). Desde hace año y medio Planta Casima, la productora de palanquilla, mantiene sus operaciones detenidas

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Ciudad Guayana posee un amplio parque industrial de empresas básicas que mantenían el aparato productivo del estado Bolívar y del país. Este complejo industrial está en una debacle productiva, operativa y laboral.

Planta Casima no escapa de esta situación. Es una de las cuatro plantas productoras que tiene el Complejo Siderúrgico Nacional (CSN), antiguo Sidetur, y esta se encarga de la producción de acero líquido y productos semiterminados, como palanquillas, que pasan a Planta Guarenas y Antímano para su producción final.

Las palanquillas son la materia prima para fabricar vigas, ángulos y cabillas, que se veían en las ferreterías venezolanas y que eran utilizadas en el sector construcción y la herrería. Pero desde julio de 2017 se paralizó la producción en Planta Casima y afectó la cadena productiva del CSN, pues esta sede elabora 70 % de los productos semiterminados que se comercializa en la estatal.

El secretario general del Sindicato de Trabajadores de la Industria Siderúrgica Nacional (Sidernac), Alejandro Álvarez, explicó que 43 % de las cabillas que se usan en el país son producidas en el CSN.  

El secretario general del Sindicato de la Sindicato de Trabajadores de la Industria Siderúrgica Nacional (Sidernac), Alejandro Álvarez, aseguró que 70 % de los productos semiterminados se producen en Planta Casima | Cortesía Diario Primicia

“Al no producir la palanquilla en Planta Casima, no vas a ver vigas, ángulos y los distintos tipos de cabillas que se producen y que se usan para la herrería. Había otro material llamado ‘sidepanel’, que más nunca se produjo porque se dañó una máquina y para su recuperación se necesitaba una inversión de 20.000 dólares y nunca se hizo”, indicó Álvarez.

La última producción de palanquillas para el mercado internacional se realizó a inicios de 2017 y fue de 10.000 toneladas, pese a que pueden generar 450.000 toneladas —al 100 % de su capacidad instalada—, de acuerdo con las cifras del sindicato. La producción de 2017 fue de 9,92 %; sin embargo, en 2010 la empresa satisfacía el mercado de Centroamérica, Europa y Estados Unidos.

En junio de 2018 Javier Pinto, miembro del Comité Técnico del Complejo Siderúrgico, indicó que la empresa se encontraba paralizada por no tener la materia prima como consecuencia de la “guerra económica”. Anunció entonces una inversión de 10 millones de dólares para realizar reparaciones y arrancar la planta.

En su momento, Pinto aseguró que para la segunda quincena de julio de 2018 reactivarían la planta y de esta manera lograrían cerrar el año con unas 100.000 toneladas de palanquillas producidas. Esta fue solo una de las tantas fechas de posibles arranques que han anunciado para Planta Casima. No se cumplió.

“La planta nunca arrancó. Se hicieron unas inversiones, pero en áreas que no eran esenciales para iniciar el arranque. No sabemos si se concretó el total de esa inversión, si se hizo el trabajo completo. Lo que sabemos es que lo invertido ahí no logró arrancar la planta”, explicó el dirigente sindical Álvarez.

En junio de 2018 anunciaron una inversión de 10 millones de dólares para realizar reparaciones y arrancar la planta en julio de 2018, pero hasta la fecha continúa paralizada
| Cortesía Diario Primicia

Estos anuncios se realizaron pocos días antes del nombramiento de Tareck El Aissami como ministro de Industrias y Producción Nacional. Desde que tomó el control de las empresas básicas, su intervención en la planta ubicada en el estado Bolívar ha sido nula porque la producción continúa paralizada, de acuerdo con las denuncias realizadas por el sindicato.

El 3 de diciembre de 2018, los reporteros de El Pitazo solicitaron por escrito, en la planta de Antímano, Caracas, una entrevista con el presidente del Complejo, Rubén Da Silva Sarmiento. Hasta la fecha de la publicación de este reportaje la comunicación no había sido contestada.

“La empresa no era exitosa para el obrero”

En el 2010, cuando se le expropió la empresa a la Siderúrgica de Venezuela S.A. (Sivensa), la mayor empresa del ramo en el país, los trabajadores aplaudieron la decisión porque tendrían “justicia social” y “sería oída la clase obrera”. Sin embargo, tuvieron que instalar diversas mesas de discusión con el Gobierno establecido.

“La expropiación representaba una liberación para los trabajadores. La empresa era exitosa para los dueños, pero para el obrero no era así. Teníamos bajos salarios, éramos explotados. Nosotros aumentamos todos los beneficios y el Gobierno empezó a cancelar todo lo que el patrón privado no honraba”, añadió el dirigente de Sidernac.

Desde que la empresa paralizó su producción comenzaron a mermar en el cumplimiento de los beneficios. Pinto, en rueda de prensa de junio de 2018, manifestó que los beneficios se estaban cancelando, pero los sindicatos se mantenían denunciando la falta de algunos compromisos contractuales.

El representante de Sidernac denunció que desde agosto de 2018 están sufriendo por la eliminación de las tablas salariales y contratos colectivos, y mencionó que los logros que habían obtenido después de luchas sindicales los perdieron.

La última producción de palanquillas para el mercado internacional se hizo a comienzos de 2017. Solo se produjeron 10.000 toneladas de 450.000, que es la capacidad instalada | Cortesía Sindicato

En total, 3.000 trabajadores se ven afectados de forma directa con la eliminación de las tablas salariales y la debacle de la empresa, y unos 8.000 de forma indirecta.

Pese a la paralización no se ejecuta un plan de acción, lo que ocasiona que decenas de construcciones estén detenidas por falta de materiales, incluyendo las de la Gran Misión Vivienda Venezuela. El mercado interno del CSN eran las grandes ferreterías del país.

“Cuando la Gran Misión Vivienda Venezuela estaba en su mejor momento no le dábamos mucho. Porque a la gerencia que estaba en la empresa no le convenía. Si le dábamos lo que estaba pidiendo, para nosotros no iba a haber salario y tampoco se hubiesen dado inversiones porque había que darle a precios subsidiados y era a pérdida”, comentó Álvarez.

Esa era la realidad a pesar de que en declaraciones a la emisora estatal VTV, en 2012, los trabajadores Orlando Vera y Miguel León aseguraron que 40 % de la producción del CSN estaría destinada a la Gran Misión Vivienda.

“Nosotros no nos podemos arrepentir de haber querido producir en una empresa y ponerla al servicio del pueblo. Si el Gobierno no se hubiese vuelto una maquinaria corrupta e ineficiente, todos los productos hubiesen llegado mucho más baratos y la empresa continuaría dando dividendos”, concluyó el secretario general de Sidernac.

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