Venezuela destinó desde 2006 recursos mil millonarios a través de los convenios de cooperación a mejorar la situación eléctrica en países del Caribe y Bolivia. Asimismo, envió USD 11.000 millones en barriles de petróleo para la generación eléctrica en Cuba, según cálculos de El Pitazo, mientras Venezuela se sumía en los apagones y postergó su propio sistema al abandono y la corrupción

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El 7 de marzo de 2019 Venezuela se apagó. En la última década hubo una veintena de apagones generales, pero ninguno como el del 7 de marzo: ocurrió en casi todo el territorio nacional y la luz empezó a llegar después de tres días.

Tras nueve años de la declaración de la emergencia eléctrica, decretada por el fallecido presidente Hugo Chávez el 8 de febrero de 2010, la oscuridad solo ha avanzado.

Ocho años antes del decreto los especialistas encargados del sector advirtieron que era necesario aumentar la generación térmica y culminar los proyectos hidroeléctricos que estaban iniciados para que la oferta de megavatios se mantuviera por encima de la demanda nacional. Las inversiones en mantenimiento y en nuevos proyectos; sin embargo, no se ejecutaron a la altura de las necesidades y en 2008 los apagones se intensificaron.

Mientras Venezuela en esos años se sumía en las penumbras, los gobiernos de Chávez y de su sucesor Nicolás Maduro ayudaban con millonarios recursos públicos a iluminar 12 países del continente con gobiernos aliados del chavismo gracias a convenios de cooperación petrolera. Así lo estableció una investigación de El Pitazo, realizada en alianza con el International Center for Journalists y la plataforma latinoamericana de periodismo Connectas.

La ayuda entregada consistió principalmente en financiamientos para combustible, para subsidios al servicio y para el desarrollo de infraestructura. Ello ocurrió en una época de un boom de precios de hidrocarburos que hizo parecer a los gobernantes venezolanos que el maná jamás acabaría para la industria petrolera estatal. Expertos consultados afirman que si se hubiese empleado correctamente el dinero enviado al exterior no hubiese existido la crisis eléctrica.


Tras nueve años de la declaración de la emergencia eléctrica, decretada en 2010, la oscuridad solo ha avanzado


“Con los USD 13.000 millones financiados afuera, si se hubiesen invertido bien aquí, desde 2008 hasta la actualidad, Venezuela no hubiera padecido de apagones de ninguna clase”, comenta el consultor internacional José Aguilar.

Para conocer cuáles fueron los países beneficiados y cómo se hubiese podido invertir ese dinero en el sistema eléctrico venezolano lee el reportaje completo

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