Bodegones en Caracas: el sabor amargo del nuevo negocio importador

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Desde finales del año 2018 se comenzó a observar el auge de establecimientos de alimentos importados en el país. Los mecanismos en los que son traídos los productos al territorio nacional incumplen las leyes aduanales y sanitarias

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“Nosotros traemos los productos con estas empresas puerta a puerta –dice el gerente de un bodegón con voz tranquila–, como hacen muchos venezolanos que compran en los Estados Unidos y traen su mercancía de esta manera. Las cajas llegan y las dejan en la entrada del local”, apunta con su dedo la puerta de vidrio que separa el establecimiento con el resto del centro comercial.

Uno de los dos bodegones que hace vida en el Centro Comercial San Ignacio le da la bienvenida a su clientela con pirámides de Nutella de distintos tamaños que decoran el estante principal de la tienda. Paquetes largos y naranjas con chocolates rellenos de crema de maní comparten espacio con los famosos dulces M&M, MilkyWay y Twix. Entre los largos anaqueles de metal, situados en los laterales del establecimiento, las distintas marcas de atún se mezclan entre el Nescafé clásico, los paquetes de café en granos de Starbucks, sopas instantáneas y sirop de maple. En cada una de las presentaciones de los productos, una pequeña etiqueta blanca con distintos números señala su valor, que puede variar entre 1 dólar los dulces más pequeños hasta 38 dólares una lata de leche de 2,2 kilogramos .

Estos denominados bodegones de productos importados no sólo han abierto sus puertas en los distintos centros comerciales de Caracas, sino también en lujosos hoteles y en zonas comerciales y empresariales de la ciudad.

Sin embargo, la forma en la que llega la sal rosada del Himalaya, los helados de Snickers, las Pringles y las cajitas de macarrones con queso al país, transgrede la normativa aduanera. Estos productos que son considerados delicateses en Venezuela son traídos mediante métodos de importación que no son los regulares.

Dichos alimentos e incluso productos de higiene y belleza evaden el cobro de impuestos y la presentación de la permisología obligatoria que cada producto debe tener para poder ser ingresado al territorio nacional.

| El Pitazo

¿Por qué han proliferado los bodegones?

El Pitazo realizó un recorrido por 11 bodegones ubicados en distintas zonas de Caracas. Durante el recorrido se conoció que todos estos establecimientos tienen pocos meses en funcionamiento. Algunos abrieron sus puertas a finales de 2018, otros entre febrero y marzo, y los más nuevos en mayo.

El economista Oscar Torrealba, director ejecutivo de Opuntia Economists y miembro del Comité Académico de Cedice Libertad, explicó que la proliferación de los bodegones está asociada con el leve estancamiento del precio del dólar paralelo. “Desde el año 2018 el gobierno de Maduro comenzó a aumentar el encaje legal. Este encaje legal es un instrumento que lo que hace es restringir o imposibilita que la banca privada o pública otorgue créditos, esto se traduce en que el banco no da dinero y las personas no pueden transar básicamente nada. Esto genera que el tipo de cambio quede rezagado en comparación con el aumento de los precios de los productos. Esto se traduce a que cuando se hace la conversión a dólares gastas más divisas que en meses anteriores”.

Sin embargo, Torrealba indicó que este fenómeno hace que de alguna forma el dólar sea barato, haciendo más beneficioso comprar productos fuera de Venezuela que comprar los producidos en el país. “El comerciante va a preferir invertir en el exterior y vender los productos aquí y, además, al consumidor le saldrá mejor porque paga un precio más barato. Asimismo, al dueño del local le conviene ofrecerle al público un precio medianamente aceptable para que la gente pueda comprar. Entonces, el fenómeno económico que hay en el país se conjuga en que los anaqueles todos los productos sean importados”.

El analista e instructor en finanzas y director de Econométrica, Henkel García, explicó que a medida en que el dólar comenzó a tener un poder de compra sensato dentro del país con respecto al mismo producto que está en el exterior, empezó a ser usado con mayor fuerza. “Esto se da porque la gente se da cuenta que puede mantener precios estables en dólares y ganar previsibilidad en las operaciones. Que se pueda determinar cuáles son los precios y el estimado de ingresos es algo muy valioso en hiperinflación”.

Por otra parte, Torrealba expresó que los venezolanos invierten entre 70% y 80% de sus ingresos en alimentos. “En un proceso de hiperinflación se necesita vender rápido para reponer el producto rápido y obtener liquidez de forma rápida. Entonces, si tenemos a una sociedad que invierte la mayoría de sus ingresos en comida, el comerciante va a buscar abrir un negocio de venta de alimentos”.

No obstante, García dijo que existen varias realidades en cuanto a los alimentos importados. “Los productos importados no sólo se ven en bodegones, sino hasta en abastos populares. No es un fenómeno exclusivo de los bodegones. Estos locales son nichos que buscan sustituir o competir con el producto nacional, pero en cantidades relativamente bajas”.


…la gente se da cuenta que puede mantener precios estables en dólares y ganar previsibilidad en las operaciones. Que se pueda determinar cuáles son los precios y el estimado de ingresos es algo muy valioso en hiperinflación

Oscar Torrealba, director ejecutivo de Opuntia Economists

Durante el recorrido que hizo El Pitazo por los bodegones, se observó que a pesar de vender alimentos esenciales para el humano, también hay una amplia variedad de delicateses: queso de cabra o de búfala, distintos tipos de cortes de carne y cordero, frasquitos de caviar, variedad de almendras y frutos secos, y muchas golosinas típicas de los Estados Unidos.

En la actualidad, Venezuela vive una crisis económica, social y política que trastoca el desarrollo social de la población. Según la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi 2018) el 51% de los hogares viven en estado de pobreza y 80% presentan inseguridad alimentaria, ya que el 90% de la población no cuenta con los ingresos necesarios para la compra de alimentos.

El director de Econométrica señaló que a pesar de que hoy en día muchas personas pueden hacer compras en dólares debido a que existe un amplio mercado de personas que manejan montos pequeños en divisas, a los bodegones frecuenta un perfil distinto de la población. “Hablamos que las personas que vienen a estos sitios son la clase media-alta y alta del país. Eso sería entre un 2% y 5% de la población. No más de eso”.

“Los bodegones son la manifestación de este proceso hiperinflacionario. La mayoría de los comercios están al borde del cierre y para no cerrar necesitan obligatoriamente tener productos que se vendan rápido, en este caso los alimentos. Los bodegones también son la manifestación de que el venezolano sólo gasta en comida. Sin embargo, estos establecimientos son coyunturales porque cuando la economía mejore, cambie la estructura de gasto de los ciudadanos y podamos tener un mayor poder adquisitivo, no tiene sentido que todo el mundo venda comida”, concluyó Torrealba.

Modus operandi

El courier es un sistema de mensajería internacional que utiliza como método de entrega de encomiendas la modalidad puerta a puerta.

“Este sistema de mensajería se basa en una serie de regulaciones que le permiten a las personas traer algunos productos en cantidades mínimas y que sean para uso personal. Con esta modalidad se evita el procedimiento de sacar permisos, ya que los productos que se traen son para consumo propio. No obstante, en ningún momento este método de transporte puede ser utilizado para traer mercancía con fines comerciales”, explicó Rusvel Gutiérrez, presidente de la Cámara de Comerciantes, Industriales y Aduaneros de Vargas (Caduainco).

En el artículo 1 de la Resolución de Mensajería Internacional Courier se indica qué tipo de objetos se pueden transportan a través de este servicio | Fuente: Resolución que regula los Servicios de Mensajería Internacional Courier publicada en la Gaceta Oficial 36.127

Algunas de las empresas que se dedican a realizar este tipo de envíos promocionan en sus cuentas de Instagram asesoramiento y envío de productos para bodegones. Fuentes consultadas por El Pitazo que se dedican al comercio y que desean abrir uno de estos negocios contaron que llamaron a algunas de estas empresas para obtener información.

–¿Usted quiere hacer el envío puerta a puerta o nacionalizado? –dice con acento cubano la señorita de atención al cliente–. Por lo general los envían puerta a puerta. Si es así no va a pagar impuestos de aduana.

–¿Y no voy a tener ningún inconveniente cuando la mercancía llegue a la aduana? ¿No me van a pedir permisos ni nada? –pregunta la fuente que prefiere resguardar su identidad.

–No, nosotros nos encargamos de todo eso –indica la señorita.

–¿Puedo traer la cantidad de productos que yo desee o hay un límite? –pregunta el interesado.

–Usted puede comprar la cantidad de productos que desee –responde.

–¿Y si es nacionalizado qué debo tener? –indaga.

–Nacionalizado debe tener a un agente aduanal y pagar los impuestos cuando la mercancía llegue. Y si son alimentos debe tener registro sanitario –explica la señorita–. Por eso las personas prefieren puerta a puerta. Es menos rollo.

Cuando las cantidades de productos ingresados a través de esta modalidad sobrepasa lo permitido –más de 2000 dólares en productos– y vienen al territorio con fines comerciales, la mercancía debe ser nacionalizada a través del régimen legal aplicable para importaciones establecido en la Ley Orgánica de Aduanas. “Si los productos no cumplen con lo que se indica en la ley, la aduana está en el deber de hacer el comiso de la mercancía”, explicó Gutiérrez.

La resolución que regula los servicios de mensajería internacional courier publicada en la Gaceta Oficial No 36.127 expresa en su artículo 8 que el reglamento sólo puede ser aplicado a encomiendas que posean un valor no mayor al equivalente en moneda nacional a 2000 dólares de los Estados Unidos. “En caso contrario se regirá por el procedimiento ordinario de importación, debiendo satisfacer la obligación tributaria correspondiente”.

El artículo 15 esgrime que las muestras sin valor comercial y los efectos personales que no excedan en bolívares los 100 dólares americanos estarán libres del pago de impuestos aduaneros y otros tributos.

“Los dueños de los bodegones lo que hacen es comprar la mercancía. Esos productos llegan a los almacenes de la empresa puerta a puerta. Tú como dueño sólo pagas el costo de las cajas. Después ellos llenan un contenedor de 20 o 40 pies cúbicos. El contenedor es enviado al país a nombre de la persona que lo va a recibir en la aduana. Al llegar aquí los funcionarios de resguardo, del Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria (Seniat) y de Sanidad (Contraloría Sanitaria) saben que es un puerta a puerta y establecen un precio –que ya está incluido en el precio de la caja que paga el dueño– y la mercancía sale de la aduana”, contó un agente aduanal que prefirió mantener en resguardo su identidad.

Para el 25 de junio, el pago que establecían para agilizar los trámites aduanales sin cumplir con las formalidades era de 10.000 dólares, contó una fuente que conoce del negocio. “Hace unas semanas estaba entre 5000 y 6000 dólares, pero ya se han involucrado más personas en la red. Entre los que cobran están la Guardia Nacional, el Sebin, los funcionarios aduanales y todos lo altos cargos dentro del Seniat. La Sanidad sólo se involucra cuando el contenedor llega completamente lleno de alimentos, porque por lo general cambian la información de lo que se trae en el embarque”.

Desde el año 2013, se comenzó a observar el aumento del uso del courier o sistema puerta a puerta en el país. “Cuando la situación económica empezó a empeorar y el desabastecimiento de alimentos comenzó a agudizarse, muchos venezolanos en el exterior empezaron a utilizar este sistema para enviar alimentos a los familiares que aún se encuentran aquí”, explicó el agente aduanal.

El Pitazo solicitó a través de correos electrónicos y cartas, entrevistas con los gerentes de  cuatro empresas que brindan este servicio para conocer sus versiones, ya que se conoció que existen compañías que no colocan límite a la cantidad de productos para ser enviados a través del sistema puerta a puerta ni piden los permisos necesarios. Sin embargo, no se obtuvo respuestas. 

Asimismo, durante el recorrido, sólo cuatro establecimientos afirmaron que traen su mercancía a través de este sistema; el resto de los voceros de los bodegones se negaron a responder la pregunta acerca de cómo ingresan sus productos al país.

Evasión de impuestos

El 25 de julio de 2018, a través de la Gaceta Oficial No 41.456, se decretó la exoneración del pago de impuestos por importación y de tasas determinadas por el Arancel de Aduanas. El decreto tiene como finalidad permitir el abastecimiento de artículos de primera necesidad, de consumo masivo y productos esenciales para la producción nacional.

La exoneración de pagos según la gaceta estará en vigencia hasta el 31 de diciembre de 2019. Asimismo, el 14 de agosto de 2018 a través de la Gaceta Oficial No 6.393, salió publicada la lista con más de 8000 productos del sector alimentario, textil, industrial, farmacéutico y de higiene personal a los que les fueron exonerados el pago de impuestos.

Sin embargo, una fuente consultada del Seniat, quien prefirió resguardar su identidad por miedo a represalias, indicó que muchos productos que vienen a través del sistema puerta a puerta no están dentro de la lista y son denominados como delicateses, por lo que deberían hacer el pago de los impuestos. Asimismo, afirmó que por la cantidad de productos que traen y que vienen a ser comercializados, ya no se les puede dar el tratamiento establecido en la resolución de mensajería courier, sino deben realizar los procesos ordinarios de nacionalización de la importación según se establece en la Ley Orgánica de Aduanas.

Al ser estas mercancías traídas a través del sistema puerta a puerta, dejan de pagar una serie de impuestos establecidos en el Arancel de Aduanas y en la Ley de Impuesto al Valor Agregado. “Evaden el impuesto en aduanas, el impuesto al valor agregado que es del 16%, y al ser productos de lujo algunos deben pagar un impuesto adicional del 15%”.

“Los impuestos se cobran para cubrir las necesidades de la sociedad en lo que respecta a salud, educación, seguridad y otros bienes y servicios. Al no cobrarlos por todas estas irregularidades que hay en la aduana, estos servicios desmejoran, ya que disminuye la capacidad para sostener los gastos públicos”, indicó el trabajador del Seniat.

Productos sin permisología sanitaria

Según Laura Navarro, trabajadora del departamento de Vigilancia y Control del Servicio Autónomo de Contraloría Sanitaria, ente adscrito al Ministerio para la Salud, todo alimento que quiera ser comercializado en el país debe tener un registro sanitario.

“El registro sanitario es un número de identificación que debe estar en el envase de los productos. El importador debe traer una muestra del producto para que se le hagan los respectivos análisis al alimento y determinar si cumple con las reglas de calidad establecidas en las Normas Covenin. Después de aprobar este paso se le otorgará el registro sanitario”. destaca Navarro.

Explicó que el registro es del fabricante pero es tramitado por el importador. “Para que el comerciante pueda comercializar el producto debe tener una autorización del fabricante para después poder otorgarle un oficio de inclusión emitido por el Servicio de Contraloría Sanitaria, para que el comerciante pueda vender un producto que no es de él”.

El Pitazo durante el recorrido realizado por los 11 bodegones pudo constatar que ninguno de los productos importados tiene el número de registro sanitario correspondiente que debe presentar cada envase o paquete, ni el resto de la información que debe estar en el producto según lo establecen las Normas Complementarias del Reglamento General de Alimentos.

En la imagen izquierda se muestra un producto de bodegón que no cumple con la información obligatoria que debe tener cada empaque o envase. El de la derecha cumple con la información que debe tener cada empaque o envase (de dónde viene, quién importa, Rif, dirección y registro sanitario) | Investigación El Pitazo

Asimismo, para que las importaciones de alimentos puedan salir de la aduana es necesario que los importadores tengan un permiso sanitario de importación. “El permiso de importación se debe sacar por cada embarque que llegue al país y se utiliza netamente para desaduanizar. Con ese documento se indica que la autoridad sanitaria permite el ingreso de la mercancía porque cumple con todos los requisitos sanitarios”, indicó Navarro.

Navarro aclaró que se observa un incremento de productos que no cumplen con los requisitos establecidos en el marco legal. Sin embargo, desconoce cómo estos productos son nacionalizados. “Traer productos que no cumplen con las normas sanitarias incrementa el riesgo de una enfermedad transmitida por alimentos, ya que el importador no está siendo garante de la inocuidad del producto porque no se está presentando ante las autoridades sanitarias. Además, se incrementa el riesgo de que lleguen al país productos adulterados”.

Las Nutellas que promocionan en 11 dólares y que los estadounidenses pueden comprar en 6 dólares, son las que más llaman la atención de niños, jóvenes y hasta adultos que entran por curiosidad a aquel bodegón del San Ignacio. Las personas recorren el pequeño lugar con ojos de fascinación, tocan los productos que por primera vez ven en su vida mientras el cajero responde sus dudas de cómo pueden pagar. “Aceptamos dólares, euros, zelle y bolívares a un precio más alto del tipo de cambio”.

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