A medias trabajan las empresas del convenio con Belarús

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En el Complejo Agroindustrial Batalla de Santa Inés funcionan las tres empresas del convenio con Belarus | Marieva Fermín

En el Complejo Agroindustrial “Batalla de Santa Inés”, situado en el municipio Barinas, están instaladas la Empresa Socialista de Maquinarias Barinas S.A, fábrica de implementos y maquinarias agrícolas; Veneminsk, fábrica de tractores y MazVen, ensambladora de camiones. Todas son partes de un convenio con Belarús

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En el Complejo Agroindustrial “Batalla de Santa Inés” funcionan, en teoría, tres grandes fábricas cuya función principal es suplir a los pequeños y medianos productores de Barinas y demás estados aledaños, de maquinarias y equipos agrícolas, así como de tractores y camiones, a precios solidarios y competitivos en el mercado nacional.

Sin embargo, Veneminsk Tractores C.A, la Fábrica Ensambladora de camiones MazVen C.A y la Empresa Socialista de Maquinarias Barinas, SA, no han rendido los resultados esperados. El manejo poco claro de la administración y las deudas con el principal socio, Belarús, tienen al trío de factorías al borde de la quiebra.

Desde el año 2012, Veneminsk Tractores C.A y Fábrica Ensambladora de camiones MazVen C.A comenzaron, en convenio con Belarús, a funcionar en el Complejo Agroindustrial “Batalla de Santa Inés” (Cominsi). Tres años más tarde, en el 2015, fue inaugurada la Empresa Socialista de Maquinarias Barinas, SA, compañía que estaba contemplada en el proyecto original.

Las instalaciones están situadas en la parroquia Torunos del estado Barinas. Hace dos años, un grupo de trabajadores de estas empresas comentaron a Zenaida Gallardo, gobernadora encargada de Barinas en el 2016, y a los entonces diputados Asdrúbal Chávez y Ricardo Sanguino, que la idea de su creación surgió como parte del Plan de la Patria, propuesto por el difunto expresidente Hugo Chávez Frías, con el propósito de “convertir a Barinas en un gran centro agroindustrial”. En ese momento los trabajadores también denunciaron a Gallardo y a los diputados la crítica situación por la que atravesaban Veneminsk y MazVen.

MazVen primero

Hasta el año 2017 la empresa contaba con una nómina de 328 trabajadores. Una extrabajadora en el área administrativa de MazVen sostuvo que desde hace cuatro años a la empresa no llegan piezas para ensamblar los camiones, lo que ocasionó que la nómina bajara a menos de la mitad. En la industria, dirigida por Carmen Hidalgo, no hay producción de ninguna naturaleza. Subsisten por los recursos que les envían desde Caracas, aseguró.

Asimismo, en el 2017, un grupo de trabajadores de esa factoría le consignó a Zenaida Gallardo (gobernadora encargada de Barinas y actual alcaldesa del municipio Alberto Arvelo Torrealba, Sabaneta) y a los diputados Asdrúbal Chávez y Ricardo Sanguino un documento donde les explicaba la crisis económica por la que atravesaban ambas empresas estatales.

En el escrito, los trabajadores aseguraban que para ese año apenas ensamblaban un vehículo semanal, “por retrasos en las solicitudes de liquidación de divisas ante el Banco Central de Venezuela” por el monto de 54.056.344,47 dólares que se adeudaban a la Sociedad Anónima Abierta Fábrica Automovilística de Minsk-Compañía Administradora de Holding Belautomaz (“MAZ”-Compañía Administradora de Holding “BELAUTOMAZ” S.A.), lo cual trajo como consecuencia la paralización en los suministros de materia prima.

Tres años antes, en octubre del 2013, el legislador regional por Copei Francisco Betancourt consignó ante la Contraloría y la Fiscalía General de la Nación un legajo de documentos con los que sustentó una denuncia por manejos irregulares de MazVen en la licitación para la nacionalización de 150 contenedores.

Para ese entonces, el diputado consideró que los hechos que pudieran configurar ilícitos penales por parte de la representación de la empresa MazVen CA, fueron dejar participar en licitación a una empresa cuyo objeto social era diferente a lo que prevé el contrato que fue sacado a licitación, y en segundo lugar que, además, cuando consultó en el Registro Nacional de Contratistas, dicha empresa está suspendida por el art. 30 de la Ley de Contrataciones Públicas. Sin embargo, explica que de igual modo le adjudicaron el contrato, que al final subcontrató a otra compañía del ramo para poder ejecutar el contrato.

Por afirmación del legislador Betancourt, la Contraloría adujo que ese no era un tema de su competencia y la Fiscalía nunca respondió a la denuncia.

Veneminsk está endeudada

La producción de la fábrica de tractores está paralizada, aseguran dos trabajadores que por temor decidieron que no fuera expuesta su identidad. La empresa, que tiene una nómina de alrededor de 160 trabajadores, subsiste con la venta de algunas unidades que aportan el dinero para el pago de nóminas. El trabajo se ha reducido a repintar los pocos tractores estacionados en el patio de la empresa, porque la principal socia no ha vuelto a enviar materia prima hasta tanto no le cancelen una deuda de más de 33 millones de dólares. De eso hace cuatro años.

Alejandro Flores preside la empresa desde hace dos años, fue escogido de entre los mismos trabajadores bajo la figura de “gestión obrera”. Asegura quien suministró la información bajo la condición de ocultar su nombre que hay un desastre en la administración de la empresa. Desde 2017 no hay cierre fiscal de las actividades, aseguró el empleado.

Otro trabajador activo, que habló en condición de anonimato por temor a perder su empleo, confió a El Pitazo que ellos sobreviven con la venta de algunos tractores que les quedan, pero tampoco producen nada desde hace cuatro años. Cuando comenzaron las actividades en Veneminsk, hace siete años, se ensamblaban 180 máquinas al mes; desde 2014 no hay producción de nada.

Bajo la administración de Flores, quien nombró una directiva cuya estructura no ha sido publicada en Gaceta Oficial, tal como lo señalan los estatutos, los trabajadores se quejan de haber perdido beneficios y que los tractores no se les venden a pequeños y medianos productores, sino a grandes empresarios que negocian directamente con el director.

El trabajador denunció que en Veneminsk hay ausencia absoluta de procesos administrativos. “Las ventas se hacen de manera directa entre Flores y el comprador, son trámites muy herméticos”, afirmó.

En la denuncia de 2017, los trabajadores explican que la capacidad de producción con un turno de trabajo es de 2.743 por año y este se planifica ensamblar 97 tractores, siendo la capacidad máxima de producción con tres turnos de trabajo de 10.000 tractores anuales.

La ensambladora de camiones MazVen no ha vuelto a ensamblar un vehículo desde hace 4 años | Marieva Fermín

Muerte súbita

La Gaceta Oficial número 40.252, del 17-9-2013, reza que la Empresa Socialista de Maquinarias Barinas, S.A fue creada para la “fabricación, ensamblaje, distribución y comercialización de maquinaria pesada para la construcción, generadores eléctricos, motobombas…”. Está adscrita al Ministerio de Industria y Producción Nacional, bajo control accionario de Corporación de Industrias Intermedias de Venezuela, S.A.

Esta empresa es la más nueva en funcionamiento. Aunque se construyó y entregó en 2013, entró en funcionamiento en el 2014, pero su inauguración se produjo en octubre de 2015. Hasta 2018, Henry Bastidas fungió como jefe del Departamento de Producción. Ahora está acéfala y sus instalaciones deterioradas, asegura un trabajador que accedió a ofrecer algunos datos, pero también en condición de anonimato.

En una información publicada por el despacho de prensa de la compañía BZE Belzarubezhstroy, de fecha 15 de febrero de 2016, al 22 de enero de ese mismo año “la empresa había ensamblado y probado 17 cargadores y seis rodillos vibratorios autopropulsados”. Su nómina estaba integrada por 54 trabajadores y su arranque presentó dos problemas importantes: no había personal capacitado para trabajos de pintura adicionales a las piezas enviadas desde la empresa matriz belarusa, y la falta de esas pinturas para la etapa de trabajos de preventa.

En el 2019, la suerte de la empresa nadie la sabe. Es poca la información que se tiene al respecto; no obstante, en sus instalaciones se observa poco movimiento, según afirman trabajadores de las otras empresas que funcionan dentro del Complejo Agroindustrial “Batalla de Santa Inés”.

Por lo retirado que se encuentra el complejo agroindustrial, distante 34 kilómetros del casco urbano de Barinas, y su imposible acceso a través del transporte público, El Pitazo intentó contactar en reiteradas oportunidades por vía telefónica a los jefes de Mazven y Veneminsk. No obstante, dicha comunicación no fue posible. En ese sector la señal de telefonía móvil es muy débil.

Además, El Pitazo contactó a tres conductores de autos libres, pero ninguno accedió a llegar hasta el lugar porque consideraron que era un riesgo acercarse hasta el sitio, que, según alegaron, “está vigilado por colectivos que interceptan al vehículo y nos hacen pasar un mal rato”.

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