Jóvenes líderes sociales: “Queremos tomar decisiones, tener responsabilidades y empoderarnos”

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Caracas.- Carlos Carrasco, venezolano, fue uno de los siete jóvenes líderes con interés social que organizaron el primer Foro de Juventudes de América Latina y el Caribe 2030: Construyendo un presente distinto, que se llevó a cabo en la sede de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe de las Naciones Unidas (Cepal) en Chile, los días 16 y 17 de abril. Carlos es investigador en el Observatorio del Gasto Fiscal de Chile, director de la Asociación Civil Caricuao Propone y exdirigente estudiantil de la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab).

El evento, que tomó un año de preparación, reunió a 100 jóvenes de 15 países del continente. La razón del foro era discutir acerca de seis de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) propuestos por la Organización de Naciones Unidas (ONU) en 2015 como parte de la agenda 2030: educación de calidad; trabajo decente y crecimiento económico; reducción de las desigualdades; acción por el clima; paz, justicia e instituciones sólidas; alianzas para lograr los objetivos. Además, evaluaron la forma en que los gobiernos de la región trabajan en función de esta agenda como miembros de la ONU.

El primer Foro de Juventudes de América Latina y el Caribe 2030: Construyendo un presente distinto, que se llevó a cabo en la sede de la Cepal, reunió a 100 jóvenes de 15 países. | Foto: cortesía Carlos Carrasco.

Para Carlos, los jóvenes líderes esperan tener poder para decidir, no solo de opinar: “Queremos tomar decisiones, tener responsabilidades y empoderarnos”. Refirió que una de las preocupaciones es que la probabilidad de lograr los ODS para el año 2030 son bajas, principalmente por falta de voluntades políticas. Además, muchos de esos jóvenes aspiran a ser los líderes del continente en unos años y prevén que les será entregada una sociedad que no redujo las desigualdades y que no se preocupó por el medio ambiente.

Irving Briceño, fundador de 1001 ideas para mi país, incubadora ciudadana donde jóvenes de 15 y 29 años pueden formarse en emprendimiento social, innovación social y desarrollo sostenible, fue en representación de Venezuela y resume el sentir de los jóvenes latinoamericanos en los objetivos 10 –reducción de desigualdades- y 16 –paz, justicia e instituciones sólidas-. Como parte de su compromiso luego de foro, espera hacer seguimiento a la agenda 2030 en Venezuela para poder difundir los logros de la sociedad civil organizada: “Debemos, como ciudadanos, crear buenas prácticas para la implementación de los ODS”.

En Venezuela, cuya hiperinflación y disminución del poder adquisitivo aumentaron los niveles de pobreza, según la Encovi, Irving considera que las desigualdades de traducen de diferentes formas, no solo económicamente: “Las desigualdades se convierten en exclusiones sociales que pueden ser por preferencia sexual, dificultades físicas, capacidades intelectuales”.

Al igual que Carlos, Irving insiste en el empoderamiento de los jóvenes dentro de sus sociedades.  “Una de las grandes preocupaciones es cómo empoderarse y generar programas que reduzcan las desigualdades; eso y que no haya dificultades en el ejercicio de la ciudadanía”, dice.

Conocer la región para preservar las democracias  

Uno de los objetivos del foro fue el encuentro de diferentes realidades y contextos para conocer el estatus actual de la región.

Carlos asegura que quienes participaron en el encuentro están comprometidos con un cambio, pero en la región hay contextos muy diversos, por eso considera necesario crear espacios que permitan conocer cómo es la vida en otros lugares: “Es difícil que un joven chileno entienda a cabalidad a un joven venezolano o nicaragüense, pero estos espacios son justamente para esto, para encontrarse. La idea de estos foros es profundizar los conocimientos sobre el continente. Ese conocimiento es una garantía para las democracias”.

Irving coincide y habla del caso venezolano: “No supimos preservar nuestra democracia, porque consideramos que una vez que la habíamos consolidado, esa democracia estaba allí, era inamovible y no podíamos hacer nada que la contraviniera. Pero las democracias son frágiles y dependen mucho del tejido social”.

Una de las propuestas fue que los jóvenes puedan recurrir a los organismos establecidos, como la ONU y la Cepal, y cuenten con la legalidad y legitimidad para poder alzar la voz, dice Irving.

El lema, cuenta Carlos, es que no hay que dejar a nadie atrás y si no queremos dejar a nadie atrás tenemos que ser mucho más contundentes con nuestras exigencias. Para él, todos son importantes: líderes sociales, estudiantes, desplazados, migrantes, trabajadores. “Los jóvenes están cumpliendo un rol disruptivo en América Latina. Somos la región con más desigualdades, tenemos muchas carencias y, a pesar de que hay ciertos avances socioeconómicos, aún queda mucho por hacer”.

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