Cruzar entre río, piedras y matorrales es la opción para regresar a Venezuela

Los ciudadanos pagan entre 10.000 y 20.000 pesos para regresar al país o cruzar a Colombia

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Durante todo el lunes, venezolanos cruzaron por trochas de Colombia a Venezuela y viceversa. Foto Rayner Peña

Cúcuta.- El paso de ciudadanos por trochas es un secreto a voces que se mantiene en la frontera colombo-venezolana, aun cuando está abierto el cruce peatonal por los puentes internacionales; sin embargo, durante las últimas horas se ha convertido en la única salida de los venezolanos para regresar a su país, después de que la noche del viernes 22 de febrero Delcy Rodríguez anunciara el cierre indefinido de las vías terrestres.

Este lunes, el paso por la trocha “Los Mangos” era como un camino de hormigas. Venezolanos y colombianos cruzaban de un lado a otro, sobre piedras y entre el agua, corriendo los riesgos propios de una frontera en la que operan grupos al margen de la ley.

Entre 10.000 y 20.000 pesos por persona cobran los llamados “trocheros” para llevar al ciudadano desde Villa del Rosario hasta San Antonio del Táchira o viceversa. Les aseguran que llegarán sanos y salvos, que no corren ningún riesgo y que los pueden pasar en hombros para que no se mojen los pies, como en efecto ocurre en algunos casos.

Por los caminos verdes pasaron venezolanos durante todo el día. Foto Rayner Peña

“La llevo por 20.000 pesitos, por la seguridad no se preocupe que nada le va a pasar. Si no se quiere mojar los pies la cargo, le llevo luego el equipaje, lo que usted quiera. Así llega rapidito a su país”, es la oferta de un trochero a una mujer mientras caminaba en el sector conocido como La Parada de Cúcuta.

Una mujer cruza con su hijo hacia Venezuela en el río Táchira. Foto Rayner Peña

El que necesita cruzar no tiene opción y se arriesga sin saber si lo que le ofrecen es una realidad. Así cruzan niños en brazos, de pocos meses de nacidos, personas de la tercera edad, hombres, mujeres y jóvenes que estudian en Colombia pero viven en Venezuela.

Niños cruzaron las trochas cargados en hombros por sus padres. Foto Rayner Peña
Un hombre pasa con su hijo pequeño entre piedras por el río Táchira. Foto Rayner Peña

Varios llevaban bolsas con mercado, pañales y refrescos, pues ante la ausencia de estos insumos en Venezuela, sus habitantes se atreven a seguir el camino de la trocha para regresar con lo que necesitan.

En silla de ruedas

Brian Mantilla cruzó en silla de ruedas por el río Táchira. Requiere una operación de emergencia porque tiene una infección en una pierna y se la deben amputar. Iba acompañado de su mamá y de unos vecinos, quienes levantaron la silla en las áreas que era imposible rodar. Posteriormente el ejército colombiano lo terminó de ayudar a llegar a Villa del Rosario.
“Voy al hospital de Cúcuta por una infección que me dio en la pierna. Debido a que en Venezuela no hay los medicamentos para poder hacer la operación, me tocó venir a que me quiten la pierna infectada… Los muchachos me colaboraron”, dijo.

Reporte de Mariana Duque

No les cobraron el paso porque se compadecieron de su situación, pero sus acompañantes indicaron que a casi todos les pedían 10.000 pesos.

Efectivos del ejército colombiano resguardaban los caminos o trochas del lado de su territorio. Foto Rayner Peña

Martha cruzó sola con dos niños en brazos, de 1 año y 3 años de edad. Al verla entre las piedras y el agua con los dos menores intentando mantener el equilibrio, los hombres que esperaban pasar a más personas por las trochas salieron corriendo a ayudarla y, sin cobrarle, levantaron a los pequeños y los dejaron en tierra firme.

Una madre cruzó con sus hijos de 1 y 3 años de edad sola por la trocha y el río Táchira. Foto Rayner Peña

Iba a comprar mercado y pañales. Al preguntarle cómo haría para regresar con los niños y las bolsas de comida, afirmó que de la misma manera como llegó a Colombia.

Con costales cargados de alimentos pasaban por el río Táchira. Foto Rayner Peña
Un hombre trasladaba entre el río varios kilos de harina de maíz hacia Venezuela. Foto Rayner Peña

Juan trabaja desde hace dos años en Cúcuta, cruzó la trocha para ayudar a unos vecinos que requerían viajar y no se atrevían a pasar solos, les daba miedo. “Se pasa tranquilo, es normal el pase”, dijo.

Gisel González cruzó la trocha cargada de maletas junto con su esposo y su hijo de 3 años de edad. Tenía viaje programado hacia Lima, Perú, porque se van de manera definitiva de Venezuela. La única opción para no perder el pasaje era pasar por la trocha.


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“Mi familia quedó aquí en Venezuela, pero la familia de él (su esposo) está allá y nos está brindando todo el apoyo para llegar hasta allá”, contó González.

Dos militares

En medio del cruce de las trochas, dos militares de la Guardia Nacional (GN) pasaron, reconocieron a Juan Guaidó como presidente encargado y pidieron protección a Migración Colombia. Iban acompañados de un canino. A pesar de las preguntas insistentes de la prensa, ninguno dio declaraciones.

Con un canino pasaron dos efectivos de la GN por la trocha “Los Mangos” pidiendo custodia del gobierno colombiano. Foto Rayner Peña

Más temprano un funcionario cruzó vestido de civil y se colocó el uniforme de la GN entre los matorrales, posteriormente pidió ayuda de las autoridades que custodiaban la trocha. Fue trasladado al punto de Migración Colombia.

Durante más de cuatro horas una colaboradora venezolana esperó a seis funcionarios militares que le avisaron que iban en camino para pedir resguardo, pero posteriormente fue comunicada por la madre de uno de ellos que los habían detenido en una alcabala y habían sido trasladados a un puesto militar en Capacho, municipio de la frontera tachirense.

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