Code Pink: el feminismo americano que apoya al chavismo

Desde el año 2002, la organización que se define como pacífica busca “poner fin a las guerras y a las ocupaciones” en las que ha intervenido los Estados Unidos

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Foto: EFE

“El plan orquestado por Trump de crear un gobierno paralelo en Venezuela y luego simplemente tomar el control de los locales diplomáticos es totalmente ilegal”, es el titular que se lee en la página oficial de Code Pink. El grupo feminista junto a dos grupos más —The Answer Coalition y Popular Resistance— invadieron, el 20 de abril, la embajada de Venezuela en Washington con el objetivo de evitar el ingreso de la delegación diplomática del presidente encargado, Juan Guaidó. El acto fue realizado para supuestamente “proteger” los bienes del Estado venezolano. Sin embargo, los venezolanos que se encuentran en la capital estadounidense se congregaron exigiendo el desalojo de Code Pink de las instalaciones.

El día de la toma de la embajada por parte de Code Pink, la organización proyectó el rostro del fallecido presidente Chávez en la fachada del edificio y en su cuenta de Twitter, Medea Benjamin escribió: “Hugo Chávez visita la embajada esta noche”.

“Creemos que el gobierno electo y el gobierno que tiene el poder y el gobierno reconocido por las Naciones Unidas es el gobierno de Maduro, y merecen tener su embajada aquí”, dijo la cofundadora de Code Pink, Medea Benjamin.

Code Pink o Código Rosa es una organización constituida el 17 de noviembre de 2002 por Medea Benjamin (nacida como Susie), Jodie Evans y otro grupo de mujeres. Los objetivos de la ONG consisten en “poner fin a las guerras y al militarismo de los Estados Unidos, apoyar iniciativas de paz y derechos humanos, reorientar los impuestos a la salud, la educación, los empleos verdes y otros programas que afirman la vida”, así lo esgrimen en su página oficial.

Desde la estadía de la ONG en las instalaciones de la embajada se registraron enfrentamientos entre los seguidores del líder opositor Juan Guaidó y las integrantes de Code Pink. La tensión entre los grupos aumentó cuando una de las mujeres de la organización salió de la embajada en busca de comida y agua, y los venezolanos que se encontraban en el lugar decidieron bloquear el paso al recinto como medida de presión para lograr el desalojo de la embajada.


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Los activistas que se han bautizado “colectivo de protección de la embajada” e indicaron que no se encontraban haciendo nada ilegal. “Nos dieron las llaves  los diplomáticos del gobierno electo de Venezuela (en referencia al gobernante Nicolás Maduro), no del falso gobierno de Guaidó”, dijo Kevin Zeese, uno de los primeros en establecerse dentro del recinto.

A pesar de la situación, los venezolanos se mantuvieron en los alrededores de la embajada con carteles que decían “Venezuela quiere democracia, no otra Cuba”, e instaron a los miembros de Code Pink, a través de un megáfono, a abandonar el edificio.

Asimismo, Carlos Vecchio, embajador de Venezuela en Los Estados Unidos, informó el 4 de mayo que había solicitado a las autoridades estadounidenses recuperar la embajada. “Desde el día 1 de mayo he dado mi consentimiento para recuperar nuestra embajada. Ya he firmado todos los documentos necesarios para eso. Hay que sacar a los invasores. Queda en manos del Departamento de Estado y el Servicio Secreto dicha acción”, anunció Vecchio a través de un comunicado.

El 2 de mayo, durante un intento de desalojo por parte de la policía, cinco personas fueron arrestadas; tres de ellas miembros de Code Pink y dos venezolanos. Horas después fueron liberados.

El 8 de mayo a través de su cuenta de Twitter, Vecchio informó que a las personas que defienden al régimen usurpador dentro de la embajada “no tendrán energía eléctrica”.

Por su parte, Jorge Arreaza, canciller del gobierno de Maduro, exigió al Departamento de Estado de EEUU evitar agresiones en contra de los huéspedes que se encuentran dentro de la embajada.

Días antes del corte de luz en el edificio, Medea Benjamin dijo que “el grupo no tiene miedo de ser desalojado y que no contemplaría lo que harían los activistas si Maduro deja el país”.

Campañas, protestas y financiamiento

Code Pink se creó principalmente para denunciar la guerra de Estados Unidos con Irak y para oponerse a la continuación del conflicto bélico en Afganistán. Asimismo, desaprueban el apoyo brindado por EEUU a la ocupación israelí en Palestina.

En el año 2003, Code Pink viajó a Irak con cinco delegaciones conformadas por padres que habían perdido a sus hijos en la guerra y con padres de soldados activos. Posteriormente, publicaron un informe sobre cómo la ocupación estadounidense afectó el estado de las mujeres iraquíes.

Asimismo, en el 2009, la organización comenzó una campaña en contra del uso de aviones no tripulados por la administración de Obama en regiones de Pakistán, Afganistán, Yemen y Somalia. El grupo dirigió su protesta a la base de la Fuerza Aérea de Creech ubicada en Indian Springs, Nevada, argumentando que era la sede para controlar a los drones.

Las activistas también son conocidas por protestar en contra de los ataques militares estadounidense como respuesta al uso de armas químicas por parte de Siria.

En febrero de 2019, la organización viajó a Irán para defender el programa de defensa de misiles de Irán. En una conferencia de prensa, la ONG criticó a la administración de Trump por retirarse del acuerdo nuclear firmado en el año 2015 por Reino Unido, Alemania, Francia, EEUU e Irán.  El acuerdo consiste en un pacto de no proliferación nuclear, donde Irán no puede enriquecerse de uranio ni hacer armas nucleares; a cambio de eso, Occidente no les coloca sanciones económicas.

Según NGO Monitor, instituto de investigación encargado de investigar quiénes financian a las ONG, desde el año 2012 hasta el 2016 la Fundación Tides autorizó subvenciones por un valor de 110.000 dólares a Code Pink. Sin embargo, para los años 2016 y 2017 no se registraron quiénes ayudaron económicamente a la organización: Durante los años mencionados, La ONG  tuvo un ingreso de 837.190 dólares y sus gastos fueron de 771.087 dólares. Los miembros de la organización en su página oficial tienen una sección en donde reciben donaciones.

Identificación con las políticas de Chávez

El grupo caracterizado por vestir ropa color rosa también es identificado por demostrar su apoyo a Hugo Chávez durante una entrevista en el programa de Tucker Carlson.

Durante la entrevista, Benjamin indicó que Chávez no había cerrado a Rctv porque el canal le hacía críticas al gobierno, “sino porque el canal participó en un golpe de Estado en contra del gobierno democráticamente electo sacando a la gente a las calles y falsificando fotos donde mostraban a partidarios de Chávez matando gente”.

El artículo 57 de la Constitución venezolana determina que: Toda persona tiene derecho a expresar libremente sus pensamientos, sus ideas u opiniones de viva voz, por escrito o mediante cualquier otra forma de expresión, y de hacer uso para ello de cualquier medio de comunicación y difusión, sin que pueda establecerse censura”

Según El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa en Venezuela (Sntp) durante el mandato de Chávez se cerraron 60 medios de comunicación. Asimismo, en el reporte del año 2019 de la ONG Reporteros Sin Fronteras, el país quedó en el puesto 148 de los 180 países que evalúan para determinar el grado de libertad de prensa. Los puestos más altos  determinan la dificultad que afronta algún país para tener libertad comunicacional.

En el año 2006, la ONG viajó a Venezuela para hacer presencia en la sexta edición del Foro Social Mundial celebrado en el país sudamericano. El foro fue creado en 2001 por organizaciones y movimientos sociales para crear oposición al Foro Económico Mundial.

En el foro los participantes hablan sobre cómo enfrentar la dictadura del sistema financiero, la opresión de los regímenes autoritarios, al patriarcado y racismo, y al imperialismo de las empresas transnacionales, así lo indican en su sitio web.

Medea Benjamin durante su estadía en el país dijo que, “Venezuela es uno de los epicentros de un movimiento global para construir alternativas a las políticas de los Estados Unidos”.

Las co-fundadoras de Code Pink, Jodie Evans y Medea Benjamin junto a Cindy Sheehan —activista estadounidense en contra de la guerra—, capturaron su visita al país con una foto junto a Chávez.

De izquierda a derecha Cindy Sheehan, activista en contra de la guerra; Jodie Evans, miembro de Code Pink; Hugo Chávez, difunto presidente de Venezuela y Medea Benjamin, miembro de Code Pink.

Irrupciones en conferencias y eventos

Desde enero se han observando irrupciones de las activistas en conferencias y eventos en las que están los funcionarios de la administración de Trump hablando sobre Venezuela.

El primero ocurrió el 24 de enero durante la sesión del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) cuando se discutía sobre la crisis que vive Venezuela. Después de la intervención del secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, Medea Benjamin alzó una pancarta que decía “no apoyen un golpe en Venezuela”.

Seis días después, el 30 de enero, mientras el represente de Venezuela en la OEA, Gustavo Tarre hablaba en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales de Washington, Benjamin entró con una pancarta donde se leía “marionetas de Trump. Gustavo Tarre Briceño, no al golpe en Venezuela”.

El 13 de febrero, miembros de Code Pink volvieron a hacer presencia. Durante la discusión de la Cámara de Representantes de EEUU sobre la situación en Venezuela, tres miembros de la organización interrumpieron el discurso de Elliott Abrams, enviado especial de EEUU para Venezuela. Una de ellas, Caroline Debnam indicó que respaldar a Juan Guaidó como presidente interino es “ilegal” e “irresponsable”.

El 25 de abril, Abrams vuelve a ser interrumpido; esta vez sería en un evento en el Atlantic Council, centro que promueve la ideas de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otan) por Ariel Gold, codirectora de Code Pink. Gold alzó un pancarta que decía “no al golpe en Venezuela” mientras gritaba que las sanciones impuestas por la Casa Blanca “socavan la democracia de un país” y “vulneran al pueblo venezolano”.


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