CLAVES | 40 años del atentado a Juan Pablo II: los misterios sin resolver

Han pasado cuatro décadas del evento más dramático que se ha producido en el Vaticano y del que aún se sabe muy poco. Son numerosos los documentales, libros y testimonios que han reconstruido aquellos momentos

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Fotografía tomada el 13 de mayo de 1981 que muestra a Juan Pablo II cayendo tras tras ser alcanzado por un proyecil disparado por Mehmet Ali Agca, durante una audiencia general en la Plaza de San Pedro en la Ciudad del Vaticano. EFE/Ansa/Archivo

Roma.- El 13 de mayo de 1981, Juan Pablo II acaba de devolver una niña a sus padres, después de haberla abrazado y bendecido, cuando algunos disparos resonaron en la columnata de Bernini y el papa cayó herido. Han pasado 40 años del evento más dramático que se ha producido en el Vaticano y del que aún se sabe muy poco.

Son numerosos los documentales, libros y testimonios que han reconstruido aquellos momentos, las investigaciones, la «milagrosa» salvación del pontífice y el perdón del papa al turco Alì Agca, terrorista supuestamente militante del grupo de extrema derecha «Lobos grises», autor de los dos disparos, pero sin una razón clara.

Nuevos detalles

  • En el libro publicado en marzo pasado «Il papa doveva morire» (El papa tenía que morir) del periodista Antonio Preziosi aparecen detalles poco conocidos o incluso inéditos relacionados con ese día.

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  • El mundo se detuvo en espera de conocer la salud del papa que sobrevivió después de casi seis horas de operación.
  • Preziosi desvela que pocos segundos después del atentado, cuando Juan Pablo II cayó herido por dos balas, susurró a su histórico secretario y ahora cardenal, el polaco Stanislaw Dziwisz: «Hicieron como en Bachelet», recordando el asesinato del vicepresidente del Consejo Superior de la Magistratura italiana asesinado por las Brigadas Rojas en 1980.
  • El autor, que ha recogido numerosos testimonios, cuenta el increíble traslado en ambulancia, sin escolta, por las congestionadas carreteras de Roma hasta el policlínico Gemelli.
  • A su entrada, el quirófano destinado a las emergencias estaba cerrado, no se encontraba la llave, y tuvo que ser abierto a golpes.

La extraña trayectoria de la bala

  • El jefe del equipo médico del Gemelli, Francesco Crucitti, siempre confesó su asombro ante la «extraña trayectoria» de una de las balas que había recorrido en «zig zag» el abdomen del pontífice.
  • «La bala entró a la altura del ombligo, por el lado izquierdo, perforó el colón y el intestino delgado en cinco lugares, pero cambió su trayectoria frente a la aorta central»
  • «Si la hubiera tocado, el papa habría muerto instantáneamente. Además, la bala atravesó la columna, evitando los principales centros nerviosos por muy poco, si los hubieran dañado, se habría quedado paralizado», constató Crucitti.
  • Cuando Juan Pablo II visitó a Agca en la prisión de Rebibbia para mostrarle públicamente su perdón, el turco preguntó al papa polaco: «¿Cómo lo hiciste?. ¿Cómo te las arreglaste para salvarte?».
  • El pontífice polaco siempre estuvo convencido de que había sido salvado por una intervención directa de Nuestra Señora de Fátima, cuya aparición se celebra justo el 13 de mayo.

El autor

  • El comportamiento de Ali Agca no ayudó a la reconstrucción del atentado, según el juez Ilario Martella que condujo las investigaciones, pues cambió de versión 52 veces.
  • Agca pasó 19 años en la cárcel en Italia antes de que el presidente italiano, Carlo Azegli Ciampi, lo indultara en junio de 2000.

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  • Diferentes investigaciones apuntaron que, detrás del atentado estuvo el servicio de espionaje militar de la extinta Unión Soviética (URSS) y los servicios secretos de la Alemania del Este y de Bulgaria, la llamada «pista búlgara».
  • Mientras Ali Agca disparaba al papa, había dos monjas a su lado. La primera era la hermana Letizia Giudici, quien bloqueó al terrorista turco entregándolo a la policía y salvándolo del linchamiento de la multitud.
  • La otra, según se cuenta en varias investigaciones, fue quien en el último momento bajó la mano del terrorista y desvió la trayectoria de la bala, que a tres metros de distancia habría sido mortal.
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