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viernes, 14 agosto, 2020

Vecina de Santa Elena de Uairén denuncia que cocina lo necesario para ahorrar la leña

Este es el testimonio de Normelis Martínez (28), pintora y vecina de Santa Elena de Uairén, quién aseguró que llevan cuatro meses esperando por el gas. Tiene cocina eléctrica pero desde hace una semana falla la luz y tuvo que improvisar un fogón para preparar comida

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Levantarse con el amanecer para cortar leña y prender el fogón que sirve de cocina, se vuelve una costumbre entre habitantes de Santa Elena de Uairén que no solo padecen por el encierro de la cuarentena si no que viven sin gas y sin gasolina desde marzo. 

Tal es el caso de Normelis Martínez, una joven de 28 años de edad, pintora de murales, que asegura que cocinar en leña es una triste rutina para quienes residen en la capital del municipio Gran Sabana.

«Hay muchas personas, incluso en mi sector, que tienen que ir a la mina a buscar leña, tenemos una cocina eléctrica pero es de una sola ornilla y hoy se fue la luz y me tocó cocinar en esa parrillera, toda esta semana nos hemos quedado sin electricidad», relató Normelis, quién reside junto a su madre de 70 años de edad. 

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La familia Martínez entregó hace cuatro meses sus tres bombonas a representantes del consejo comunal del sector Brisas de Uairén y hasta la fecha esperan que las regresen llenas. «Cocinamos poco, todas las mañanas hacemos café y el desayuno, después el almuerzo y en la noche comemos lo necesario para no gastar leña, cuando teníamos gas teníamos que ahorrarlo. El gobierno tiene al pueblo de Santa Elena horrible de delincuentes y las calles repletas de basura, yo nací aquí  y jamás vi cosas así cuando yo era pequeña, es triste lo que estamos viviendo ahora», contó a El Pitazo.

 El testimonio de Martínez es reforzado diariamente por decenas de vecinos que se desahogan mediante grupos de WhatsApp que usan para mantenerse comunicados. Resguardar la leña dentro de sus hogares para que no se mojen y hacer fogones comunitarios es la nueva práctica. 

La economía en el pueblo se encuentra paralizada desde que inició la cuarentena, solo están solventes los dueños de importadoras que compran gandolas de comida que no han dejado de ingresar desde Brasil. 

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En Santa Elena de Uairén no hay transporte público y quienes movilizaban a la gente eran taxistas, que hoy en día están sin empleo debido a que choferes no son abastecidos desde marzo. Las gandolas de combustible que llegan son solo para uniformados y personal de salud que contiene el COVID-19 en la frontera. 

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