Para los deltanos, el petroaguinaldo disparó la inflación en Tucupita

Los precios de los productos tomaron una velocidad extrema en los últimos tres años; solo en una semana los precios de los alimentos tuvieron un alza de 100%

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Las autoridades de fiscalización y supervision tomaron sus vacaciones y mantienen sin control a Tucupita | Foto: Cortesía Fe y Alegría

Son muchos los consumidores de Tucupita están convencidos de que el petroaguinaldo depositado por el Gobierno nacional disparó la inflación en la región. Algunos compradores consultados por el equipo de El Pitazo se quejan del alza indiscriminada en los productos de primera necesidad y consideran que el aumento indetenible se debe más a la especulación de los dueños de tiendas y comercios, quienes elevan los precios de forma discrecional sin que haya controles de la Alcaldía y de la Gobernación.

José Hilario González, de 65 años de edad, permaneció más de 48 horas en la entrada de un establecimiento comercial en espera de su turno para ingresar y realizar su compra con el petroaguinaldo, el programa social implementado por el Gobierno nacional en los últimos días del año 2019. Sin embargo, la sorpresa que se llevó González no tiene límites: “Apenas dos bolsitas y me dijeron que sobrepasaba el monto”, sostiene el consumidor al confirmar el alto costo que habían sufrido los productos en los últimos tres días.

González no descifraba con exactitud la relación del recibo que le fue entregado y se vio en la necesidad de buscar otra persona que leyera la factura recibida: el pollo es uno de los productos que tuvo mayor aumento en su precio. Desde el día 28 de diciembre el precio por kilo oscilaba entre 98.000 y 102.000 bolívares, y en tan solo tres días llegó a 185.000.

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Otra del grupo de compradores, Yulimar Márquez, considera que el remedio fue peor que la enfermedad. «El pueblo es víctima de una gran estafa: primero por el anuncio realizado por el Gobierno en relación con una cacareada solución, pero esta resultó ser el gatillo que terminó de disparar la inflación”, sostiene Márquez.

Los establecimientos de origen asiático, portugués y colombiano son los expendedores que cuentan con el sistema de biopago e imponen los precios sin controles de ningún tipo. Los precios de los productos continúan incrementándose ante la ausencia de fiscalización ni supervisión en los establecimientos comerciales autorizados para la venta de los productos con el petroaguinaldo.

Sobre la especulación denunciada por los consumidores no se han pronunciado ni la Alcaldía del municipio Tucupita, bajo la gestión de Loa Tamaronis, ni la gobernadora del estado Delta Amacuro, Lizeta Hernández. Ninguna de las dos instituciones de gobierno ha informado ni opinado sobre el aumento desmedido de los productos de consumo que los ciudadanos vienen adquiriendo con el petroaguinaldo.

“Este es un pueblo sin ley. Sobrevive el más vivo ante la complacencia de las autoridades y hay una estafa en desarrollo. El precio de los alimentos los aumentan a cada rato, y para facilitar esta irregularidad eliminaron la señalización de los precios en los productos y nadie dice nada”, sostiene José Hilario González,

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