Pacientes hipertensos en Bolívar recibieron pastillas que donó Taiwán a Venezuela

La donación forma parte de lo que el diputado Rachid Yasbek llamó alianza entre Taiwán y Juan Guaidó, reconocido como presidente encargado de Venezuela por más de medio centenar de países

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El lote de pastillas tiene una etiqueta donde se lee Taiwán can help Crédito foto: Carlos Suniaga

Ciudad Guayana.- Al menos 100 tratamientos para un mes fueron repartidos a ciudadanos que sufren de hipertensión en el sureño estado Bolívar, al sur de Venezuela. Las pastillas fueron donadas por Taiwán, confirmó Rachid Yasbek, diputado de la Asamblea Nacional. Hasta ahora no se tiene precisión de cuánto contiene el lote completo del medicamento, que tiene una etiqueta donde se lee Taiwán can help.

“Hoy el Gobierno de Taiwán, quien reconoce a Juan Guaidó como presidente encargado, nos dio este pequeño donativo”, sostuvo el parlamentario, mientras detalló que la fundación De la mano por Bolívar se encargó de la distribución de estas medicinas. Yasbek informó que los ciudadanos que recibieron su tratamiento solo presentaron la cédula de identidad y una receta médica.

Los medicamentos llegaron directamente a la embajada de Taiwán en Venezuela y desde la sede diplomática fueron distribuidos a todo el territorio nacional a través del parlamento y de organizaciones no gubernamentales.


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“Entendemos que es muy poco, porque Venezuela tiene aproximadamente 5 millones de hipertensos y unos 4 millones de diabéticos. Y con 100 o 200 tratamientos, obviamente sabemos que falta mucho para cubrir la demanda”, señaló el parlamentario.

La última pastilla 

Alicia Salazar, una jubilada de Sidor, asistió la mañana de este viernes 23 de agosto al operativo de entrega de las pastillas. Dijo que ayer la angustia le ganaba porque le quedaba solo una pastilla y no sabía qué hacer: la pensión de su jubilación no le alcanza y cuando logra conseguir el dinero, no consigue el medicamento en las farmacias de la zona. Es un verdadero viacrucis, dijo.

“A veces pienso que me voy a morir, porque a mí me da mucha taquicardia cuando se me sube la tensión, y a veces paso días sin tomarme las pastillas, y me pongo muy mal”, relató Salazar.

La jubilada de 66 años comentó que la estatal Sidor les arrebató el beneficio de las medicinas a todos los ancianos que trabajaron en la industria por décadas, y ahora solo dependen de la precaria pensión, que no alcanza para mucho en un país con una profunda crisis económica.
“Esto es muy grave; yo no puedo cumplir con mi tratamiento. Esto que me dieron está muy bien, pero nada más me dura un mes. El mes que viene de nuevo llega mi preocupación”, manifestó.

Relató que cuando cobra la pensión ni se preocupa en pasar por una farmacia para preguntar por la pastilla de la hipertensión. Sabe que con el salario mínimo venezolano, ubicado en 40 mil bolívares, no puede comprar ni una sola caja de su tratamiento, que tiene un costo mínimo de 60 mil bolívares, aunque los revendedores la comercializan en más de 100 mil.

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