Liberan a waraos retenidos por presunto tráfico de drogas en Delta Amacuro

Los indígenas waraos Wilmer Pérez y Edgar Pérez son sobrevivientes del ataque de la Guardia Nacional debido al cual perecieron la niña de la misma etnia, Samaritana Mendoza, y Belkis Mendoza, con seis meses de embarazo

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Vista de la comunidad de Mariusa. Foto: Melquiades Ávila

Tucupita. Los waraos Wilmer Pérez y Edgar Pérez, indígenas de la comunidad de Mariusa que fueron retenidos durante una semana en
el Destacamento de Seguridad Urbana (Desur No. 61) del estado Delta Amacuro, fueron liberados durante la mañana de este viernes, 10 de mayo.

Los dos indígenas fueron retenidos luego de sufrir un ataque armado por parte de efectivos de la Guardia Nacional que abrieron fuego contra los waraos cuando estos regresaban de haber recolectado agua potable para su comunidad.

De acuerdo con fuentes extraoficiales, Wilmer Pérez y Edgar Pérez fueron acusados por presunta implicación en tráfico de drogas, encontradas en compartimientos secretos de una embarcación trinitaria donde viajaba el grupo de indígenas cuando fue abordada por la comisión militar.

La reacción de la población indígena fue enfática al señalar que estas acusaciones son una maniobra del sector castrense para ocultar y tapar el doble homicidio de la comisión militar y desviar la atención pública con tráfico de drogas.


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Sin embargo, varias organizaciones de derechos humanos, entre ellas Provea y el Observatorio de Derechos Indígenas Kapé Kapé, ejercieron su presión solicitando una investigación imparcial y además exigieron la libertad de los waraos detenidos por los funcionarios militares.

Una fuente creíble informó en horas de la mañana sobre la liberación de los waraos. “Buena noticia: los van a liberar hoy porque no hay flagrancia, pero las investigaciones continúan”, señaló la fuente, que más tarde anunció: “Ya en libertad Wilmer y Edgar”.

“El crimen de Samaritana y Belkis no puede quedar impune. Queremos justicia”, señaló un familiar allegado a los waraos que prefirió reservar su identidad. El pasado 29 de abril fue el día fatal en el que cinco militares, cuatro con los rostros cubiertos con pasamontañas y un efectivo que fue identificado como el sargento López, dispararon a mansalva contra
20 indígenas waraos. 
El hecho de terror tuvo como saldo lamentable que una menor de seis años y una mujer embarazada de seis meses cayeron bajo el fuego de las armas del Estado.

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