Falta de transporte hace que deltanos vuelvan a usar bongos y canoas

El déficit de gasolina y el colapso de los medios de movilización obligan a la población a viajar en transportes arcaicos, ante el aislamiento forzado por la falta de combustible en la zona

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La población viaja en transporte lento ante la falta de gasolina en el sector | Foto: Melquiades Avila

Tucupita.- La población de 320 caseríos y poblados localizados en las márgenes del Delta del Orinoco se ve en la imperiosa obligación de retomar medios de movilización que solo se observan en las producciones de aventuras o dibujos animados del cine, como canoas, bongos y curiaras, impulsadas por las fuerzas de las corrientes de agua y los remos.

A raíz del deterioro de los motores fuera de borda y la aguda ausencia de gasolina en la zona, los moradores invierten varios días viajando para tener contacto con la sociedad civilizada.

Wildemar Medina, docente de la comunidad Araguaimujo, localidad ubicada en el municipio Antonio Díaz, a cuatro horas de Tucupita en lancha impulsada por motor fuera de borda, viajó a remo en canoa y tardó 48 horas para llegar hasta Barrancas del Orinoco, para luego continuar en transporte terrestre hasta Tucupita.

Otras personas han tardado hasta cinco días. ” Viajeros que provienen de localidades más lejanas invierten hasta una semana de viaje para llegar a la capital deltana”.


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Ante esta situación de aislamiento, la población está sometida a un estado de abandono y violación de derechos fundamentales como la salud en las comunidades, que no tienen oportunidad para atener una situación de emergencia.

“Hay una decadencia en la educación; los maestros que salen de la zona ya no regresan en un corto tiempo ante la falta de transporte y las actividades académicas son seriamente afectadas”, sostuvo Medina.

En cuanto a la asistencia de las instituciones oficiales, el equipo de El Pitazo fue informado sobre un operativo de donación de gasolina por la Gobernación del estado y la Alcaldía del municipio Antonio Díaz, que consistió en la entrega de una pimpina de 20 litros de combustible a los propietarios de motores fuera de borda en los caños del Delta.

Los pacientes y las emergencias que se presentan en las comunidades no pueden ser atendeidos, y el traslado hasta los hospitales se hace imposible ante la falta de gasolina y ambulancias en la zona, situación que afecta a 35.000 habitantes en el Delta del Orinoco.

Las embarcaciones impulsadas por motores fuera de borda quedaron en la historia | Foto: Melquiades Avila

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