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lunes, 17 junio, 2024

Bolívar |  Los desafíos y malabares de tres madres en Ciudad Guayana 

Leudys Barreto, Virginia Rojas y Leannys Astudillo celebran un nuevo Día de la Madre cargado de retos en Ciudad Guayana, estado Bolívar. Buscan alternativas de forma constante, que a veces no parecen ser suficientes, para sacar adelante a sus hijos, la mayor recompensa de estas mujeres del sur de Venezuela

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Por Mariannis Visaez / Programa de Formación de Nuevos Periodistas

Ciudad Guayana. Ciudad Guayana fue alguna vez el lugar donde familias venezolanas planeaban establecerse debido a los aires de prosperidad que se respiraba en la Guayana industrial, la de las empresas básicas del estado Bolívar. 

Pasado el tiempo, para algunas de estas familias no es la  prosperidad, sino la supervivencia, lo que toca a sus puertas, que se sostiene sobre los hombros de las madres guayanesas, que históricamente han llevado el peso del hogar entre trabajar y cuidar a sus hijos.

Y es que a un porcentaje de las madres venezolanas les corresponde decidir entre salir a la calle para ganar dinero o quedarse en casa para cuidar a sus hijos. De acuerdo con la encuesta Encovi (Encuesta Nacional de Condiciones de Vida, realizada anualmente por la Universidad Católica Andrés Bello) de 2023, el 71 % de las mujeres en Venezuela brindan acompañamiento pedagógico en el hogar y 8.9 % de ellas no trabajan por responsabilidades de cuido.

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Es el caso de Leudys Barreto, una madre de 45 años de edad con 2 hijas, de 20 y 12 años, quien no considera viable trabajar bajo un horario y sueldo que no cubra sus necesidades como madre. 

Su estrategia para solventar las necesidades de su familia es trabajar de forma independiente. En 2023 solo se dedicaba a la peluquería, pero este año tuvo que empezar con labores de repostería y como entrenadora de ejercicios funcionales, por lo que cuenta con tres trabajos para cubrir los gastos familiares.

Sin embargo, esta madre señala que no puede surtir su nevera como lo hacía antes. “Tratamos de comprar suficiente proteína, pero estamos un poquito más restringidos. No consumimos tantas frutas e integro más vegetales y verduras en las comidas, lo que no hacíamos antes. Quizás no es tan balanceado, pero sí es sana la comida”, le refiere Barreto a El Pitazo. 

Enfatiza que su prioridad es mantener la dieta de la más pequeña de la casa. A pesar de que cuenta con la ayuda de su esposo, que tiene dos trabajos, les sigue resultando cuesta arriba llegar a fin de mes.

Gracias al trabajo del padre, sus hijas cuentan con un seguro de salud, pero no cubre todos los diagnósticos, por lo que deben asistir a centros de salud públicos. “Gracias a Dios no hemos tenido que asistir con regularidad”, indica. También agradece no tener el peso del pago del colegio, ya que la empresa donde trabaja su esposo lo cubre.

Barreto busca alternativas económicas para que su hija pueda realizar alguna actividad extracurricular. Sus clases de danza tienen un precio de 11 dólares mensuales; sin embargo, comprar el traje para una presentación puede significar un golpe al bolsillo de 50 dólares.

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Virginia Rojas tiene  26 años. Es madre de una niña de 6 años de edad. Considera que su reto más grande es brindarle actividades de recreación a su hija, ya que intenta darle la calidad de vida que ella tuvo. 

Menciona que los gastos en la salud pueden llegar a 200 dólares en medicamentos y exámenes de laboratorio cuando se requieren.

En 2023 alcanzó a tener tres trabajos para cubrir parte de los gastos de la familia. No obstante, afirma que actualmente cuenta con uno solo que le brinda un jugoso ingreso. Además, vive con su madre y entre ambas se equilibran los gastos del hogar. 

Agradece que el padre de la niña esté presente para ella y se haga responsable económicamente, con lo cual Virginia Rojas alivia su carga.

El triple reto de ser madre

El reto de la maternidad es triple para Leannys Astudillo, de 39 años de edad, quien es madre de 1 niño y 2 adolescentes. Los 3 tienen Trastorno del Espectro Autista (TEA). 

“El mayor desafío es poder cumplir con todo lo que requiere este tipo de maternidad”, expresó Astudillo, quien se define como una madre atípica.

Leannys tiene tres trabajos para poder garantizar los cuidados de sus hijos. Empezó a prepararse como chef especializada en alimentos libres de gluten porque necesitaba controlar las comidas que sus hijos sí podían consumir. Tenía dificultades para recibir apoyo de las maestras en los antiguos colegios de sus hijos para adaptar las planificaciones escolares a sus necesidades, por lo que estudió un componente docente.

Cubre los gastos de sus hijos con sus dos profesiones, dictando talleres como chef y como maestra de los padres que tienen hijos con TEA. Lo que hace tres o cuatro años podía hacer con un solo trabajo, ahora lo debe hacer con tres, ya que también ejerce como directora de una fundación para niños con TEA, aunque en este último no tiene remuneración. 

Se enfrenta, además, a la escasez de profesionales en el sector público, que puede tardar, según dice, hasta un año en ofrecer una consulta, por lo que debe acudir a médicos del sector privado. El Pitazo constató que las consultas con profesionales de neurología rondan los 40 dólares. 

El cambur, la guayaba, la lechosa y la patilla son las frutas que su familia se puede permitir para sus hijos. Además, con ellas encuentra alternativas para hacer dulces en casa, ya que en el mercado es escasa y costosa la oferta de aperitivos o meriendas para niños con autismo.

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“Por los menos les doy una alimentación variada, quizás no la más balanceada, pero sí variada», destaca Leannys, quien además de optar por frutas económicas, se inclina por proteínas, como el cerdo y la sardina, accesibles a su bolsillo.

Después de  tres años en Ciudad Guayana, fue apenas en 2024 cuando encontró un colegio donde tanto ella como sus hijos se sienten cómodos y donde le permiten hacer adaptaciones curriculares según sus necesidades.

Señala que la empresa básica donde trabaja su esposo le paga el colegio privado solo a uno de los niños. Al darles prioridad a sus hijos, su mayor felicidad, a veces se atrasa en el pago del condominio, pues debe cancelar 300 dólares por la educación de los otros dos.

En Bolívar, de acuerdo con la unidad de análisis económico de Fedecámaras Bolívar, una familia de cinco personas necesita 518,62 dólares solo para cubrir la canasta básica de alimentos. 

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