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martes, 16 agosto, 2022

Alba Sánchez cuenta un año después: “Dios me salvó en el naufragio”

Ella cuenta cómo cambió su vida después de sobrevivir al naufragio en Boca de Serpiente, una franja marítima en la ruta entre Venezuela y Trinidad y Tobago. Un año después de su rescate, dice que ha podido superar sus miedos y ya no tiene pesadillas

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Hace un año, el 23 de abril de 2021, el rescate de Alba Sánchez, una habitante de Tucupita, estado Delta Amacuro, encabezó decenas de titulares. Ella fue la única mujer sobreviviente de un naufragio de migrantes que intentaban llegar a Trinidad y Tobago para huir de la crisis humanitaria de Venezuela.

Relata que la vida le cambió y ha superado sus miedos. Hoy siente que volvió a nacer y que Dios le dio otra oportunidad. Que se enfrentó a la muerte en medio del mar y le ganó. “Dios me salvó en el naufragio. Ese no era mi día para morir. Dios es el que decide todo. Ahora vivo cada minuto como si fuera el último, porque estuve a punto de conocer la muerte”, dice a El Pitazo en una entrevista concedida el viernes 22 de abril.

Alba Sánchez vive ahora en Brasil, país al que emigró hace siete meses. Reside en Criciuma, una localidad ubicada en el sureño estado de Santa Catarina. Tiene un emprendimiento de dulces y busca oportunidades en el área de cocina, oficio que desempeñaba en una escuela en Tucupita. Está con sus tres hijos de 13, 14 y 15 años, quienes asisten al colegio.

En el naufragio, ocurrido el 22 de abril de 2021, además de Alba, sobrevivieron 11 hombres, pero ella fue la única que permaneció sola durante nueve horas en el mar, desde las 9:00 pm hasta las 6:00 am, sin aferrarse a ningún objeto para flotar. Al amanecer, la vieron unas personas que estaban en un remolcador, le lanzaron un salvavidas y la rescataron.

El bote que el que viajó Alba, que partió desde La Horqueta, a orillas del Orinoco, se volteó por un intenso oleaje en la franja marítima Boca de Serpiente. Ocho personas murieron y nueve siguen desaparecidas. Nadie llevaba salvavidas en el peñero.

El plan de Alba

Hace un año, el plan de Alba era llegar a Trinidad y Tobago, trabajar unos meses y reunir dinero para ir a Brasil. “Al final decidí venirme directamente a Brasil, porque aquí hay opciones de trabajo y estudio para mis hijos. En Trinidad, mis hijos no podían estudiar”, cuenta.

Antes de llegar al lugar donde vive ahora, pasó tres meses y medio en Pacaraima, en un refugio con cientos de migrantes venezolanos. “Las condiciones eran un poco complicadas en ese lugar, pero si sobreviví al mar, podía con todo lo demás”, afirma.

De lo que vivió en el mar, ¿qué es lo que más recuerda?

-Recuerdo todo. Pero lo que trato de mantener en mi cabeza es el encuentro que tuve directamente con Dios. Yo le pedí mucho y él me escuchó y eso me marcó para siempre. Trato de bloquear los momentos en los que los niños lloraban o gritaban las madres, o el ruido de las olas, porque cuando pienso en eso siento que el corazón se me sale. Fue un privilegio sobrevivir, pero siento tristeza por todos los que murieron.

¿Ha vuelto a subirse a un bote después del naufragio? ¿Tiene algún temor al mar o al río?

-No, aunque yo creía que sí. Cuando estuve en Pacaraima, fui a un río, y en el camino iba pensando en mi reacción al entrar al agua. Me iba diciendo que yo sí podía y que no debía tener miedo. Cuando me metí al agua me di cuenta que no había temor ya.

¿Recibió ayuda psicológica después del naufragio?

-Bueno, los primeros días yo tenía pesadillas con el naufragio, pero ya no. No tuve ayuda psicológica, ni quise nada de eso. Ya no sueño con eso.

¿Hubo algún tipo de apoyo por parte del Gobierno?

Ningún apoyo. Ni fueron a mi casa para preguntarme cómo estaba, o para ofrecerme una terapia, por si me había quedado algún trauma. Solo mi familia y amigos me apoyaron.

Usted fue la única mujer sobreviviente…

-Mira, antes del viaje algunas personas se burlaban de mí, no porque fuera mujer, sino porque estaba muy gorda. Me decían, como en son de burla, que si pasaba algo, la primera que se iba a pique sería yo. Pero para Dios nada es imposible.

¿Regresaría a Venezuela?

-Ahorita no. Claro, yo extraño mi casa, mi tierra. Pero primero debo esperar que mis hijos estudien. Aquí tengo trabajo y allá no.

-Después del naufragio de hace un año, han ocurrido otros en la misma ruta hacia Trinidad. ¿Tiene algún mensaje para los migrantes venezolanos?

-Uno no puede evitar que sigan haciendo esos viajes. Así que yo lo que les diría es que tomen las medidas de precaución, que usen sus salvavidas. Cada vez que me entero de otro naufragio, revivo todo.

De acuerdo con reportes periodísticos, solo entre 2019 y 2021 han ocurrido 5 naufragios de migrantes que intentaban llegar a Trinidad y Tobago desde las costas de Sucre y Delta Amacuro. El Comité Nacional de Familias de las Desapariciones Forzosas en las Costas de Venezuela, ha reportado que al menos 121 personas están desaparecidas como consecuencia de naufragios registrados en las costas del país.

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