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domingo, 25 octubre, 2020

Trabajadores playeros de Vargas tienen las esperanzas puestas en el #1Dic

Las playas del litoral central lucieron bastante despejadas este sábado, 17 de octubre. Los pocos bañistas eran desalojados por los funcionarios policiales. Comerciantes esperan que se les dé permiso durante la semana de flexibilización

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La Guaira.- «Chamo, la playa está cerrada», dijo el trabajador playero José Luis Martínez desde su kiosco en la playa de Camurí Chico, uno de los balnearios más emblemático del estado Vargas, a una pareja que llegó en moto, con la intención de pasar el día.

«Pero será solo un rato. Nos damos un baño, nos tomamos algo y nos vamos. Te pagamos el toldo y dos sillas», le contestó el hombre, que llegaba acompañado de una mujer.

«No te puedo alquilar nada mi pana. La policía anda por allí. Te multan a ti y me multan a mi. Si quieres te das tu baño, bajo tu riesgo, yo te digo por si acaso, porque después te quieren cobrar la multa a ti, a tu jeva y a la moto«, le replicó Martínez, mientras suspiró como lamentando su suerte, al tiempo que pensó en voz alta: «Bueno, Maduro dijo que esta comiquita era hasta el 1° de diciembre. El va a hacer sus elecciones y a nosotros que nos deje la playa, que hace falta trabajar».

Cómo Martínez, la mayoría de los trabajadores playeros del estado Vargas tienen puestas las esperanzas en esa fecha, que de acuerdo a anuncios realizados por el gobierno de Nicolás Maduro será la fecha de reinicio del sector turismo en Venezuela. Aunque no se han brindado parámetros claros, los que laboran en los balnearios del litoral central, dan por un hecho, que desde ese día, los bañistas regresarán en bandadas y la soledad que se registró este sábado, 17 de octubre, quedará solo para la anécdota.

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La soledad de las playas de este sábado fue consistente con el hecho de que es un fin de semana de cuarentena radical, aunque no se registraron las estrictas alcabalas que acostumbran las autoridades, desde el distribuidor El Trébol hasta Tanaguarena. Solo dos puntos de control, en Macuto y Caraballeda, echaban un ojo a los vehículos, deteniendo principalmente a los que eran conducidos por jóvenes o personas con atuendos que denotaban se dirigían a la playa.

«La verdad no entiendo tanta ridiculez. Más apretada anda la gente en los autobuses. Uno sabe que los balnearios están cerrados, pero uno también debe vivir de algo. Vienen pocos, diez o veinte bañistas y la policía los corre. La semana que viene es de flexibilización, esperamos que nos dejen trabajar y lleguen bañistas», comentó un comerciante de Playa Candilejas, que pidió no ser identificado, mientras señalaba a dos funcionarios que caminaban por la arena y pedían a dos hombres, que pescaban, que se fueran a sus casas.

En los balnearios de la franja ubicada desde Camurí Chico a Playa Sheraton, entre Macuto y Caraballeda, las costas del litoral lucieron desoladas. Grupos pequeños en playa San Luis y algunos bañistas en Playa Verde, se acercaron al mar, pero evitaron extender su estadía.

Otros comerciantes consultados aseguraron que los bañistas prefirieron llegar hasta costas más lejanas, tipo Naiguatá o Las Salinas, para esquivar la presencia policial y disfrutar de la costa este sábado sin mayores complicaciones.

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