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jueves, 21 enero, 2021

Terminales abren, pero los transportistas prefieren las paradas improvisadas en pandemia

Los principales terminales de Caracas: La Bandera, Fuerzas Armadas y el de Oriente presentan poca afluencia de pasajeros luego del reinicio de sus actividades comerciales este 30 de noviembre y sus transportistas se enfrentan a la dificultad de adecuar sus tarifas a lo establecido por el Intt y trabajar a pérdida

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Caracas.- Los tres principales terminales públicos de Caracas parecen otros. El bullicio y multitud que en años anteriormente se vivía en esta época quedó atrás en este 2020 pese a que, desde el 30 de noviembre, e incluso semanas antes, fue permitida la reapertura tras casi nueve meses de cierre por la llegada del COVID-19 a Venezuela.

El Terminal de La Bandera, Fuerzas Armadas e incluso el Terminal de Oriente, muestran muy poca afluencia de pasajeros. Así lo confirmaron vario de sus trabajadores en un recorrido realizado por El Pitazo este martes, 1 de diciembre.

La razón: algunos la atribuyen a los altos costos de los pasajes terrestres que pueden alcanzar hasta 18.000.000 de bolívares. Otros consideran que se trata del miedo a viajar en pandemia, pero todos los consultados coinciden en que el establecimiento de paradas improvisadas en avenidas públicas de Caracas es el principal factor para que los terminales no cuenten con la afluencia que se estimaba sería masiva.

Oscar Munares es trabajador de una línea de transporte que cubre la ruta Guatire-Caracas. Desde el Terminal de Fuerzas Armadas, en la avenida Bolívar de la capital, indicó que ni siquiera la decisión de retomar actividades desde la segunda semana de noviembre, antes de entrará en vigencia la gaceta que lo permisaba, el terminal no mejoró la afluencia de pasajeros.

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“Muchas líneas abrieron paradas paralelas en otros sitios como Petare, Plaza Venezuela, La Hoyada o Quinta Crespo y ahora la gente se va para allá, aunque paguen más porque están más cerca”, explicó el transportista.

Munares indicó que las líneas oficiales incluso han decidido mandar la mitad de sus flotas a estas paradas, pues en el terminal, los funcionarios del Instituto Nacional de Transporte Terrestre (Intt), los obligan a bajar a más de la mitad las tarifas que los propios transportistas han establecido. Como ejemplo indicó que en el terminal viajar de Guatire a Caracas tiene un costo de 140,00 bolívares, pero en las paradas improvisadas, los choferes pueden cobrar Bs. 300,00.

Por ello es posible observar como zonas cercanas a la estación de metro de Plaza Venezuela se han convertido en terminales improvisados de los que salen buses a periferias como Guarenas, Valles del Tuy, Los Teques y La Guaira.

En el terminal de Oriente, “Antonio José de Sucre”, ubicado en la vía Petare-Guarenas, las instalaciones están a medio abrir. Una cinta de seguridad y una decena de trabajadores identificados con chalecos del Instituto de Transporte dan la bienvenida a los visitantes y los untan de antibacterial.

Pero al entrar, los que desean viajar se topan con la realidad de que la mayoría de las líneas presentes no venden pasajes y les piden esperar, pues sus directivos aún no llegan a acuerdos con el Intt sobre los precios de los pasajes y se niegan a vender con los montos que aplicó el ente regulador y que los obligan a bajar entre 10 y 15 dólares, las tarifas.

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Una trabajadora que se negó a ser identificada aseguró que la institución de transporte del Estado pretende que los pasajes a Santa Elena de Uairén, por ejemplo, pasen de 33 a 20 dólares y esto obliga a las líneas a trabajar a perdida.

“El terminal está prácticamente cerrado porque algunos aceptaron, pero la mayoría se ha negado a salir con esos precios. Entonces debemos esperar un acuerdo”, indicó esta taquillera, quien se mostró desalentada por el inicio del trabajo luego de nueve meses de parada en los que debió vender incluso cosas personales de los miembros de su familia para poder subsistir.

No obstante, en este terminal los usuarios que logran salir pueden pagar sus pasajes en dólares en efectivo, punto de vente o transferencia, ampliando las opciones para quienes no cuentan con los bolívares suficientes en sus cuentas bancarias. Distinta es la situación en el terminal de La Bandera, el principal de la ciudad de Caracas, en el que solo es posible cancelar en bolívares pasajes al interior del país cuyo valor puede oscilar entre los Bs 3.000.000 y alcanzar incluso los 18.000.000, equivalentes a unos 20 dólares en el mercado paralelo.

En este terminal, ubicado en el municipio Libertador, eran pocos los pasajeros este martes. Un funcionario que prefirió no identificarse aseguró a El Pitazo que no más de 1.000 personas habían circulado desde el 30 de noviembre, cuando se retomaron operaciones.

Por su parte, los vendedores de los negocios en este terminal terrestre refirieron que la afluencia ha sido mínima y que a ellos les ha tocado vivir de ahorros mientras la pandemia los deja trabajar.

Bioseguridad solo en las puertas

La coincidencia en los principales terminales de la ciudad de Caracas es la aplicación de medidas de seguridad en las entradas de estas instalaciones. Aplicación de gel antibacterial, desinfección de zapatos, rocío de alcohol, separación de la entrada y la salida y alfombras mojada son algunas de las medidas. Sin embargo, adentro de estos espacios el cuidado depende de la conciencia del ciudadano.

José Luis Castro, miembro de una brigada de desinfección de la Alcaldía de Caracas dispuesta en la entrada del terminal de Fuerzas Armadas, cuenta que muchas personas incluso se niegan a ser rociadas con agua y alcohol y que tan pronto como cruzan la barrera de ingreso se bajan nuevamente el tapabocas a la barbilla.

“Al mediodía las colas son grandísimas y uno les dice que tomen medidas, pero ya depende de cada quien”, asegura este hombre que trabaja con estas brigadas desde el inicio de la pandemia y refiere que ha visto enfermar de COVID-19 por lo menos a 12 compañeros en los últimos dos meses.

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