Proyecto Nodriza beneficia a 200 niños y 70 madres todos los días en Petare

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Caracas.- Proyecto Nodriza es un programa de acompañamiento a madres lactantes y niños afectados por la emergencia humanitaria compleja, mediante la formación personal, profesional y la alimentación diaria en los Centros Nodriza, ubicados en La Dolorita y en San Isidro, sectores de Petare. Surgió ante la alarma del Padre Moreno, de la congregación Los Salesianos, acerca de las necesidades de Petare y al identificar que las madres lactantes son “la cadena más débil de la pobreza”, explicó la diputada Manuela Bolívar, pionera del proyecto. 

“El Proyecto Nodriza es una mano humanitaria, es un ‘tranquila, que todo va a estar bien, tienes mi apoyo’ y eso es un respiro” explicó Desiré Rodríguez, líder de cocina del comedor en San Isidro, destacando que “la situación en este país está muy fuerte”.

La señora Lourdes, catequista en La Dolorita, dijo que cuando sus compañeras la escogieron como líder de cocina se asustó porque nunca había coordinado algo, pero se ha dado cuenta que “no es difícil, porque es como la labor que hago en mi casa pero para más de 100 personas, y hoy le doy las gracias a Proyecto Nodriza porque me gusta ayudar a mi comunidad”.

El Centro Nodriza del sector La Dolorita fue abierto hace una semana, mientras que el de San Isidro tiene 1 año y 3 meses operativo, ambos ofrecen un plato de comida a 200 niños y 70 madres, además de ser un espacio para la formación de las mamás.

Señora Lourdes, líder de cocina en el comedor de La Dolorita |Foto: Luis Miguel Cáceres

Las emergencias humanitarias complejas comprenden tres características: multiplicidad de causas, afecta gravemente todos los órdenes de la vida y requiere de una respuesta internacional, según la Asociación Civil Civilis Derechos Humanos. Venezuela está en esta situación desde hace meses, anunciado por diversas organizaciones expertas en la materia, en respuesta a este situación, a través de alianzas entre la sociedad civil, surgen programas como Proyecto Nodriza. 

Las mamás que forman parte de este proyecto se turnan diariamente las responsabilidades entre limpiar, cocinar y acondicionar el comedor. “Yo entré a Proyecto Nodriza porque estábamos pasando una situación difícil en la casa, y he aprendido acerca de lactancia y a hacer manualidades, ha sido maravillosa la experiencia”, dijo Francybel Contreras, mamá nodriza de tres niños en la comunidad San Isidro.


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Penélope Longart, coordinadora del proyecto y estudiante de sociología en la Universidad Central de Venezuela, explicó que “el perfil de la mamá nodriza es la madre que quiere ser emprendedora y que tiene ganas de hacer”, al momento de escoger a los beneficiarios (madres y sus hijos), luego de un censo y del apoyo de líderes comunitarios, se toman en cuenta a aquellos que tienen desnutrición crónica, niños que tienen un peso más bajo de lo ideal, madres embarazadas con problemas de nutrición y desempleadas, pero sobre todo consideran que “muchas veces la petición de las madres es de trabajo” porque son ellas las que ponen a funcionar diariamente el comedor.

Repartición del plato de comida en San Isidro | Foto: Luis Miguel Cáceres

“El esfuerzo de muchos venezolanos en el exterior, a través de donaciones y aportes hacen posible que estos comedores existan” explicó Manuela Bolívar, quien destacó que la congregación Los Salesianos también hace posible el proyecto al prestar el espacio de los comedores. Alimenta Venezuela, Arma tu vaca, Alimenta la solidaridad, el Centro de Investigaciones populares Alejandro Moreno, Brigadas Azules, entre otras organizaciones son alianzas de Proyecto Nodriza, dijo la diputada, quien resaltó que “tenemos una deuda y la queremos completar este año” refiriéndose al fortalecimiento de la formación para el trabajo de las mamás nodriza. La proyección del programa es que las madres estén más fortalecidas en este sentido y también quieren aumentar la cantidad de beneficiarios en cada comedor.

“Me gusta lo que hacen en este comedor, la colaboración de algunas madres y los milagros que hacen” dijo Sebastián, un niño de 8 años beneficiario del comedor e hijo de Desiré Rodríquez, quien destacó que “mi mamá casi no sale por el servicio a este comedor” y que todos los días se siente “lleno y satisfecho porque ya por fin tengo mi comida”.

Beneficiaria en San Isidro comiendo su almuerzo | Foto: Luis Miguel Cáceres

El Padre Román, de La Dolorita, dijo que “a pesar de la pobreza uno ve a los niños alegres, serenos y están sumamente agradecidos”, ante eso Penélope Longart completó explicando que “esa sonrisa, ese abrazo de la madre de la comunidad es lo que te levanta muchas veces”.

“Nos hemos enfrentado con casos como niños que tienen 6 meses y pesan 3 kilos y saber que puedes salvar esa vida es gratificante”, dijo Longart, quien complementó que además de contribuir con la emergencia humanitaria compleja, al formar a esas madres que han sido parte de este proyecto, tiene la certeza de que “ante la construcción de una Venezuela más próspera ellas van a contribuir con su trabajo”, por eso considera que este proyecto “aporta al presente y al futuro”. Por su parte, Manuela Bolívar destaca que “el totalitarismo nos quiere solos y esta crisis nos muestra que la sensación de soledad nos achanta, por eso para mí el mayor resultado de Nodriza es que acompañándonos todos crecemos”.

Mamá nodriza cocinando el almuerzo | Foto: Luis Miguel Cáceres
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