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miércoles, 28 septiembre, 2022

Practicar la peluquería en casa se convirtió en opción durante la cuarentena

El dicho popular de “antes muerta que sencilla” prevalece para muchas venezolanas que, a pesar de la cuarentena, hacen lo que sea por mantener su cabello, uñas y piel en óptimo estado. Los estilistas también intentan reinventarse para seguir prestando sus servicios durante la pandemia

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Caracas.- Las madres, novias, novios, hijos y hermanos se han convertido en nuevos peluqueros ante la cuarentena que mantiene a todos los venezolanos obligados a quedarse en casa para evitar el contagio y la propagación del nuevo coronavirus.

Desde el 17 de marzo, con el decreto publicado en la Gaceta Oficial Extraordinaria N° 6519, los establecimientos comerciales no considerados dentro del rubro prioritario tienen la orden de permanecer cerrados y en este ítem entran las estéticas y peluquerías del país.

Ante un estado de alarma y una cuarentena que tendrá una duración de 60 días, por ahora, la belleza y el cuidado estético natural de quienes día a día salen a trabajar pasó a segundo plano para unos y obligó a otros a aprender a arreglarse uñas, a depilarse y hasta a cortarse el cabello por sí mismos.

En una encuesta realizada a través del Twitter de El Pitazo, se consultó a los seguidores sobre cómo resuelven los cuidados estéticos durante la cuarentena y 49% de los 1.713 votantes manifestó que se arreglan ellos mismos. Otro 42% aseguró que no se ha ocupado de sus uñas, cabello o depilación en este periodo, 5% dijo que un familiar los ayudaba y otro 4% aseguró que opta por servicios de pedicura o peluquería a domicilio.

La alteración en la rutina natural del venezolano por la pandemia tocó también el aspecto estético. No obstante, los más perjudicados han sido los profesionales del área que han visto mermados casi a la totalidad sus ingresos por causa de la medida preventiva que ya suma 32 días en Venezuela.

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Como se puede

Yaneth Colina vive junto a su esposo y su hijo en San Martín, Caracas. Con ellos pasa la cuarentena en casa y cuenta que su esposo aprendió a plancharle el cabello para poder estar presentable para sus reuniones en línea. “Mi esposo tuvo que aprender la diferencia entre un rizador de pestañas y una pinza de cejas, porque es el único que puede ir de compras y necesitaba sacarme las cejas yo misma ahora que no me puedo depilar”, relató.

Con diversión, incluso comenta que ha tenido que pasar fotografías a su esposo de algunos productos del cuidado de la piel como mascarillas, para que no se equivoque al hacer las compras.

Otros, en cambio han optado por arreglarse a sí mismos y al resto de sus familias con técnicas básicas y aprendidas a través de tutoriales en línea para cortar, secar y hasta planchar el cabello, en procura de evitar el ingreso de personas ajenas al grupo familiar a sus casas.

Es el caso de Johan Carrillo, quien se atrevió a dejarse cortar el cabello por su pareja y debió pasarse la máquina para reparar el daño en su cabello. A esta práctica de raparse han recurrido la mayoría de los hombres en casa para evitar recurrir a los barberos o exponerse en espacios públicos.

El caso de las mujeres es un tanto más complicado, algunas han debido aprender cuidados que normalmente eran realizados por especialistas. Meiby Cedeño es una joven de 25 años, vive en Los Teques y cuenta que se aplicaba pintura permanente en las uñas hasta la cuarentena, un procedimiento que requiere de químicos especiales para su cuidado. La imposibilidad de ir a una estética la obligó a arrancarse la pintura de forma rudimentaria y recurrir al brillo para poder restaurar y cuidar sus uñas hasta que una manicurista pueda atenderla.

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Los estilistas se las arreglan

Aunque la salida de muchos es experimentar y arreglarse a sí mismos mientras dure la contingencia, los profesionales de la estética no han tenido otra salida que reinventarse y ofrecer trabajos a domicilio, arriesgándose a salir para poder obtener ingresos.

Michael Vera se desempeña como barbero y estilista hace años y tiene un establecimiento comercial en Quinta Crespo. Las primeras dos semanas de cuarentena no pudo trabajar porque “no sabía de qué forma hacerlo” con las restricciones impuestas por el Ejecutivo.

“Publiqué en mi WhatsApp que haría servicios delivery y comenzaron a aparecer algunos clientes del sexo masculino… Las chicas no me han llamado para pintarse y solo me han salido unas pocas cirugías capilares”, explicó Vera.

Aclaró que el caso de sus clientes hombres ha sido distinto, pues la necesidad de afeitarse para mostrar una buena imagen es muy necesaria en estos casos. “Hay muchos que trabajan con público o simplemente les gusta estar arreglados”, aclaró.

Vera tiene un local en un centro comercial de la ciudad y asegura que se ha tenido que retrasar en el pago de los alquileres al no poder abrirlo más. Ahora, al ir a casa de sus clientes toma medidas como el uso de tapabocas y guantes y la desinfección antes de entrar o salir de la casa de quienes afeitará.

Aunque no ha subido los costos por sus servicios, se manifiesta preocupado por su trabajo y el de sus colegas que se ve severamente afectado por la acción de quedarse en casa. Su testimonio es corroborado por el de Mariela Sala, peluquera a domicilio desde hace más de 20 años, quien refiere que lo más duro para ella ha sido costear la comida con los pocos ingresos que genera.

“Las calles están muy solas y la mayoría de mis clientas están en barrios, entonces corro riesgo de que me roben mis herramientas de trabajo que son bastante costosas. Además, he debido mantener los precios apalancados al dólar paralelo y la gente prefiere comprar comida o pagarme los servicios de secado o corte con comida, cosa que no siempre me conviene”, relató Sala.

La peluquera refiere que al día puede atender a tres clientas cuando le va bien, pues tampoco puede permanecer fuera de casa tantas horas por las restricciones y que debe lidiar con la negativa de muchas mujeres que prefieren no arreglarse para evitar que alguien ajeno a la familia entre a casa.

Pese a todo, Sala admite que “siempre hay mujeres que se mantendrán arregladas pase lo que pase, porque la venezolana antes muerta que sencilla”.

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