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Caracas
jueves, 24 septiembre, 2020

Los periquitos de la suerte: curiosidad caraqueña que sigue vigente

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Caracas.- El origen de la consulta de los periquitos de la suerte o de la fortuna lo atribuyen a la adopción copiada de los pajareros mexicanos y a la réplica hecha por los hermanos colombianos que se radicaron a trabajar en el país después de la dictadura gomecista. Lo cierto es que todavía, aún con la llegada del tiempo de las nuevas tecnologías, hay personas curiosas que toman tiempo y dinero para saber de su horóscopo y del codiciado triple para la lotería.

Pancho y Panchita son la pareja de periquitos reales que trabajan desde hace diez años con Faustino Rafael Méndez, hombre paciente que aprendió  este oficio de sus padres.  «Los entrené, son unos compañeros de primera no sólo porque me ayudan a ganar dinero, sino porque con el pasar del tiempo uno va perdiendo familiares, cariños y ellos me han ayudado a seguir adelante,  aunque no lo crea, son una buena compañía; yo habló con ellos ya como si fueran mis hijos».

Méndez contó que tiene toda su  vida entrenando periquitos y que su oficio  requiere de mucha paciencia y tiempo para ver algo de dinero. «El venezolano, la gente en general, es curiosa, muchos se acercan solo para ver trabajar al periquito. Hoy, Pancho está solo trabajando en el mercado porque en la semana trabaja con su parejita; hoy mi compañerito descansa de Panchita».

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Comentó en tono jocoso el consultado que como toda pareja estos periquitos pelean por todo, por comer primero la fruta, por tomar  el dinero que le dan,  por el lugar en la jaulita. Méndez, cada cierto tiempo, se acerca a Panchito a la cara y le da un pequeño beso como en señal de premio  por hacer bien su trabajo con la gente. «Estos señoritos son muy inteligentes, hasta me conocen cuando me siento mal, desanimado, por la situación del país».

Entre las anécdotas que ha tenido en sus años de oficio como pajarero de la fortuna, Méndez contó que hace como ocho  años se le acercó un señor mayor agradeciéndole por el número que le habían dado mis periquitos. «Me dio agradecido dos billetes de 100 bolívares. Creo que todo está en la fe en que le pongas a esa información que le dan mis pequeños. Al señor le agradecí por ese regalo. En tantos años me ha pasado de todo, pero sí recuerdo un hecho súper cómico, fue cerca del Saime hace como ocho años, mientras una mujer leía el papelito, junto a su pareja, de repente comenzó a pelear con el hombre, casi la jaula sale volando por los aires y pierdo a la periquita; esa discusión fue fuerte, gritaban a todo pulmón y ella le daba puños y le repetía: hasta aquí dice que andas con otras, perro».

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