El representante de la Academia Nacional de Medicina conversó con El Pitazo sobre la beatificación y considera que este hecho representa para la ciencia venezolana un motivo de gran orgullo y reconocimiento. Destaca que es la exaltación a la historia de un ser humano que dejó importantes huellas en lo profesional y espiritual

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Por: Jhon Pedraza

“El doctor José Gregorio Hernández conjuga esa conexión indivisible entre la ciencia y la fe”. Así define Enrique López Loyo, presidente de la Academia Nacional de Medicina, al “médico de los pobres”, que después de varias décadas fue reconocido por la Iglesia católica.

Mientras se hacían los preparativos para la beatificación de José Gregorio Hernández, que se celebrará finalmente este viernes 30 de abril en la Iglesia del Colegio La Salle, en Caracas, López Loyo habló de la trascendencia del médico trujillano, figura venerada por millones venezolanos. 

“Sin duda alguna, (su beatificación) representa en la Venezuela contemporánea un hecho excepcional. Es la aproximación a la santidad de un hombre con características especiales, en cuanto a su calidad profesional apegado a los principios científicos, pero que además conjugaba los aspectos asociados a la fe”, destacó López.


El reconocimiento histórico y colectivo que lo lleva en este momento a la beatificación ratifica que José Gregorio Hernández tenía razón en ejercer prácticas científicas asociadas a la fe, para que el paciente tuviese un tránsito a la curación en equilibrio, sosegadamente, y en esto, él fue un pionero

Enrique López Loyo, presidente de la Academia Nacional de Medicina

El representante de la máxima institución de la Medicina en Venezuela sostiene que la ciencia y la religión pueden coexistir y lograr grandes hazañas como las alcanzadas en vida por José Gregorio Hernández.

“En realidad, desde nuestra perspectiva no hay ninguna disgregación o separación entre la ciencia y la fe. Dentro de todo el proceso científico y metodológico, el investigador pone toda su fe en tratar de comprobar o no  una hipótesis, por ejemplo”, subrayó.

López Loyo expone que no debe haber ninguna enemistad entre las premisas de la fe y las de la ciencia, desde el punto de vista de sus prácticas. “La fe en este caso sería darle una visión de trascendencia al hecho científico, como lo hizo José Gregorio Hernández”, enfatizó.

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“El reconocimiento histórico y colectivo que lo lleva en este momento a la beatificación ratifica que José Gregorio Hernández tenía razón en ejercer prácticas científicas asociadas a la fe, para que el paciente tuviese un tránsito a la curación en equilibrio, sosegadamente, y en esto, él fue un pionero”, explicó el médico venezolano.

López Loyo destacó que en el trabajo diario médico se combina toda la entrega profesional de su labor con la convicción generada por la fe, y aseguró que en muchas oportunidades, cuando se obtienen grandes resultados que parecían muy difíciles o imposibles de lograr, sucede “el milagro”. Resaltó que es en ese momento cuando en los pasillos y salas de los recintos hospitalarios surge una frase común, pero especial entre los trabajadores de la salud: “Parece que por aquí pasó José Gregorio Hernández”.

Finalmente, el académico destaca que José Gregorio Hernández fue uno de los grandes modernizadores de la medicina en Venezuela. “Por eso el hecho de que José Gregorio llegue a los altares religiosos, iniciando este proceso de beatificación, representa para la ciencia venezolana un motivo de gran orgullo y merecido reconocimiento a su historia”.

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