Irregularidades en la entrega de las cajas Clap molestan más que el aumento de su precio

Aunque Freddy Bernal, encargado nacional de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (Clap), no ha emitido comunicado alguno sobre el incremento del precio de las cajas de alimentos, en muchos sectores de Caracas los consejos comunales y vecinos de calle informaron el alza durante las primeras semanas del mes

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En las barriadas caraqueñas, para muchos el precio de las cajas de los Clap sigue siendo simbólico pese al aumento, pero con el incremento se sumaron también las irregularidades. | Foto: Ronald E. Peña

Caracas.- El 9 de abril, Willy Lovera, vicepresidente del Instituto Autónomo Municipal de Productos Agroalimentarios (Iamproagro) del municipio Paz Castillo del estado Miranda, anunció el aumento del precio de las cajas de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (Clap).

De acuerdo con lineamientos del gobierno central, los alimentos subsidiados por el Estado tendrán un costo de 1.000 bolívares; aunque en la mayoría de las comunidades el monto varía y cuando los vecinos preguntan el porqué del incremento, los encargados y jefes de calle de los comités, aseguran que es responsabilidad del gobierno central.

Edgar Figueroa, de parroquia Catedral, precisó que en su comunidad los voceros de los Clap informaron un aumento de 100 a 520 bolívares por los alimentos. Le sigue pareciendo un precio irrisorio, lo que le molesta es que cada vez la caja trae menos productos. Hasta hace tres meses recibía dos litros de aceite, cuatro kilos de harina de maíz, de pasta y de arroz, cuatro paquetes de granos entre caraotas, lentejas y arvejas, un kilo de leche, atún, salsa de tomate y mayonesa; ahora, la mitad.

Además, asegura sentirse incómodo con respecto a la falta de transparencia en torno al programa bandera de Nicolás Maduro: “Nadie sabe cuál es el precio real de esos alimentos ni porque aumenta. Aunque el precio sea simbólico, uno debería poder conocer la justificación. Claro, al final, la necesidad de la gente es bastante fuerte”. Estimó que con lo que pagan por los alimentos se pueden comprar solo dos cajas de fósforos.

A él y a su familia sí les llega la caja cada mes, incluso, a veces en menos de 30 días, pero cuenta que en Guarenas, donde vive su hermana, solo les ha llegado dos veces en lo que va de 2019.

En la parroquia Santa Rosalía, al sur de la capital, Daniel Benítez comenzó a recibir la caja de alimentos entre julio y agosto de 2016, cinco meses después de que comenzara el programa. Desde entonces ha sido constante y él solo recuerda que ha faltado una o dos veces.

En octubre de 2018, oficialmente las cajas pasaron de 0,25 a 150 bolívares. Pero en el sector en el que vive Daniel pasó de 500 a 2.500 a principios de abril y, además, debían pagarlos de un día al otro. Los vecinos de la zona, según Daniel, siempre se reúnen para determinar si el costo del combo es accesible y, aunque 2.500 es menor al precio de un cachito en una panadería, la mayoría devenga el salario mínimo mensual de 18.000 bolívares. “Con ese sueldo debes cubrir todos los gastos y comprar todo lo que no viene en la caja”, refirió.

Los aumentos siempre han sido abruptos, pero Daniel cree que la gente se acostumbra y no se queja porque la mayoría depende casi totalmente de los alimentos subsidiados por el Estado.

Para Kathy Wagner, de la parroquia La Vega, lo peor son las condiciones en las que reciben las cajas cuando llegan. Hasta marzo pagaban 500 bolívares y ahora deben cancelar 1.000 por los alimentos y 1.000 por el transporte. Pero a ella lo que más le molesta es tener que ir hasta un sector alejado del suyo y mucho más peligroso. Con 79 años, caminar kilómetros, bajar y subir 400 escalones –los ha contado muchísimas veces- no es una tarea fácil ni que le agrade.

En La Vega deben pagar el subsidio entre 8 y 10 días antes de que llegue y cuando van a buscarlo, pasan horas en cola. La última vez llegó al lugar a las 3 de la tarde y salió de allí a la una de la madrugada. Más que el aumento, le disgusta que la cantidad de rubros se va reduciendo con cada mes.

Santiago Marti, de la parroquia El Recreo, coincide. Luego de 45 días de retraso, tres veces el tiempo que Nicolás Maduro dijo que debía tardar, la caja de alimentos llegó a la casa de Santiago y recibió cerca de la mitad de los productos; ya no incluye atún y de un kilo de leche pasaron a 500 gramos. Estas fallas comenzaron a registrarse este año.


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También en la parroquia El Recreo, en la urbanización Simón Rodríguez, el costo de las cajas varían de un bloque a otro. Yusleiny refirió que, por ejemplo, en el bloque 2 pasó de 200 a 700 bolívares y en el 4, de 200 a 550. Ambos precios incluyen los gastos por el transporte. Durante la primera semana del mes, los vecinos del sector debieron pagar la diferencia al día siguiente del que recibieron la información, lo que significa conseguir el dinero en efectivo de donde sea, según Yusleiny, además, ninguno de los voceros saber explicar por qué el aumento.

Para muchos, los 550 o 700 bolívares son simbólicos porque en cualquier mercado municipal o automercado, ningún producto baja de 5.000, pero otros sobreviven con un salario mínimo y dependen de la ayuda que significan los alimentos subsidiados. Como un residente del bloque uno, que, según Yusleiny, protestó en una ocasión en contra del gobierno de Nicolás Maduro y cuando fue a pagar la caja le informaron que no se la venderían.

Sobre el aumento, las diferencias de los precios y las irregularidades con la entrega de las cajas, Freddy Bernal, encargado nacional de los comités, no ha emitido comunicado alguno.

Información de María Vallejo y Stefani Sahuquillo.

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