Iglesias resolvieron sus propios insumos de bioseguridad para abrir este #1nov

Este domingo 1° de noviembre, las iglesias acataron la orden de flexibilización que las incluyó y reabrieron sus puertas a los feligreses, quienes acudieron en familia a pedir a Dios el fin de la pandemia

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Caracas.- Dependiendo de su ubicación y el apoyo de su feligresía, las iglesias caraqueñas reabrieron este domingo 1° de noviembre, luego de ocho meses de cuarentena en los que no pudieron ofrecer misa para evitar contagios de COVID-19.

Un termómetro digital, gel, alcohol, alfombras, caretas, tapabocas, guantes, desinfectantes y hasta agua tuvieron que conseguir los parroquianos y sus párrocos para cumplir con el protocolo de la Arquidiócesis de Caracas y abrir sus puertas.

Las circunstancias de cada zona hicieron variar los mecanismos, pero en general las iglesias de los principales sectores capitalinos lograron cumplir con las medidas de bioseguridad para garantizar el bienestar de sus visitantes. Es así como iglesias como Nuestra Señora de Chiquinquirá, en La Florida, contó con 14 ministros extraordinarios de comunión y al menos 12 personas de protocolo que se prepararon para recibir a un 40 % de la capacidad total del templo en el que se pueden albergar hasta 1.000 personas por servicio.

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En esta parroquia, conocida como San Judas Tadeo, los colaboradores y voluntarios están acostumbrados a las multitudes, por eso el párroco Fray Rui Pestana aseguró que la organización fue planificada y sencilla y que los visitantes del templo se mostraron satisfechos del regreso de las misas.

En esta iglesia distribuyeron a los visitantes separados por bancos y hasta se encargaron de ubicar a personas para garantizar el distanciamiento y ubicaron acetatos entre las ventanas de los confesionarios. En la parroquia San Judas Tadeo están supliendo su comedor popular con la entrega de 90 bolsas de comida quincenales a las familias más necesitadas del censo parroquial. Los recursos siguen viniendo de las donaciones y ayudas de los parroquianos.

En contraste, en la iglesia Nuestra Señora de Lourdes, en San Martín, los voluntarios de las distintas cofradías se unieron hace más de 15 días para vender empanadas y costear todos los elementos necesarios para la reapertura de la iglesia, siguiendo el protocolo. Mercedes Cinelli, coordinadora del apostolado de la oración en ese templo, relató que se permitirá el ingreso a 50 personas por servicio y que con estos recursos y la ayuda de los vecinos se concretó la celebración de las primeras misas, luego de ocho meses, este domingo.

Diego Ruiz, vicario parroquial, explicó que los domingos se darán cuatro servicios y que entre semana se habilitará una misa diaria a las 5:30 pm. Entre cada uno de los oficiosse limpia cada banco e incluso los micrófonos y barandas. «Antes que los cines, que las playas, que los bares debieron abrir esto para que viniéramos a pedir el fin de esta pandemia», comentó la señora Tibisay Daza, quien acudió junto a sus dos hijos y su esposo al templo de San Martín, este domingo, para escuchar misa.

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