EMERGENCIA HUMANITARIA | Oswaldo González: “Aquí pagar el tratamiento es más mortal que la enfermedad”

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Gran Caracas.- Él es taxista y sostén de su hogar. Oswaldo no le tiene miedo al trabajo y durante años se ha esforzado por mantener y dar estabilidad a su familia, que hoy es prácticamente el único activo de valor que conserva, luego de gastarse casi todo lo que tiene en costear el tratamiento del cáncer de colón que lo atacó hace unos seis meses.

Comenzó con síntomas leves, pero con el paso de los días el malestar se convirtió en insoportable y se vio obligado a dejar sus labores diarias poco a poco para dedicarse tiempo completo a padecer la enfermedad y sus consecuencias emocionales, físicas, sociales y económicas.

Con 30 kilos menos, desde una cama de hospital y con la tristeza a cuestas de tener a su familia “en una sola corredera”, lo único que este hombre no pierde es su esperanza y dice con lágrimas en los ojos: “Yo salgo de esto. Yo no le voy a dar fuerza a este mal”.

Fue operado de emergencia y ahora tiene una colostomía | Foto: Génesis Carrero


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Oswaldo González tiene 67 años y el 1º de enero, cuando entró a la emergencia del Hospital Dr. Miguel Pérez Carreño, pensó que no contaría un año más. Ya ese día sabía que tenía un tumor maligno, pero el costo de los estudios, la falta de sitios e insumos para practicárselos y el asueto decembrino complicaron la actuación rápida de los especialistas.

Cuenta que cuando llegó al hospital ya tenía parte de la zona abdominal baja negra e inflamada y su estado de gravedad obligó a los médicos a actuar con rapidez. Oswaldo tuvo suerte: los quirófanos estaban activos y pudieron operarlo tres días después de ingresar al hospital. Pero el drama vino después, con la cantidad de solicitudes de exámenes, medicinas e insumos necesarios para garantizar que esa operación exitosa se transformara en su sanación total.

Toda la familia, incluso fuera del país, ha debido aportar recursos para costear su tratasmiento | Foto: Génesis Carrero

Ahora tiene una colostomía que le impide evacuar normalmente y debe hacerlo mediante una abertura en su abdomen y con implementos especiales para garantizar la higiene en el proceso. Debe usar una faja para sostener la herida y mantener sus órganos en el sitio correspondiente y necesita otra operación para injertar piel en la zona extirpada y quimioterapia para erradicar las células cancerígenas de su cuerpo.

Sus hijas cuentan con sorpresa cómo una bolsa de colostomía pasó en una semana exacta de costar 2.261 bolívares a 22.000 bolívares y una base para el mismo procedimiento tiene un precio de 58.000, cuando hace ocho días costaba solo 5.851 bolívares. Esta simple comparación les sirve para hacer ver las complicaciones económicas que trajo la enfermedad de su padre. Solo de estos insumos requieren al menos dos por semana y no conseguirlos podría costarle una infección al señor Oswaldo.

Además, perdió 30 kilos durante todo el proceso de recuperación y los especialistas recomendaron suplementos alimenticios que en Venezuela no cuestan menos de 65.000 bolívares y que además son escasos en farmacias comunes, lo que encarece su costo en el mercado negro de fármacos.

Toda la familia, incluso fuera del país, ha debido aportar recursos para costear su tratasmiento | Foto: Génesis Carrero

La familia ha tenido que costear gasas, adhesivos, suero, contraste para placas, exámenes de todo tipo fuera del hospital y ahora intentan conseguir apoyo para pagar la quimioterapia necesaria para su padre. “La estamos gestionando en el hospital Militar, a ver si allí me hacen el tratamiento, pero nosotros tenemos que poner el medicamento, porque aquí no lo hay. Eso nos dijeron”, cuenta el señor Oswaldo.

Él no deja de recordar lo afortunado que es por encontrarse en un área del hospital donde la crisis no es tan evidente y por tener especialistas que “hablan con la verdad y dicen qué es caro, qué es barato, cómo hacer para que algunas cosas sean más sencillas”.

Toda la familia de Oswaldo baja y sube las escaleras del hospital hasta tres veces por día buscando insumos, llevando exámenes, consiguiendo medicinas, encontrando donantes de sangre. No se rinden. Con todo lo que han vivido y visto en el Pérez Carreño, un hospital que fue referencia del continente y que el año pasado estuvo en peligro de cierre técnico al menos dos veces, la familia González asegura que “la crisis humanitaria no solo existe, sino que es palpable en cada paciente, en cada muerto que ocurre aquí por malos tratamientos o por falta de insumos”.

Las bolas y bases para la colostomía aumentan hasta 1.000% cada semana | Foto: Génesis Carrero

Pero Oswaldo no deja de agradecer: al hospital, que con las uñas le brinda atención, y a su familia, esa que no lo abandona y que parece la columna y el empuje de este hombre que espera que en la ayuda humanitaria que trae la Asamblea Nacional venga lo que le falta para sanar y seguir unido a su gente.

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