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domingo, 22 mayo, 2022

Cuando un avión marcaba el paso de las semanas en Catia La Mar

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Caracas.- En los pasillos del liceo José María Vargas de Pariata circulaba un chiste malo en los años ’70. Cuando se oía el retumbar de motores en reversa del Concorde al aproximarse a la pista y aterrizar en el aeropuerto de Maiquetía los muchachos decían: «¡Ah! es viernes y son las seis de la tarde, es hora de irse a casa».

Más allá del cuento nerd (¿ahora quién permanece en el liceo un viernes por la tarde?), la llegada del Concorde, y su salida cada sábado a las 10 am, marcaba de alguna forma el paso del tiempo, el transcurrir de las semanas.


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El vuelo inaugural de la ruta a Venezuela fue el 9 de abril de 1976. En febrero de ese mismo año se registró un vuelo de prueba, para verificar que el recién inaugurado Aeropuerto de Maiquetía cumplía con todos los requisitos para recibir a una de las 20 aeronaves que se fabricaron. No era el avión más grande del mundo, pero sí el más veloz en vuelos comerciales.

Desde entonces sabías que era viernes porque veías a fotógrafos profesionales instalarse en las aceras de la avenida De La Armada para hacer unas tomas preciosas sobre este avión, que venía de París a una velocidad de crucero de Mach 2 como mínimo, con los rotundos atardeceres de Catia La Mar como telón de fondo.


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En esta zona del litoral central, la bullaranga del supersónico hacía vibrar las ventanas y ceibós de las viviendas, y en más de una ocasión resquebrajó vajillas y cristalería. En Colinas de Catia La Mar, por ejemplo, la gente debía suspender lo que estaba diciendo hasta que pasara el estruendo.

Fue la época en que desalojaron los dos últimos pisos de los tres bloques de «La Páez». En Playa Grande nadie habría construido los bloquecitos de la urbanización Hugo Chávez y en Playa Verde solo se levantaban viviendas por debajo de los cuatro pisos.

Poco a poco, desde el vuelo inaugural de la ruta de Air France, que ofrecía llegar a la «Ciudad Luz» en la mitad del tiempo de un 747, la gente se acostumbró a este impacto y comenzaron los chistes y el «chalequeo» regional.

Pero también fue la época en que sabias que era sábado y 10 am: el Concorde despegaba con otro estruendo, rompiendo la barrera del sonido, rumbo a París. Ese día y a esa hora se multiplicaban los choques en el tramo de la avenida Soublette frente a la Prolongación 10 de Marzo. Era lo que regionalmente se conocía como «besitos».

El ruido del Concorde cuando despegaba distraía a los conductores «eternamente atrapados en la cola de los que iban a la playa». Atontados en la contemplación del avión en su despegue soltaban el freno en plena bajada al final de la autopista y golpeaban levemente el carro siguiente. O recibían el golpe de su colega de atrás.

Por lo general, los daños eran menores, pero la calentera de los afectados los llevó a las manos más de una vez y a soltar una frase que se volvió típica para la época: «Pero bueno chico… ¿tú como que nunca has visto un avión?».

La frase quedó en el olvido en los años ’80, cuando el Viernes Negro de 1983 volvió imposible de pagar para cualquier venezolano razonable el costo del pasaje.

En el año 2003 este modelo de avión fue sacado de circulación. En 27 años al aire solo se registró un accidente, en el año 2000, en Inglaterra.

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