27.5 C
Caracas
lunes, 19 octubre, 2020

Comerciantes de Catia aseguran vender más en los días de cuarentena radical

En las calles cercanas al mercado municipal, vendedores dicen en que la flexibilización disminuye las ventas porque hay menos compradores y más competencia

-

Caracas.Apenas llega el mediodía, la Guardia Nacional ordena que se cierre el Mercado Municipal de Catia, pero la gente insiste en seguir entrando. Luis Díaz, vigilante del lugar, cuenta a El Pitazo que, a pesar de la flexibilización de la cuarentena durante la primera semana de octubre, no hubo tantos compradores como en los días de radicalización. “Tú no me lo vas a creer, pero cuando es radical, esto se llena más”.

Esa semana, la Alcaldía de Caracas permitió que el mercado funcione hasta las 12 del mediodía, pero, la semana anterior, a las 10:00 de la mañana los locales debían estar cerrados y las calles y aceras, ocupadas por vendedores informales, deshabitadas. Yimy Carpio, comerciante, luego de seis horas bajo el sol, vendiendo guayabas y sin comer nada, había reunido 1.200.000 bolívares, mientras que, en días de radicalización de la cuarentena, puede hacer hasta 6.000.000.

Él lo atribuye al poco tiempo que la gente tiene para comprar en esos días. “Como todo cierra temprano y nosotros andamos corriendo porque la policía nos presiona, la gente compra lo primero que ve, sin caminar mucho ni ver muchas opciones”, dice. Aunque produce más dinero esos días, Yimy asegura que es agotador porque llega a las 5:30 de la mañana de Petare, donde vive, y antes de las nueve debe recoger: “No puedes trabajar, tienes que estar corriendo o escondido de la Policía”. Los cuerpos de seguridad del Estado suelen quietarle parte de su dinero o de la mercancía.

LEE TAMBIÉN

Miranda | Salario mínimo solo alcanza para pagar ocho pasajes suburbanos

- Advertisement -

Jhon Alves, vendedor que llega a las 4:00 de la mañana desde El Junquito, coincide y cuenta que la Policía Nacional Bolivariana (PNB) y la Fuerza de Acciones Especiales (Faes) son los organismos que más acosan a los comerciantes informales; sin embargo, cree que el mayor problema es la alcaldía que está restándoles espacios. “Yo tengo 3 años aquí, pero hay personas que tienen hasta 30 años trabajando y ahora nos quieren sacar”, dice. Jhon no cree que sea, únicamente, por la pandemia.

Trabajar para el día a día

Como los otros dos comerciantes, Ana Vera, vendedora informal de productos de limpieza, insiste en que durante los días de radicalización puede generar más ingresos. Cree que es porque durante la flexibilización hay más competencia de comerciantes y menos compradores. En un buen día de esta semana puede hacer hasta 2.000.000 de bolívares, la mitad de lo que hizo en un día de la semana pasada.

Considera que lo más difícil de la pandemia ha sido trabajar con un horario tan limitado. Antes de la cuarentena ella podía quedarse en las calles de Catia hasta las 3:00 de la tarde y ahora, hasta las 9:00 de la mañana. Aunque lo que gana le permite invertir en mercancía nueva, asegura que trabaja para sobrevivir, para resolver el día a día.

Belkis Martínez vende plátanos y dice que comenzó a ser parte de la economía informal desde hace siete años, cuando se dio cuenta de que un día de trabajo en la calle duplica su salario mensual en el Ministerio de Educación. Sí admite que los horarios de la cuarentena dificultan su trabajo, pero insiste en que el esfuerzo para sobrevivir y mantener a su familia es igual.

Detrás de la noticia que acabas de leer hay otra historia. Fue posible gracias al esfuerzo de todo un equipo que, como tú, valora la independencia y está empeñado en visibilizar las injusticias y los abusos del poder. Para seguir haciéndolo necesitamos tu aporte. Súmate a nuestra causa de mostrar la realidad y mantenernos despiertos.Hazte Aliadodel periodismo que te cuenta la realidad y te mantiene despierto.
Tu indignación es necesaria
Hazte Aliado