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sábado, 26 septiembre, 2020

Colegios del municipio Libertador acatan a medias el horario impuesto por Jorge Rodríguez

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Caracas.- El 22 de abril, Jorge Rodríguez, vicepresidente de Comunicación y Cultura, anunció una reducción de las horas de trabajo y estudio como respuesta a la contingencia energética. La medida fue tomada luego de tres apagones masivos ocurridos durante marzo, mes en el que, además, solo fueron laborables siete días. Aunque el horario especial tendría una duración de 72 horas, el 1° de mayo, el vocero de Nicolás Maduro comunicó que la jornada de 7:00 a.m. a 2:00 p.m. en la administración pública y en las instituciones se mantendrá hasta estabilizar el Servicio Eléctrico Nacional (SEN).

Sin embargo, en varios colegios del municipio Libertador, la medida es acatada a medias y la decisión depende más de los docentes que de las órdenes del Ejecutivo.

En la Escuela Bolívar, perteneciente a la parroquia Catedral y adscrito al Gobierno del Distrito Capital, los niños y las niñas del turno de la mañana ven clases a tiempo completo, entre 7:00 a.m. y 11:30 a.m.; pero, en las tardes, los estudiantes solo están en las aulas dos horas, la mitad de lo habitual: entran a la 1:00 p.m. para almorzar y salen a las 3:00 p.m. Nelly Natera, subdirectora del plantel, asegura que, para poder enseñar la mayor cantidad del contenido del pensum, suprimieron actividades cívicas como cantar el Himno Nacional y el tiempo para el receso. La docente ignora hasta cuándo se extenderá la medida anunciada por Jorge Rodríguez.

Daneidys Monasterios es madre de dos y siente que los cambios con los horarios han complicado su rutina. A su niña debe buscarla a las 11:30 a.m. en la Escuela Bolívar. En días normales, le daba tiempo de recogerla en el colegio, ir a casa, atender algunas actividades del hogar y, luego, a las 3:30 p.m., buscar a su niño en el Colegio Fermín Toro. Pero desde el cambio, él tiene clases hasta las 12:30 p.m. y Daneidys debe esperar casi una hora entre las salidas de ambos.

En el Instituto de Ciclo Básico Simón Bolívar, ubicado en La Pastora, hay 1.200 estudiantes entre primaria y bachillerato y, de acuerdo con José Luis Mijares, subdirector académico, no se rigen por la orden del Ejecutivo. Allí, las clases son desde las 7:00 a.m. hasta las 2:30 p.m., luego, comienzan los grupos de participación, modalidad de materias electivas incluida en el cambio curricular aprobado por el ministerio durante el segundo semestre de 2017, por lo que el horario se extiende hasta las 4:30 p.m.


La medida anunciada por Jorge Rodríguez fue tomada luego de tres apagones masivos ocurridos durante marzo, mes en el que, además, solo fueron laborables siete días | Foto: Ronald Peña

Aunque algunos docentes aseguran que la reducción de la jornada educativo se lleva con normalidad, Raquel Figueroa, docente y coordinadora de la Unidad Democrática del Sector Educativo (Udse), ha manifestado en varias entrevistas que las decisiones ministeriales vulneran el derecho a la educación, tipificado en la Constitución y el la Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes (Lopnna).

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La reducción de horas en las instituciones educativas afecta también a los padres con respecto a su productividad. Sujei Marín trabaja en un organismo público ubicado en la parroquia Candelaria y su hija estudia en el Indira Gandhi, del sector privado, en La Pastora. Normalmente, la niña salía a las 4:00 p.m. y a ella laboraba hasta las 3:30 p.m., lo que le permitía buscarla con calma. Ahora, a pesar de que el colegio asumió el horario especial, el ente para el que trabaja, no. “La niña sale a las dos y yo, a las cuatro. Entonces me tengo que salir del trabajo para poder buscarla”, contó; además, ha recibido amenazas de amonestación por eso.

Aunque los apagones agravaron las fallas del sistema educativo, hay problemas que se registran desde hace años. Gusmary Silva, representante de dos alumnos de la Escuela Experimental Venezuela, refirió que allí no ha habido cambios en los horarios, pero que, desde que recuerda, cuando falla el servicio del agua o arrecia la falta de transporte público, los estudiantes van a clases la mitad del tiempo o, simplemente, no van.

No hay claridad con respecto a las jornadas de estudio y ni los voceros del Ministerio de Educación, ni la Zona Educativa, ni el mismo Jorge Rodríguez han emitido un anuncio que dé alguna certeza a padres, representantes y docentes. 

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