Cecodap, organización que trabaja en la promoción y defensa de los derechos humanos de la niñez y adolescencia, envió este viernes, 22 de abril, sus observaciones formales al anteproyecto de ley para prevenir el acoso escolar, emanado de la Asamblea Nacional de 2020. La organización hizo el análisis luego de un intercambio con niños, niñas y adolescentes que participan en sus programas.
En un comunicado de Cecodap se indica que esta revisión y análisis la propusieron los parlamentarios hace cuatro semanas. El coordinador general de la organización, Carlos Trapani, señaló que el pasado 28 de marzo el vicepresidente de la Comisión Permanente de Educación, Salud, Ciencia, Tecnología e Innovación de la Asamblea Nacional, Rubén Limas, les solicitó las observaciones al anteproyecto de ley.
«Vimos positiva la iniciativa del diputado, y después de un profundo análisis y discusión con adolescentes pudimos sistematizar las observaciones», apuntó Trapani. Añadió que para la organización este anteproyecto de ley «resulta ambiguo, impreciso y con vacíos legales».
«Hicimos anotaciones sobre el objeto de la ley, el por qué y para qué. Vemos que la redacción está planteada de forma general y no va de la mano de las complejidades que encierra el fenómeno del acoso escolar«, explicó Trapani.
Agregó el experto que no es posible erradicar la violencia en la escuela con medidas que solo aborden el acoso escolar. A su juicio, la convivencia pacífica depende de más factores.
Mayor consulta
Trapani insistió en la necesidad de promover una amplia consulta sobre esta ley. «Hacemos énfasis en la necesidad de que una ley sea difundida y discutida para que pueda dar respuesta a las diversas realidades de la población», añadió.
Asimismo, el coordinador general del organismo indicó que «los niños, niñas y adolescentes deben ser consultados sobre este tema que los afecta directamente. Sus opiniones deben ser tomadas en cuenta».
Para el también abogado, los niños necesitan más que una ley. «Necesitan políticas públicas, con un diagnóstico real de sus problemas, metas claras, seguimiento y financiamiento. Una ley que no tenga todos estos elementos es una carta de buenos deseos».