Calidad de vida y rutina de caraqueños desmejoran ante fallas de servicios públicos

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Orar porque no se vaya la luz mientras usan un ascensor o se trasladan en el Metro de Caracas; pasar más de cuatro horas en un cola para recolectar agua, inasistencias en el trabajo; son algunos de los casos e inconvenientes expresados por habitantes de Caracas; consultados por el equipo de El Pitazo en la Calle para conocer cómo ha cambiado su rutina diaria ante la falla de los servicios públicos.

Ana Ramírez, habitante de los Telares de Palo Grande de la parroquia Caricuao se sonríe cuando es consultada sobre qué estaría haciendo si los servicios públicos del país funcionaran bien, la joven madre indicó que la pregunta le suena como útopica: «estaría dando clases a mis niños de preescolar, pero por estos apagones y la falta de agua me toca hacer esta cola para llevar aunque sea un tobo y así cocinarle algo a mis hijas y a mi marido».

Ramírez fue consultada en una fila larga, formada por sus vecinos dentro de la fábrica de Los Telares de Palo Grande; explicó que sus hijas no asistieron a clases porque no tienen el uniforme limpio, igual ella, no pudo ir a su trabajo porque no cuenta con suficiente efectivo para pagar el pasaje de ida y vuelta.


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La docente de una escuela en Macarao comentó que espera después de darle de comer a su familia, bajar al banco a retirar algo de efectivo para poder ir a trabajar este jueves, «la verdad es que estoy cansada, por más que me exijo paciencia, siento que ya no puedo más, esto es mucho para mis hijas, ya vamos para 20 días sin agua; lo de los apagones ahora nos tiene con el ánimo por el suelo, ahora tener que salir a trabajar con el transporte tan escaso y con el miedo que se vaya la luz si usamos el Metro».

Carlos Manuel Duarte habita en la parroquia Macarao, labora como vigilante en un local que vende muebles en Petare, confesó que teme ser despedido porque ya tiene varios días sin poder asistir a su trabajo,»la verdad es que mi sueldo no me alcanza para pagar camionetas, por eso uso el Metro, pero como todos sabemos por los apagones todo se paralizó en Caracas, en estos días lo que he hecho es cargar agua para mi casa».

Duarte señaló que espera ir este jueves a trabajar después que su compañera le lave a mano el uniforme del trabajo, «sobrevivimos con mi pensión y la de mi señora, porque ya nuestros hijos viven lejos de Caracas y poco pueden ayudarnos, por los Valles del Tuy las cosas están peor».

Para conocer la realidad que vive Ramón Castro, habitante del barrio El Carmen de la parroquia Antímano, subimos por la calle que está por la entrada ubicada cerca del negocio, Párate Bueno. En su casa de dos pisos, tiene ubicado su taller de costura, allí nos confesó su preocupación, «ya tengo más de un mes sin poder responder a los pedidos y trabajos que tenía. Por la falta de luz, las empleadas de seis que tenía ya sólo me quedan dos, las otras se han puesto hacer otras cosas para poder llevarle algo de comer a sus hijos, las entiendo porque de verdad esto no está nada fácil».


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El deterioro sostenido de los servicios públicos, pasar tanto tiempo en una parada, es otra de las deficiencias señaladas por los consultados de El Pitazo en la Calle | Foto: Griselda Acosta

«Diosito que no se vaya la luz»

Para la vecina Alma Ramos, habitante de Montalbán III de la paroquia La Vega, comerciante y dueña de un kiosko de chucherías en este sector, subir a su apartamento ubicado en el piso 14 significa cada día un estrés por el temor de quedarse atrapada en el ascensor, igual para José Martínez, habitante de San Martín, cada vez que usa el Metro.

«Creo que la falla de los servicios públicos principales en Caracas nos está volviendo más apegados a Dios; con respecto a la luz casi con los ojos cerrados le pido a mi Diosito que no se vaya cuando subo por cualquier ascensor, sólo me imagino quedarme por un momento mientras me sacan y me da de todo», confesó Ramos.

Pasar más de una hora en un andén, en una parada, esperando el Metro, un metrobús o cualquier transporte es otra de las deficiencias de los servicios públicos que mencionaron los consultados; indicaron que hace mucho tiempo en el país no existe una política clara y eficaz que atiendan este problema. Explicaron los vecinos de las comunidades visitadas que las protestas recientes demuestran que existe un deterioro en esta área que no es atendida como debe ser por el Estado.

«La calidad de vida de los ciudadanos, nuestra rutina en general, cambió totalmente, ahora más con este caos eléctrico, y lo que más me preocupa es que no se ven mejoras reales en todo lo relacionado a servicios públicos; no es justo ni productivo para nadie perder tanto tiempo en una parada, qué país puede avanzar si su recurso humano no trabaja, no produce», comentó Adriana Velásquez, habitante de la parroquia El Paraíso.

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